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El honor de Dios

30 Dic

 

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La gran entrada de Terzio me recuerda que ayer era la fiesta de Santo Tomás Becket y que ya el año pasado por estas fechas olvidé contar la impresión que nos produjo a un grupo de peregrinos contemporáneos de un día preotoñal de 2007 ver llegar al pórtico de la catedral anglicana de Canterbury a una doncella vestida con túnica medieval azul y el pelo recogido con cintas de oro.

Viajaba a lomos de cabalgadura guiada por un criado que dirigía las bridas del corcel, y sostenía en sus manos una corona de flores.

Vendría sin duda de Southwark después de sortear innumerables asechanzas y peligros. Al llegar a la portada ojival de la fachada, descendió de sus caballo y entró en el atrio, avanzó por la nave principal, descendió a la cripta y depositó las flores en aquel mismo lugar donde en 1170 unos nobles normandos asesinaron por orden de Enrique II a Becket, el honor de Dios, una tarde de martes de la Octava de Navidad como hoy.

De aquella dama escapada de los cuentos de Geofrey Chaucer no guardo documento fotográfico, pero sí de la guirnalda, que quedó a los pies del santo arzobispo y de la que dejo testimonio, así como de mi visita.

 

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Londinium en la memoria

2 Sep

Sobrevolaban los aviones el decorado de Londres, giraban en círculos concéntricos hasta caer derribados por la inexperiencia sobre la hierba de la colina de Greenwich.

Era  la hora cero, el punto exacto a partir del cual los humanos creemos tejer y destejer el tiempo.

Tendida en el campo, un día antes de que otro avión con mayor fortuna me trajera de vuelta a lo cotidiano, pensaba en lo vivido estos días mientras los niños corrían tras sus aviones como yo tras los sucesos ya convertidos en recuerdos.

Lamento no haber cumplido mi promesa de contaros en tiempo real mis hazañas londinenses.

De Inglaterra me traigo muchas cosas que, por suerte, no aumentan los quince kilos de peso permitidos por la compañía. Muchos megabites de fotografías, algunos libros y folletos, y sobre todo preciosos instantes que espero que no pierdan nitidez en mi memoria:

La sonrisa siempre disponible de Eileen, la voz de soprano de Alex a punto de romper los cristales, las manos de Margareth descifrando el piano; el calor de ébano de Ali, las explicaciones en español de Melanee y su encantadora confusión de géneros…

La gente de Londres, nueva Babel, encrucijada del mundo; la belleza y la armonía de la ciudad, sus calzadas pequeñas, sus edificios de mediana altura, tan humanos. Los pubs con las ventanas reventando de flores.

La fe de los que tienen fe. Los cristianos de hoy y de ayer. Canterbury, sede del primado. La cabeza de Moro tristemente olvidada en la pobre sepultura de una iglesia anglicana. El contraste de Becket en la suntuosa catedral: uno traidor, otro santo por culpa de las paradojas de la Historia. Ella misma lo pondrá en su lugar.

 

Lugar donde reposa la cabeza de Sto. Tomás Moro. 

Capilla donde fue martirizado Sto. Tomás Becket. 

Oxford y sus colleges: el Merton, de Tolkien; el Magdalen, de Lewis; el Oriel, de Newman. Y el púlpito. El púlpito de Newman en Santa María, con un letrero que reza: “En este lugar se inició el Movimiento de Oxford”.

Juana y yo siguiendo los pasos de Newman 

Sta. María, iglesia de la que fue rector Newman. 

Merton donde fue profe Tolkien 

Merton College. 

Magdalen al que pertenecio Lewis

Magdalen College.

 Christ Church o el pais de las maravilla

Christ Church College, tras los pasos de Alicia… y de Harry Potter.

Tantas cosas: los parques magnánimos hasta no recordar la ciudad; las calles y plazas: Fleet Street, tan querida; Charing Cross, Notting Hill, Oxford Street; las iglesias de la Inmaculada, Brompton Oratory, St. James, junto a Spanish Place; los museos con tesoros expoliados de todas partes del mundo. ¡Ay, el Partenón!

Yo también llegué y vi, como los romanos que conquistaron estas tierras. No me pude quedar en Londinium junto al Támesis, pero me traje, sin que lo adviertan sus nativos, algo que nadie me podrá reclamar: el espíritu de la ciudad.  

Ye Olde Cheshire Cheese

19 Ago

 

Fachada del viejo pub en Fleet Street.

Hay cosas que una mujer tiene que hacer sola. Porque, a quien le explicas, sin que te tome por loca, que quieres emplear parte de una tarde lluviosa y desapacible en buscar un pub? Pues a otro loco/a como tu, esta claro. Y no di con ninguno/a en aquel momento.

Además, no cualquier pub londinense, no uno de esos tan hermosos con letras doradas y flores multicolores atestado de gente a media tarde sino un pub antiquísimo ubicado en Fleet Street. Y no para tomar unas cervezas, aún no, sino por el mero deseo de saber si aun existe.

Había leído que Ye Olde Cheshire Cheese, el viejo pub frecuentado por Chesterton y sus amigos, estaba ubicado en el 145 de la sede editorial londinense.Fleet Street se gloria, entre otras cosas, de haber albergado la primera imprenta de Londres y muchos de los grandes periódicos de su historia. Hoy día solo quedan un par de agencias de noticias.

Subí la calle por la acera de los impares con emoción adolescente y cierto temor de que no quedaran ni vestigios del viejo establecimiento del siglo XVII.

La calle se me acababa y todavía no lo había encontrado, aunque comprobé que la numeración no era muy rigurosa. Así que, al llegar a las Royal Justice Courts crucé la acera y bajé la vía poniendo más atención. Y lo encontré.

  

Vista de la entrada desde el callejon.

Aquí queda el testimonio. La fachada de Ye Olde Cheshire Cheese da a Fleet Street pero se accede al interior desde un pasillo donde una placa narra la historia del viejo pub y todas las celebridades que por alli pasaron: Dickens, Mark Twain, Thackeray, Conan Doyle, Wilkie Collins, Chesterton…  Leedlo vosotros mismos. No quiero restarle emocion.

Por dentro conserva la estructura de los antiguos establecimientos, con varias estancias, de madera oscura y chimenea y paredes repletas de elocuentes fotografías. Llegue, vi y me fui corriendo, pues ya era hora de cenar.

Placa conmemorativa.

Otro día volveré con algunas amigas a tomarme una birra a vuestra salud.

(Disculpad la falta de continuidad, de estilo, de ortografia, y la profusion de fotos y el desorden de estos apuntes. Algun dia les dare forma, pero la disyuntiva es vivir o contar lo vivido, cosa imposible si no se vive. Asi que opto por vivir pero no puedo evitar la tentacion de compartir lo vivido, aunque sea pobremente).

Charing Cross

13 Ago

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Charing Cross desde Cambridge Circus.  Callejeando por Oxford Street rumbo a Charing Cross desembocamos en Seven Dials, un concurrido cruce de siete calles, proximo a Convent Garden, que tiene un encanto especial. Es uno de esos tesoros que no se encuentran en las guias turisticas. En el centro de esa plazuela heptagonal, como un homenaje al sentido de la orientacion, hay un segnalizador de caminos. 

Desde alli llegamos a Cambridge Circus donde comienza la zona de librerias de Charing Cross. Myriam y yo nos perdemos, una de la otra y del mundanal ruido, ella buscando libros en ingles para Infantil y yo literatura inglesa. Acabamos en Borders, dandonos un homenaje. Alli encontre Wise Blood, de Flannery o’Connor, y una antologia de poemas de Emily Dickinson.

Quedo pendiente acercarnos a Farm Street a la iglesia de los jesuitas, donde algunos de los escritores anglicanos del siglo pasado se convirtieron. 

Lección de ecumenismo

11 Ago

Ayer tarde fuimos a Westminster Abbey.

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La única forma de entrar a esas horas en la sede de coronaciones, matrimonios y coronaciones reales, era acudiendo al servicio religioso. Vigilaban nuestras fervorosas intenciones las marmóleas esculturas de los prohombres de Inglaterra, sus severos mausoleos.

El lector recitaba las lecturas del rey David y de los Hechos de los Apóstoles. El coro hacía vibrar el rosetón y las vidrieras. No nos atrevíamos ni a respirar. Al incoar el Credo de los Apóstoles las nervaduras se estremecieron. No pude evitar la emocion al rezar el símbolo de la fe con los hermanos anglicanos soñando con la unidad futura.  

Al salir sólo pude saludar de lejos a Shakespeare y Dickens que descansan en Poet’s Corner, al otro lado del crucero. No me dejaron pasar. Tomorrow morning.10£.

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 Poco después acudimos a Westminster Cathedral, la sede de la Iglesia Católica en Londres, un edificio de estilo bizantino cuyas capillas y mosaicos se sufragan gracias a las aportaciones de los fieles: esa filipina que se postra junto al presbiterio, la mujer de color tocada con un pañuelo reverente… Me conmovia aún más que Westminster Abbey la piedad sencilla de esta gente. 

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Hoy, tuve la grandísima fortuna de ir a Brompton Oratory, magnífica iglesia de estilo italiano fundada por el Cardenal Newman. Le hablé de vosotros.

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Vimos Harrods desde fuera comimos en Hyde Park en compañía de las ardillas y acabamos en Portobello donde estaba media España. La otra media andaba por Picadilly Circus.

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Inglaterra en imagenes

9 Ago

Esta tarde me quedo en casa. Me lo piden los pies y me lo pide el alma. Me resisto a consumir cultura como si fuera comida rapida.

Llevamos aqui tres dias y parece que ha pasado un mes. Tanto que si me dijeran que manana nos volvemos casi no me sentiria defraudada. Aun quedan muchos lugares imprescindibles, pero hay tanto que ver que el peligro es lanzarse a la carrera y no disfrutar de cada rincon.

El dia 7 por la manana paseamos por la orilla derecha del Tamesis desde London Bridge a Tower Bridge. Desde alli podiamos ver la skyline de la City y junto a ella el contraste de la Torre de Londres. Aun tengo que rendir honores a Sir Tomas Moro y ver a los cuervos y a los beefeaters. Os dejo algunas fotos que hice por alli.  

guitarras junto al tamesis

Guitarras en el paseo del Tamesis, junto al nuevo edificio del Ayuntamiento.  

La Torre de Londres desde la otra orilla Tower Bridge

Torre de Londres y Tower Bridge

la city desde la otra orilla  

Skyline de la City

Por la tarde, un maravilloso paseo desde Picadilly hasta Trafalgar Square donde unos indios bailaban tipo Lagaan a la sombra de la National Gallery que rodeamos para incoar Charing Cross donde aun tengo que husmear las paginas mohosas de sus librerias. Acabamos en Covent Garden siguiendo el rastro de My Fair Lady al pie de una de sus columnas. 

Tradicion y modernidad en Picadilly 

Punkies junto a la estatua de Eros, en Picadilly. El amor no tiene fronteras… 

Charing Cross

Charing Cross en mi primera pero no ultima incursion.

En city road, una cerveza mientras la vida gira

City Road: buena vida vs. supervivencia. 

Ayer fuimos a Cambridge donde me emborrache de gotico en King’s College y de hermosos paisajes y sali con una extrana confusion acerca de la iglesia anglicana, los sacramentos y la sucesion apostolica. Suerte que una de las cosas que hare en mi estancia londinense es estudiar ecumenismo. Que mejor lugar!  

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Sauces llorando suspensos sobre el rio Cam.

  Casas tipicas A ver quien llega antes

Competicion humano-patuda bajo la atenta mirada de una vaca linier.

Otro bridge under the Cam

Puente sobre el Cam.

 Fachada posterior de King's College crucero de la capilla de King's College

King’s College y su magnifico crucero.

 Casas tipicas

Un rincon cualquiera de Cambridge. 

 Gargola 2 en la iglesia catolica Gargola 1

Gargolas dignas de Harry Potter. 

(Hay muchas fotos pero no quiero cansaros. Perdonad las limitaciones linguisticas de mi teclado. Todavia es mejor que no trate de escribir en ingles. Seria insufrible).

Welcome to London

6 Ago

Llegamos al aeropuerto de Stansted a las 13.30.

Desde el cielo el campo ingles se ve muy ordenadito pero pardusco, como agostado. Parece que el calendario prevalece sobre el topico, cosa dificil en este pais donde los enchufes, la moneda y el modo de conducir son distintos al del resto de los mortales europeos. Ahora mismo tengo un problema con el teclado. No se como resolvere el asunto de los acentos y las “egnes” tan “espagnolas”.

Tampoco se como acostumbrarme a que los coches vengan por el lado contrario al que se espera. En el suelo de las calles de Londres pone “look right” o “look left” pero ni por esas. Se ve que las excentricidades britanicas ya se han cobrado suficientes victimas extranjeras.

Los londinenses estan dispuestos a explicar a quien quiera sus costumbres, pero no a cambiarlas. 

Londres es fascinante: un mosaico de culturas.

Llegamos a la residencia después de un periplo en autobús y arrastrando penosamente las maletas desde la estacion de Liverpool.

Por la tarde aun hubo tiempo de dar un paseo por la City hasta Saint Paul.