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Atentado contra la Universidad de Navarra

30 Oct

Dos días después de la desarticulación del Comando Nafarroa. Sin previo aviso “o casi” y en pleno trasiego estudiantil.

Habré pasado miles de veces por ese aparcamiento durante los cinco años de carrera, sobre todo los tres primeros, cuando éramos nómadas y repartíamos las clases entre Económicas, el Central y Arquitectura, y ún no existía el edificio de Ciencias Sociales.

¿Qué culpa tendrán los profesores que allí comunican su saber, qué delito las generaciones de alumnos que se preparan para servir a la sociedad, los bedeles, las limpiadoras, los jardineros, el cerezo japonés? 

Son los cobardes métodos del terror. Claro, el arma de la palabra es mucho más difícil de blandir que una pistola, que el mando de un detonador.

Ya son seis los atentados que ha padecido la Universidad de Navarra, mi universidad, y nadie ha sido capaz de amordazar el amor a la verdad y a la libertad que se transmite en ella.

¿Qué creéis que habéis logrado? Más abyección, más miseria.

 

 

P.S: Un abrazo afectuoso a todos los alumnos, profesores, representantes académicos, personal de la Universidad, de la revista Nuestro Tiempo, Anacó, Sonsoles, a los heridos, especialmente…

Crónica de un asesinato anunciado

7 Mar

He entrado expresamente a buscar la noticia que todos esperábamos.  Y la he encontrado.

¿Ahora qué? ¿Depositaremos el voto de la pena, el voto del miedo?

Me temo que una vez más nos gobernará el terror. Como en cualquier república bananera.

29-F

29 Feb

¿Qué hacemos con este día que suena a remate final de rebajas, a 2×1, a tres al cuarto, a truco del almendruco, a gato por liebre, un día que parece menos día que otros?  

Oiga, ¿me asegura Ud. que éste es un día igualito que los demás? Que sí, mujer, que sí, lo mismito. Y para que veas, un día como hoy la gente trabaja, los políticos se insultan, ETA pone bombas, etc., etc.  

Pues entonces, por si acaso, en este día de oferta y un poco inverosímil haremos balance de lo que nos corresponde y cerraremos cuentas de los meses que llevamos. Así no damos motivos a los fantasmas bisiestos para que nos importunen cualquier año de estos con sus deudas pendientes como pesadas cadenas.  

Balance de algo inocente, sin daños materiales ni personales, por ejemplo… de los libros leídos hasta ahora, que era lo que pensaba hacer antes de leer las noticias de hoy, libros que en estos momentos agitan sus páginas desde mi conciencia acusándome de frivolidad.   

“Cien libros al año. Un universitario culto debe leer cien libros al año”, lo decía Alberto Fijo en la sesión magistral a la que ya me he referido un par de veces. Según mi calculadora eso son 8,33 libros al mes, o sea 2,08 a la semana (suponiendo que el mes tenga cuatro semanas), 66,66 páginas al día si los libros tienen un promedio de 250 páginas.  

Me parece excesivo. Miro en mi morral y entre enero y febrero sumo sólo 8, de todo tipo y condición: 24 horas en la vida de una mujer, de Stefan Zweig; Autobiografía incompleta, de Evelyn Waugh; Las llagas de Cristo, de Enrique Cases; La mujer, de Edith Stein; Mirar a Cristo, del Cardenal Ratzinger; Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, de John Gray ; Jesús de Nazareth, de Benedicto XVI; y Los restos del día, de Kazuo Ishiguro. En alguna entrada comenté algunos y en otras futuras comentaré otros.  

Mal me van las cuentas. Conociéndome aspiraré a lun objetivo más asequible: cincuenta libros al año.  

Ese es mi balance en un día casi inexistente, un día de regalo como hoy. Me niego a alterar mi rutina porque alguien se empeñe en dejar el rastro rojo de constancia asesina un 29-F de 2008. No compraré ese saldo miserable de terror.

Fracturas irreparables

3 Dic

Una no puede evitar preguntarse por qué tantas condenas y tantas promesas de unidad frente al terrorismo precisamente ahora. 

Aunque quisiera alimentar buenos sentimientos no puede negar la evidencia de una sombra de sospecha electoralista cuando ve esa sonrisa que se troca en rictus; cuando escucha expresiones tan sorprendentes como “encuentro casual” o “acto no premeditado”; cuando toca los paños calientes con los que se envuelve la ilegalización de ANV, y cuando la memoria le señala las pruebas irrefutables de injurias a las víctimas, ausencias políticas injustificables y faltas de protección para quienes entregan a diario su vida por defendernos.

Tanto va el cántaro a la fuente que al final… se rompe la fuente, me decían en la facultad. Tratábamos entonces de la fuente informativa. Ojalá fuera el cántaro el que se rompiera, porque al cabo se sustituye por otro, pero no, lo grave es que se rompe la fuente, la fuente, en este caso, de la democracia, de la confianza en las instituciones, del orden social.  

Y junto a la sombra de la sospecha, se alzan las de la impotencia, el desasosiego y el malestar, como tóxicos nubarrones que pugnan por sumir a España en una oscuridad densa que oculta a los ojos el sol del porvenir.