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Septiembre

1 Sep

No se puede decir que ande propiamente desmemoriada estos días, entre Una vida presente, de Julián Marías y Lo que ha llovido, de Enrique García-Máiquez. Además, queda feo andar olvidadiza tan a principios de curso. De todas formas, conociéndome, estas citas que hoy leo, me consuelan por universales y comunes. Me tengo que acordar de no olvidarlas. 

“Y en cuanto a la memoria, es evidente que es selectiva, que se nutre de olvido, y este es mayor o menor, y siempre cualitativo, es decir, que impone ya una configuración determinada. ¿Qué se recuerda, qué parece digno de recordarse, es decir, ‘memorable’? Hay personas cuyos recuerdos son tardíos; que parecen haberse borrado para ciertas épocas; o que recaen sobre ciertos aspectos y no sobre otros: por ejemplo, la vida pública, en detrimento de la privada; o las ‘realizaciones’, eso que se pone en el currículum vitae. Pero, sobre todo, la vida no es sólo lo que se ha hecho; es, y muy principalmente, lo que no se ha hecho pero se ha deseado, pretendido, intentado hacer y ser”.

Julián Marías. Una vida presente. Memorias. Pág. 11.

 

ESTO LO ESCRIBÍ A PRINCIPIOS DE SEPTIEMBRE (martes 19 de diciembre). Ante la perspectiva de empezar mañana las clases, deseo que lleguen ya las Navidades. Pero, si pudiera, ¿anularía estos tres meses de más trabajo que se avecinan? Yo creo que si pudiera, si de verdad pudiera… sí.

Y tengo que acordarme de este día para repasar luego, cuando alcance las vacaciones de Navidad, a cuántas cosas hubiese renunciado con gusto: encuentros, lecturas, escritos, angustias vencidas, arrepentimientos, alegrías inesperadas y las otras, esperadas y cumplidas, siempre mejores”.

Enrique García Máiquez. Lo que ha llovido. Pg. 75 

Escuela de vida

3 Feb

Asoma la rosa su corola, lienzo dispuesto alrededor de la vida. Blanco como la tez y las manos cuyo helor envuelven. La rosa exhala su aroma, cortada en la flor de la edad, y se asoma al féretro mientras a lo Eterno.

Al borde de la medianoche y de este sofá miro el rostro tan distinto al de otros difuntos, tus iguales. Y suena ajena la palabra muerto al ver este gesto hecho rasgo victorioso.

Nueve meses para nacer de nuevo. Tu sonrisa, hoy contenida en los labios sellados, guarda tanta hermosura que si fuera procedente contarías… Pero los muertos han de estarse quietos aquí abajo. Es ley de muerte.

Con lo poco que te gustan los silencios.

La vida sigue

11 Nov

Así es la vida de los blogs. La mayoría de las entradas, al apagarse la luz, ocupan silenciosas su puesto, como libros acabados en su estantería, como muñecos tras una tarde de juegos. Al día siguiente, a los dos días, a la semana -cosa que sucede aquí más de lo que quisiera- surgen nuevas conversaciones, con sus comentarios y animadas discusiones.

De vez en cuando en cuando -y esa es la gracia de los blogs- se reanuda un viejo debate, se abre o se cierra una herida -hay libros que también son heridas-, y nadie, salvo el lector ocasional -vía Google- o el propio autor del blog lo sabe. Pocas veces compensa la alusión pero, como en todo hay excepciones.

Ayer, Pepe, el marido de Lourdes Gil Cepeda –aquella joven mamá que murió al dar a luz- buscaba huellas de su esposa en la red, esa red donde, lo confesemos o no, todos nos buscamos o buscamos a quienes queremos, y se encontró con La rebelión de los porqués y su debate. Debió de sufrir Pepe y creo que es justo y merece la pena por el contenido rescatar su comentario para cerrar la llaga, o para dejarla abierta, porque hay llagas que es preciso que no cierren.

Y tampoco estaría mal aplaudirle, a él, a ella, al matrimonio que formaron, a los hijos que han heredado semejante patrimonio de valentía, pero no a la muerte, como algunos retorcidos piensan que hacemos los cristianos:

“Hola, soy Pepe, el marido de Lourdes que falleció el pasado 16 de Septiembre. Es curioso que hoy haya encontrado tu blog, al poner en Google el nombre de mi esposa.
No quiero interferir en vuestra discusión pero, por alusiones, me gustaría que le hicieses llegar a Rosario una testimonio que he hecho sobre Lourdes y que lo puede escuchar durante esta semana en la web de Radio Libertad, en la pestaña de programas en el recuerdo de 7:30 a 8, no por lo que pueda decir yo sobre mi matrimonio y como lo viví, sino sobre lo que Lourdes descubre escrutando la escritura a solas con Dios (Mt 11,29-30). Te transcribo textualmente:

‘Ver el yugo de Cristo que debo tomar para alcanzar el verdadero descanso, lo que me une a Él -la misión: mis hijos (tratarles con amor, con paciencia, transmitirles la fe)…Ver que esa es la misión de mi vida, que para eso estoy aquí, que para eso me los ha concedido el Señor. No caer en el engaño de ser una ama de casa avergonzada, de sentirme inferior (sí inferior por mi inutilidad y mis pecados) pero no por mi misión. Que los que nos vean y vean cómo nos queremos mi marido y yo sepan que es porque Dios está con nosotros, no por lo majos que somos’.

Por cierto a las charlas siempre me acompañó ella, como lo hacíamos… Pues bien, solía decir Lourdes: “donde yo no llego, llega el Señor”. Pero para eso hace falta que esté, y en nuestro matrimonio estaba y eso nos ha dado una felicidad grandísima en todos los aspectos del matrimonio. Del resto, me parece que ya has contestado perfectísimamente tú”.

 

29-F

29 Feb

¿Qué hacemos con este día que suena a remate final de rebajas, a 2×1, a tres al cuarto, a truco del almendruco, a gato por liebre, un día que parece menos día que otros?  

Oiga, ¿me asegura Ud. que éste es un día igualito que los demás? Que sí, mujer, que sí, lo mismito. Y para que veas, un día como hoy la gente trabaja, los políticos se insultan, ETA pone bombas, etc., etc.  

Pues entonces, por si acaso, en este día de oferta y un poco inverosímil haremos balance de lo que nos corresponde y cerraremos cuentas de los meses que llevamos. Así no damos motivos a los fantasmas bisiestos para que nos importunen cualquier año de estos con sus deudas pendientes como pesadas cadenas.  

Balance de algo inocente, sin daños materiales ni personales, por ejemplo… de los libros leídos hasta ahora, que era lo que pensaba hacer antes de leer las noticias de hoy, libros que en estos momentos agitan sus páginas desde mi conciencia acusándome de frivolidad.   

“Cien libros al año. Un universitario culto debe leer cien libros al año”, lo decía Alberto Fijo en la sesión magistral a la que ya me he referido un par de veces. Según mi calculadora eso son 8,33 libros al mes, o sea 2,08 a la semana (suponiendo que el mes tenga cuatro semanas), 66,66 páginas al día si los libros tienen un promedio de 250 páginas.  

Me parece excesivo. Miro en mi morral y entre enero y febrero sumo sólo 8, de todo tipo y condición: 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig; Autobiografía incompleta, de Evelyn Waugh; Las llagas de Cristo, de Enrique Cases; La mujer, de Edith Stein; Mirar a Cristo, del Cardenal Ratzinger; Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, de John Gray ; Jesús de Nazareth, de Benedicto XVI; y Los restos del día, de Kazuo Ishiguro. En alguna entrada comenté algunos y en otras futuras comentaré otros.  

Mal me van las cuentas. Conociéndome aspiraré a lun objetivo más asequible: cincuenta libros al año.  

Ese es mi balance en un día casi inexistente, un día de regalo como hoy. Me niego a alterar mi rutina porque alguien se empeñe en dejar el rastro rojo de constancia asesina un 29-F de 2008. No compraré ese saldo miserable de terror.

Yentonse va y diho Herode…

24 Dic

Ha llegado Herodes a estas tierras bajas antes de tiempo y se ha creído que los médicos andaluces son sus esbirros más sanguinarios. 

Ahí va el mensaje y el regalo navideño del presidente andaluz desde su casa rosa, ¡qué ironía!: abortos gratuitos en la sanidad pública e incentivos económicos para comprar las conciencias de los facultativos. 

Los galenos, en una valiente exaltación de la natividad, han respondido con este christmas a Chaves:  

“El Consejo andaluz de Colegios Médicos quiere hacer ver que la práctica de abortos en la cultura de la profesión médica es mayoritariamente rechazada, ya que los médicos hemos sido formados para la protección de la salud y de la vida y no para todo lo contrario, por lo tanto, pretender ‘comprar’ la objeción de conciencia es una ofensa inaceptable para nuestra profesión. (…)  No tenemos conocimiento de que médicos que hacen uso de la objeción en los centros públicos realicen abortos en clínicas privadas, lo que les supondría unos ingresos sin duda muy superiores a los que podría reportarles cualquier incentivación salarial”.

 Si Chaves leyera este entrada del blog me acusaría de escudarme en motivos religiosos para justificar la represión de la libertad de las mujeres, como si para entender que la matanza de los inocentes es una salvajada fuera preciso haber ido a adorar al Niño. 

El, en cambio, acudirá a ‘razones humanitarias’: la defensa del derecho a la libertad reproductiva de los más pobres. Y lo hará en ese mismo Parlamento donde su partido votó ‘no’ a una iniciativa legislativa popular que pretendía ampliar el marco de las verdaderas libertades ofreciendo alternativas al aborto. 

Esto sucede a las puertas de la Navidad, y en momentos en que la opinión pública se estremece con el descubrimiento de carnicerías abominables.

¡Qué obsesión! Al final no puede uno evitar preguntarse a quién persiguen estos hijos de Herodes, herederos de Nietzsche, con tanto empeño. Tantas atenciones con los doctores recuerda aquel: “Id y averiguad bien por el niño. Cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y lo adore”. 

Suerte que ellos, como los magos, no son tontos y saben bien en qué consiste su trabajo.

Saturno y los abortorios catalanes

29 Nov

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Algunos periódicos abren estos días sus portadas con la noticia a cinco columnas del espanto de los abortorios catalanes. En el interior narran truculencias sobre trituradoras conectadas a desagües, ecografías falsificadas e investigaciones de residuos fetales 

Me satisface por lo que supone de revulsivo para una sociedad narcotizada como la nuestra y porque yo misma he defendido en muchas ocasiones el cumplimiento exhaustivo de la ley como medida inicial para reducir el número de abortos.   

Pero, aun alegrándome, no puedo evitar la indignación ante titulares como el del editorial de El Periódico: “Abortos dudosos” -que suena a algo así como “presuntos muertos”- o “La fiscalía reitera que hay indicios de casos ‘indiscutiblemente ilegales’ en la red de abortos” (¿indicios indiscutibles?), porque ponen de relieve que esta sociedad hipócrita, como Víctor Frankenstein, ha creado un monstruo y ahora no sabe qué hacer con sus excesos manifiestos; aplaude a Saturno mientras devora a sus hijos, pero con tal de que no salpique demasiado la sangre. 

Falta llegar a conclusiones asequibles a la mentalidad de un infante: que el aborto es un delito -lo sigue siendo en España-, un drama social y personal terrible que no se soluciona a base de parcheos de promiscuidad profiláctica.

Aun así, hemos de confiar en que aumente el clamor social, que cunda el éxito de medidas proactivas de apoyo a la mujer embarazada o que la situación se vuelva del todo insostenible y el cielo se apiade de nosotros.  

Que también en el mundo de los mortales –por acudir a una imagen políticamente correcta y asequible a cualquier mentalidad demasiado sensible a criterios morales o religiosos- Cibeles logre salvar a Júpiter de las garras de Saturno y aquel acabe derrotando a su padre y expulsándolo del cielo.  

Quizá algún día se cumpla para nosotros el final feliz del mito: Saturno, reducido a la condición de simple mortal, fue a refugiarse al Lacio, donde puso orden entre los hombres salvajes y les dio leyes que restablecían la igualdad de condiciones. 

O, dicho con palabras políticamente incorrectas, recurriendo a los textos de la liturgia de hoy -también es cultura-, que Daniel pueda decir en nuestros días: “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo”. (Daniel, 6,23).