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Día del libro

15 Abr


En el Día del libro, convocada por Leyendo se entiende la gente, escribo este microrrelato  en torno a tres palabras conjuradoras: libro, lectura y bombilla.

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La noche del 21 de octubre de 1879, tras conseguir que el filamento alcanzara la incandescencia sin fundirse, Edison arrastró el taburete hasta la primera bombilla de la historia, fabricó a su luz otras dos, una para su madre y otra para el profesor que le llamó estéril e improductivo en su infancia, las envolvió con idéntico amor y se enfrascó en la lectura de su libro preferido, El sentido común, de Thomas Paine, durante los dos días y dos noches que duró la luz.

Links de amistad

3 Dic

A veces, cada vez menos, los links se dan en la vida real. Y pasa como cuando se recibe una carta manuscrita a pluma, que el gesto y el rastro de los dedos que tomaron con afecto aquel sobre, saltan del papel al destinatario con el calor de un abrazo.

Hace unos días me avisó Sonsoles de que en Nuestro Tiempo había un sobre a mi nombre de Kika Tomás y que me lo iba a reenviar a casa. Pasé varios días con la ilusión del zorro de El Principito. Salía por la mañana y miraba el buzón, volvía a mediodía y repasaba la mesa del recibidor.

Yo no conocía a Kika y aquello me intrigaba. Al fin llegó. Era un sobre, el de NT, y dentro una misiva, y otro sobre y dentro un libro: “Cartas a El Principito (lazos de amistad)”, de Kika, y dentro, una dedicatoria. Como cuando uno hace un regalo a alguien muy querido y lo envuelve y lo vuelve a envolver, y al abrirlo, va la emoción in crescendo y aquello parece una matrioska desarmada.

El libro es un epistolario precioso y entrañable de la articulista y madre de familia murciana al pequeño príncipe. Y dentro una dedicatoria por los lazos que nos unen, en agradecimiento al artículo de “La crisis y el volcán” sobre El Principito y nuestro mundo loco que escribí hace dos meses.

Saint Exupéry escribe sobre El Principito. Kika escribe a El Principito. Yo también escribo sobre él. Kika me escribe a mí y yo le escribo a Kika. Lazos de amistad, juegos de espejos.

Prometo escribirte, Kika. Tengo tu dirección y un sobre en la mesa, junto al libro, que leí de un tirón. Gracias -aún digitales- por enlazarme con esas palabras cálidas en este invierno.

Incumplimientos

27 Oct

OTOÑO

Ahora que viene otoño y su ocasión nos deja

mayor espacio umbroso y por el suelo

un crujido de hojas bajo una luz más tenue,

examina de nuevo tu corazón, tus brazos,

tu medida, el color de tus ojos

dados a una ciudad suspensa entre cómplices azules;

decide tu quehacer, aunque no has de cumplirlo

ahora que viene el otoño y su ocasión nos deja.

 

(El hueco, Mª Victoria Atencia).

Nosequé

25 Feb

Con Adaldrida en la parada del 1.

-Pues eso que te digo, que no sé qué me pasa que no puedo escribir y no es porque no me pasen cosas.

–¿Qué autobús viene?  

-No sé, no veo. No llevo las gafas puestas.

-¿Pero tú tienes gafas? ¡Nunca te he visto con gafas!

-Pues las llevo siempre… en el bolso.

¿Y por qué no te las pones?

–Porque no me gusto con gafas.

–Ya, pero no ves.

–Da igual. Sólo uso las gafas para leer los nombres de las calles de las ciudades que no conozco y ver los números de los autobuses que nunca cojo.

–¡Ah! Pues está muy bien. Escribe en el blog sobre eso.

Romper el silencio

17 Feb

Como no me animo, me animan desde fuera. Hoy, con un reportaje más inesperado aquí que aquí. Ayer y anteayer con llamadas de amigos que confían, que les gusta lo que digo y cómo.

Más verosímil se torna el fantasma de la desilusión y el fraude. No encuentro nada adentro. Falso: hay algo peor que el vacío y es el terror a que no haya habido nunca nada. Si acaso un empeño, y tan breve…

Si alguna vez pensé en ser brillante, aquí termina la ilusión. “La mentira tiene las patas cortas”, dicen. He aquí la prueba de tu impericia. Tus pocos lectores ya se cansan.

Seamos sinceros. ¿Por qué rompo el silencio? Por hablar, por no perderos, por justificarme, por buscar el consuelo de aparecer en alguna columna lateral o en un intento desesperado de convocar las palabras. Por un poco de todo.

“Procura que la inspiración te encuentre trabajando”. Sí, pero eso lo decía el genio Picasso.

Aun así, en medio de la mediocridad, cavo a diario buscando la torrentera, pero nada se estremece en esta tierra cuarteada. No hay una veta en mi espíritu que se una a otra veta, ni siquiera una gota resbalando hasta la fusión con otra en el cristal.

No hay lágrimas. El espejo me devuelve mi mirar…

perplejo y seco.