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Bisagras

4 Sep

Antonio el herrero recuerda cuando de chico acompañó a su padre a colocar nuestro portón de entrada. De eso hará treinta y tantos años.

Estos días de calor lo han dejado (al portón) un poco protestón y renuente. Hasta que Antonio decida que es hora de cambiar los pernios por inservibles o anticuados, su función es facilitar la entrada al que venga.

Al parecer, que la bisagra se conserve no depende sólo de la edad. También de lo suave y adaptable que sea. Una bisagra chirriante, vengativa, terca, es una bisagra vieja e inservible por pocos años que tenga. Conozco unas cuantas que hacen odiosa la llegada.

“Dicen que somos la generación bisagra”, me cuenta ML mientras apuramos una cola on the rocks de inauguración de la temporada. Nos educamos en el “porque lo digo yo” de nuestros padres y nos enfrentamos al “porque me da la gana” de nuestro hijos. En medio, en posición comprometida y haciendo juego como Dios le da a entender, la bisagra.

“Es importante ser flexible y compasivo”, dice M. Está claro. Y saber pedir aceite, añado. Tampoco estaría de más enseñar a usar la puerta con moderación. Pero todo es compatible. A final, a la bisagra la juzgarán por si cedió o no.

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Por los clavos de Cristo

29 Ago

cristo

Baeza y Baena se escriben casi igual, aunque una está en Jaén y la otra en Córdoba. Ayer aparecían en la misma página del ABC a cuenta de la obligación de retirar los crucifijos, según dicta la futura Ley de Libertad Religiosa.

En Baeza hace dos años la imparable Junta de Andalucía ya exigió a los profesores la retirada de los crucifijos de las paredes de un colegio, el colegio de San Juan de la Cruz, para más INRI. Él que la amaba tanto que la llevaba en el nombre. A ver dónde está el guapo que es capaz de quitarla de ahí.

Los profesores se las han averiguado para que la cruz esté presente, aunque sea de quita y pon. Así que cada día tiene su propia cruz, su vía crucis, su procesión que va por dentro…del centro escolar.

Salen ganando. Quisieron prohibir también el canto de villancicos, las ofrendas florales y los belenes, pero lo único que han conseguido es exacerbar la curiosidad de los chavales por lo prohibido. Lo que son las cosas, con perdón: ahora, en clase, en lugar de mirar furtivamente revistas de cochinadas, los adolescentes se repartirán bajo cuerda estampas religiosas. Ya ocurrió en la época de la dominación comunista y seguimos sin hacer propósito de la enmienda. 

En Baena, el alcalde socialista se ha negado a retirar del salón de plenos el crucifijo. Dice que “dado que la inmensa mayoría de los baenenses se consideran cristianos, este crucifijo ni atenta contra la Constitución ni mucho menos contra los derechos de los ciudadanos de Baena”.

Con sentido común y más razón que un santo añade guasón: “Basta con observar cómo ustedes corren debajo de los santos para portarles en procesión o cómo corren detrás del obispo para besar su mano”. Y cierra el tema: “Este Cristo estará aquí mientras yo sea alcalde”. Amén. Un aplauso a la sensatez.

Me recuerda a un episodio similar que viví hace más de diez años. Trabajaba yo en el Ayuntamiento de Gibraleón, que entonces estaba gobernado por el PP. En el pasillo de la zona noble, muy cerca del salón de plenos y del despacho de alcaldía, junto a mi oficina de prensa, había un ensanche del pasillo recubierto con un cortinón de terciopelo rojo. Delante, protegido por un cristal, estaba el Cristo del Cementerio (cuya imagen serena encabeza esta entrada), una talla del siglo XIII, de estilo gótico y tamaño natural, la mayor riqueza artística del municipio.

Era mi compañero de oficina, el más puntual. El primero que tenía la luz encendida cuando yo enfilaba el oscuro pasillo a eso de las 7.30 de la mañana. Siempre sospeché que se quedaba trabajando por las noches.

Ya entonces, la oposición y algunas autoridades eclesiásticas, según se dice, presionaron para que el Cristo se alojara en alguna iglesia, lugar que parecía más apropiado para que los fieles le rezaran, pero el alcalde decía que nones. Que el Cristo no se iba del Ayuntamiento mientras él estuviera allí.

Yo me alegraba porque no quería perder a un colega de trabajo tan especial. Junto a mi despacho estaba el servicio de obras y por allí pasaba medio Gibraleón a pedir licencia después de hacer una paradita delante del Señor.

Desde mi puesto de trabajo oía a los lugareños, olontenses, panzurranos, suspirar y musitar devotos sus oraciones.

Acuciada por la nostalgia, he buscado su paradero en internet y he sabido que a principios de agosto, la corporación actual, que es del PSOE, lo trasladó al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico para su restauración. El alcalde -en aquellos tiempos compañero en la Agencia de Desarrollo Local- ha prometido que el Crucificado regresará a las dependencias municipales, pero, ay, no sé, con la manía que le han cogido a los crucifijos los gobiernos nacional y autonómico que tenemos, siento que me falla la fe. Aunque, mira tú el alcalde de Baena.

Atentado contra la Universidad de Navarra

30 Oct

Dos días después de la desarticulación del Comando Nafarroa. Sin previo aviso “o casi” y en pleno trasiego estudiantil.

Habré pasado miles de veces por ese aparcamiento durante los cinco años de carrera, sobre todo los tres primeros, cuando éramos nómadas y repartíamos las clases entre Económicas, el Central y Arquitectura, y ún no existía el edificio de Ciencias Sociales.

¿Qué culpa tendrán los profesores que allí comunican su saber, qué delito las generaciones de alumnos que se preparan para servir a la sociedad, los bedeles, las limpiadoras, los jardineros, el cerezo japonés? 

Son los cobardes métodos del terror. Claro, el arma de la palabra es mucho más difícil de blandir que una pistola, que el mando de un detonador.

Ya son seis los atentados que ha padecido la Universidad de Navarra, mi universidad, y nadie ha sido capaz de amordazar el amor a la verdad y a la libertad que se transmite en ella.

¿Qué creéis que habéis logrado? Más abyección, más miseria.

 

 

P.S: Un abrazo afectuoso a todos los alumnos, profesores, representantes académicos, personal de la Universidad, de la revista Nuestro Tiempo, Anacó, Sonsoles, a los heridos, especialmente…

Un tirón del hilo

26 Ago

Tengo muy fresca la conversación de Cordelia a Charles, tras la muerte de Lady Marchmain:

 

“La gente reacciona ante la religión de maneras diferentes. Al menos, en la familia no han sido muy constantes ¿verdad? El la ha dejado, Sebastián la ha dejado y Julia la ha dejado. Pero Dios no permitirá que la dejen por mucho tiempo ¿sabes? Me pregunto si te acuerdas de la historia que nos leyó mamá la primera noche que Sebastián se emborrachó…; quiero decir la noche mala. El padre Brown dijo algo así como “le cogí (al ladrón) con una caña y un anzuelo invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo”.

Retorno a Brideshead, Evelyn Waugh.

 

La referencia a La inocencia del Padre Brown, de Gilbert K. Chesterton, otro converso y gran amigo, es un guiño que no pasa desapercibido. ¡Qué bien capta Waugh a lo largo de toda la novela esa conjunción de gracia y libertad! Él, que, como Chesterton, recorrió un largo camino hasta la fe para descubrir al llegar a ella que la aventura no había hecho más que empezar.

Lo retrata también de forma certera lo que Waugh contestó a una mujer que le reprochaba su comportamiento excesivo en el transcurso de una fiesta y le “recordaba” su condición de prominente católico converso: “Señora, si no fuera por mi fe, yo apenas sería humano”.

No es una respuesta sobrada -aunque a simple vista lo parezca-, ni fideísta, ni tampoco ofensiva para los no creyentes. Ayer, X lo decía de su marido, cuando fuimos a visitarla con motivo de su reciente alumbramiento. Él es un hombre de gran bondad natural pero sin fe ni inquietud religiosa. “Él tan bueno y sin fe -decía X- y yo toda la vida luchando y pidiendo a Dios ser buena sin conseguirlo”. Yo también lo he constatado muchas veces entre compañeros de profesión y familiares que me dan cien vueltas.

Que la fe cristiana mueve a un comportamiento bueno y moral es una evidencia. Que el hombre, sin dimensión trascendente y dejado a su naturaleza herida, tiende a la horizontal, otra. Que, pese a todos los intentos de “matar” a Dios, aún nos movemos en un marco social y cultural cristiano, otra más.

Es posible que existan unos pocos elegidos a los que Dios dota de una inocencia natural, pese a los daños estructurales de nuestra condición. También para demostrarnos que Él es capaz de “ponerlo todo”. Pero la mayoría necesitamos sentir la fortaleza de Dios actuando en y a través de nuestra debilidad reconocida y doliente, como decía el propio Waugh a su amiga conversa Edith Sitwell:

 

“Creo que conoces el mundo lo suficiente para esperar encontrarte con católicos pelmazos, mojigatos, granujas y canallas. Yo siempre pienso: “Sé que soy un horror. ¡Pero cuánto más horroroso sería si no fuera por la fe! Una de las alegrías de la vida del católico es reconocer por todas partes pequeños chispazos de bien junto al fuego encendido de los santos…”

Es lo que hace atractivos, imperecederos y polémicos libros como Retorno a Brideshead, o -salvando las distancias- como el Evangelio, donde, no sólo entre la estirpe de David, sino entre los propios coetáneos y sucesores de Cristo hay muestras de error, maldad y debilidad junto a signos evidentes de grandeza y santidad.

Revival del 68

7 Feb

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El Ayuntamiento de Granada está alarmado por el incremento de pintadas callejeras en las fachadas de sus cármenes y la semana pasada comenzó su Reconquista, un ensayo de Educación para la Ciudadanía inocuo y de baja intensidad: “Un minuto se tarda en escribir un graffiti y 38 minutos en borrarlo”, al menos materialmente. 

Para cuando yo llegué, o bien el profesor se había retrasado, o es que las consignas eran tan pertinaces y socialmente arraigadas que no salían ni con agua caliente a presión. Haberlas habíalas y de todo jaez: anarcos, feministoides, hippies, psoístas, etc. Eso sí, sospechosamente normativas por bien acentuadas.

Olía a subvención y a rancio mayo del 68, a grises corriendo tras melenudos estudiantes que hoy peinan –es un decir, más bien lucen- canosas rastas y viven de los cuentos de la Alhambra y del hachís que circula por las calles. 

Granada goza de una vida alternativa que me sorprendió. Algunas pintadas me parecieron especialmente sugerentes: una idealista en la subida al Albaycín, prometedora, reivindicativa del flower power como paraíso terrenal: “Mil máquinas jamás podrán hacer una flor”, y otra, bajando la Cuesta de las Cabras, de culo y sin frenos, en una pared desde la que nos miraba aterrado el dibujo del gato emparedado de Edgar Allan Poe, reprochándonos todos nuestros crímenes, fruto del libertinaje y el amor libre. 

Tardé una hora en recorrerlo, con parada obligada en el mirador, pero juraría que fueron 40 años.

El himno

11 Ene

Cuando en un país no se respetan las libertades, pasa lo que le ocurre a la nueva letra del himno de España, que parece que va bien, pero al llegar al final se descubre que la democracia y la paz, frutos de la justicia y de la grandeza nacionales, se acaban antes de tiempo, mientras estas, en cambio, no tienen cabida ni con calzador.  

Y al final, eso de la paz tan hermoso y necesario sobreviene brusco y poco convincente, y suena a algo así como a puñetazo en la mesa después de una disputa. Hay cosas que cantan demasiado y no se arreglan ni con literatura, ni con música ni con sonrisas.

Y si no, prueben…  

¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón

¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad

Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad

Gloria a los hijos
que a la Historia dan


justiciaygrandeza

de-mo-cra-ciay-paz  

No sé cómo va a arreglar este Gobierno los problemas de ritmo de la nación, ni los de los sublimes conceptos mencionados. Ellos verán. Y tampoco sé qué me molesta más, si la zafiedad, el abuso y la incultura reinantes en torno a la cuestión de las relaciones Iglesia-Estado o los titulares de beata escandalizada del ABC de estos días.

Más que a defensa suena a táctica goebbeliana. Me resulta menos dañino leer los periódicos Público o El País, francamente. 

De todas formas, como la letra del himno la han elegido el Comité Olímpico y la SGAE, no la cantaré, no sea que me apliquen el canon.

Autocrítica

5 Dic

Benedicto XVI explica en Jesús de Nazareth cómo la doctrina del Maestro, sustentándose en la tradición veterotestamentaria, le otorga una dimensión universal y espiritual nueva, desligada de ordenamientos políticos y sociales propios de la constitución de un pueblo elegido.  

“Resulta decisiva la fundamental comunión de voluntad con Dios, que se nos da por medio de Jesús. A partir de ella, los hombres y los pueblos son ahora libres de reconocer lo que, en el ordenamiento político y social, se ajusta a esa comunión de voluntad, para que ellos mismos den forma a los ordenamientos jurídicos. La ausencia de toda la dimensión social en la predicación de Jesús (…) entraña y al mismo tiempo esconde un proceso que afecta a la historia universal y que, como tal no se ha producido en ningún otro ámbito cultural: los ordenamientos políticos y sociales concretos se liberan de la sacralidad inmediata, de la legislación basada en el derecho divino, y se confían a la libertad del hombre, que a través de Jesús está enraizado en la voluntad del Padre y, a partir de Él, aprende a discernir lo justo y lo bueno”.

 Así pues, el cristianismo –ya lo decía Chesterton cuando contraponía a la endogamia enfermiza del círculo la paradoja de la cruz que proyecta su mensaje hacia los cuatro puntos cardinales- no sólo no se opone al progreso sino que ha sido y sigue siendo factor de progreso, de razón y de libertad. 

Ese ejercicio de la libertad basada en la confluencia de lo celeste y lo terrenal en la persona de Dios-Hombre clavado voluntariamente por amor en la intersección de un madero vertical y otro horizontal para salvación de todos –los brazos en abrazo hacia la tierra/ el ástil disparándose a los cielos” (León Felipe)- sigue siendo hoy motivo de locura y de desprecio. 

“Esta libertad –continúa la cita de Jesús de Nazarethse ha ido sustrayendo totalmente a la mirada de Dios y a la comunión con Jesús. La libertad para la universalidad y, con ello, la justa laicidad del Estado se ha transformado en algo absolutamente profano –en “laicismo”- cuyos elementos constitutivos parecen ser el olvido de Dios y la búsqueda en exclusiva del éxito. Par el cristiano creyente las disposiciones de la Torá siguen siendo un punto decisivo de referencia hacia el que siempre dirige la mirada; para él la búsqueda de la voluntad de Dios en la comunión con Jesús sigue siendo como una señal de orientación para su razón, sin la cual corre siempre el peligro de quedar ofuscado, ciego”·. 

Contribuyen a ello los nuevos prometeos –promeateos– que pretenden arrebatar el fuego de la fe, suplantando la adoración de Cristo por la adoración del Solsticio de Invierno, con el flaco favor de tanto cristiano acomplejado y pusilánime que –como dice el Papa en la Spe Salvi“se ha resignado a aceptar el papel de religión privada, portadora de un anuncio de salvación individual”, bien sea en versión self-service individual o nacionalista. Y así nos va. La modernidad necesita una autocrítica. Los cristianos, también.