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Mirlos

4 Abr

De madrugada anuncian que hoy es el día sexto y que todo sigue siendo bueno. Ponen a la nota discordante de la oración una coral de acción de gracias. Negros, comunes, necesarios como el pan de cada día, nunca blancos, únicos y admirables.

Mirlos por doquier, con sus negras plumas y su pico amarillo, tan lejanos del mal agüero de los cuervos, con su frac de cobrador, como de la urraca cascarrabias y avariciosa. He pasado todo el invierno esperándolos, como el niño anhela la llegada del circo en primavera.  

Con su repertorio de silbos y saltitos, el gesto inclinado de sus cabezas y su mirada burlona, parecen prestidigitadores capaces de regalarme la sonrisa que necesito cada mes de abril, como el mago saca de su chistera una moneda o un conejo blanco.

Causalidades de la vida

27 Feb

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Tras un telón de lluvias torrenciales los actores ultimaban los ensayos. El lunes se encendieron por sorpresa las luces y comenzó la función primaveral. Una coreografía perfecta de nandumbus, azahares y flores de almendro que inundó Sevilla de aromas dulces y calientes.  

Y yo, que me creía mera espectadora, descubro de pronto mi sitio en el escenario. El sábado me compré en H&M un pantalón negro, rémora del invierno, y una casaca amarillísima y muy coqueta para contrarrestar el luto. Alguien me ha debido de asignar el papel de abeja Maya. Y yo sin saberlo.

(Entrada dedicada a Adaldrida en su estreno como profesora).

La naranja del pequeño Chaplin

24 Ene

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No hay fruta más perfecta que la naranja. Su esfera, símbolo de infinitud; la exactitud del colorido -sin matiz ni degradación posible- la brillantez simétrica de sus radios al partirla transversalmente, la tersura de los gajos cuando el corte es longitudinal. Por no hablar de su sonido radical al desgajarlos (qué hallazgo de onomatopeya).   

Tan plena y definitiva es que no hay otra fruta cuyo nombre le corresponda con tal propiedad que genere un color universal. No existen ‘las verdes’, ni ‘las azules’, ni ‘las rojas’, pero existen las naranjas. Y existen en todos los idiomas.  

Podría decirse en mi contra: fruta no, pero así es la rosa. Ah, más la flor es compleja y así vemos rosas blancas, amarillas, rojas, mientras la naranja es simplicísima, es naranja y nada más, es naranja per se y per accidens, si se me permite la licencia ontológica. 

Esta reflexión insustancial y absurda surge a propósito de Charles Chaplin en el 30 aniversario de su muerte. El pequeño Chaplin era tan pobre que por Navidad sólo recibía una naranja como obsequio; así lo recuerda su hija Geraldine y así lo recoge Luis María Anson hoy en la tercera de El Cultural de El Mundo.  

¿Qué vería en la naranja el niño Charles?, ¿qué haría con ella?, ¿en qué medida contribuyó al desarrollo de su genio creador? No lo sé. Pero aventuro que quizá guarde alguna relación la creatividad con la profundización en el ser de las cosas, que incluye no sólo lo que las cosas sean en sí sino lo que son con relación a Adán que las nombró y lo que son para nosotros que las usamos, también y sobre todo en ese preciso instante en que los días no nos parecen azules sino verdes, negros o naranjas, como el cielo de la Sevilla Reinventada de Toi 

Y eso sin caer en el error de pensar que “todo depende del color del cristal con que se mire”, sabiendo que el cristal es cristal y el color es color, pero que a veces necesitamos jugar a ser Dios y divertirnos o expresar nuestra confusión cambiando el orden y la utilidad de las cosas que nos fueron dadas, como tan bien saben hacer los niños cuando aún son pequeños, y más los niños pobres, como haría el pequeño Charlie con su naranja, seguro, antes de comérsela aunque tuviera hambre o precisamente por ello. Lo que supo seguir haciendo de mayor.

En eso, quizá, consista el Arte.  

Contrastes

27 Nov

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Frente al edificio central de la Universidad de Navarra. Razón fuerte vs. pensamiento débil, interculturalidad relacional vs. multiculturalismo anónimo, diálogo interreligioso vs. sinrazón fundamentalista, trascendentalidad vs. inmanentismo. Y, yendo a un terreno más telúrico, este árbol desnudo, imagen hermosísima y liberadora, con la copa rendida a sus pies que contemplo cada vez más arrebujada entre las capas de mis ropas de invierno.

Ceibo en flor

25 Sep

Llega otoño, 

se anda por las ramas 

la flor del ceibo. 

Hermosa la leyenda del ceibo, flor nacional de Argentina (aunque quedemos mal los españoles), y esta canción paraguaya basada en ella:

Anahí 

Anahí…
las arpas dolientes hoy lloran arpegios que son para ti 
recuerdan a caso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí, 
indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto, perduran sus fuerzas en la flor rubí.
Defendiendo altiva tu indómita tribu fuiste prisionera 
Condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo envuelto en la hoguera
y en tanto las llamas lo estaban quemando 
en roja corola se fue transformando…
La noche piadosa cubrió tu dolor y el alba asombrada
miro tu martirio hecho ceibo en flor. 
Anahí, las arpas, dolientes hoy lloran arpegios que son para ti 
recuerdan a caso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí, 
indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto, perduran sus fuerzas en la flor rubí.

Home, sweet home

16 Sep

En medio del verdor putrefacto de un extremo del lago de Regent’s Park, donde había ido a parar toda la inmundicia del jardín, lejos de las grullas majestuosas, de la elegancia de los cisnes y del parloteo insustancial de los gansos, una pareja de aves acuáticas alimentaba a sus polluelos.

No sabría identificar la especie de los palmípedos pero jamás vi una muestra más hermosa en la naturaleza de superación por amor.

Nos sentamos a contemplar cómo la madre se zambullía en la viscosidad a la caza de lombrices con que calmar el desconsuelo de las crías, provocando con su ausencia un piar desconcertado. El macho hacía rato que se había ido a dar un paseo disimuladamente. No éramos las únicas espectadoras. 

Después del atracón, los polluelos se deslizaron sobre el mullido verdín y fueron a jugar a su nido, fabricado bajo un puente con ramitas, envoltorios de helado multicolores y crujientes y botellas viejas.

Home, sweet home. Qué pocas cosas son necesarias para ser feliz.

Donde vive la paradoja

1 Ago

Donde conviven el sur del norte y el norte del sur.

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Donde confluyen el sosiego mediterráneo y el fragor oceánico.

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Donde el sol se pone del revés.

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y las olas guardan su luz en hojas de plata.

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 O sea, Cádiz. 

(Me hubiera gustado escribir más estos días, pero la técnica me puso la zancadilla. Lo hago ahora en esta escala de cinco días antes de mi marcha a Londres).