Archivo | Benedicto XVI RSS feed for this section

La fuente

25 Nov

Yendo a la fuente y leído ya un cuarto de Luz del mundo, os dejo algunas de las respuestas del Papa a las preguntas inquisitivas del periodista. Y al final, también, la contestación a la pregunta de marras sobre el sida.

Merece la pena leer el libro-entrevista, no sólo por la agudeza de la mirada de Benedicto XVI, si no por la sincera humildad que desprende y la credibilidad que genera en el lector:

Está a la vista que el concepto de verdad ha caído bajo sospecha. Por supuesto, es cierto que se ha abusado mucho de él. En nombre de la verdad se ha llegado a la intolerancia y la crueldad. En tal sentido se tiene temor cuando alguien dice que tal cosa es la verdad o hasta afirma poseer la verdad. Nunca la poseemos; en el mejor de los casos, ella nos posee a nosotros. Nadie discutirá que es preciso ser cuidadoso y cauteloso al reivindicar la verdad. pero descartarla sin más como inalcanzable ejerce directamente una acción destructiva.

Gran parte de la filosofía actual consiste realmente en decir que el hombre no es capaz de la verdad. pero, visto de ese modo, tampoco sería capaz de ética. No tendría parámetro alguno. En tal caso habría que cuidar del modo en que uno más o menos se las arregla, y el único criterio que contaría sería, en todo caso, la opinión de la mayoría. Pero qué destructivas pueden ser las mayorías nos lo ha mostrado la historia reciente, por ejemplo, en sistemas como el nazismo y el marxismo, los cuales han estado particularmente en contra también de la verdad.

(…) Es por completo evidente que se está extendiendo una nueva intolerancia. (…) Así pues, (…) cuando se dice que, en virtud de la tolerancia negativa, no debe haber cruz alguna en los edificios públicos. En el fondo, lo que experimentamos con eso es la supresión de la tolerancia, pues significa que la religión, que la fe cristiana, no puede manifestarse más de forma visible.

Por ejemplo, cuando en nombre de la no discriminación se quiere obligar a la Iglesia católica a modificar su postura frente a la homosexualidad o la ordenación de mujeres, quiere decir que ella no debe vivir más su propia identidad y que, en lugar de ello, se hace de una abstracta religión negativa un parámetro tiránico al que todo el mundo tiene que adherir(se). Ésta es, aparentemente, la libertad, ya por el solo hecho de ser la liberación de lo que ha regido hasta el presente.

En realidad, (…) este desarrollo conduce cada vez más a la reivindicación intolerante de una nueva religión que aduce tener una vigencia universal porque es racional, más aún, porque es la razón en sí misma, que lo sabe todo y que , por eso mismo, señala también el ámbito que a partir de ahora debe hacerse normativo para todos.

El hecho de que en nombre de la tolerancia se elimine la tolerancia es una verdadera amenaza ante la cual nos encontramos. El peligro consiste en que la razón -la llamada razón occidental- afirma que ella ha reconocido realmente lo correcto y, con ello, reivindica una totalidad que es enemiga de la libertad. Creo que hemos de presentar con mucho énfasis ese peligro. A nadie se le obliga a ser cristiano. Pero nadie debe ser obligado a vivir la “nueva religión” como la única determinante y obligatoria para toda la humanidad“.

(Luz del mundo, Benedicto XVI. Pg. 63-66)

(P.S: las negritas son mías y la mayoría de los paréntesis, también. Los  utilizo sobre todo para sortear -con poco éxito- las patadas gramaticales del traductor al castellano).


Respuesta íntegra del Papa una pregunta de Seewald sobre su viaje a África en 2009 y las declaraciones que hizo sobre el sida y los preservativos:

El viaje a África fue totalmente desplazado en el ámbito de las publicaciones por una sola frase. Me habían preguntado por qué la Iglesia católica asume una posición irrealista e ineficaz en la cuestión del sida. En vista de ello me sentí realmente desafiado, pues la Iglesia hace más que todos los demás. Y sigo sosteniéndolo. Porque ella es la única institución que se encuentra de forma muy cercana y concreta junto a las personas, previniendo, educando, ayudando, aconsejando, acompañando. Porque trata a tantos enfermos de sida, especialmente a niños enfermos de sida, como nadie fuera de ella.

He podido visitar uno de esos servicios y conversar con los enfermos. Ésa fue la auténtica respuesta: la Iglesia hace más que los demás porque no habla sólo desde la tribuna periodística, sino que ayuda a las hermanas, a los hermanos que se encuentran en el lugar. En esa ocasión no tomé posición en general repecto del problema del preservativo, sino que, solamente dije -y eso se convirtió después en un gran escándalo-: el problema no puede solucinarse con la distribución de preservativos. Deben darse muchas cosas más. es preciso estar cerca de los hombres, conducirlos, ayudarles, y eso tanto antes  como después de contraer la enfermedad.

Y la realidad es que, siempre que alguien lo requiere, se tienen preservativos a disposición.Pero eso solo no resuelve la cuestión. Deben darse más cosas. Entretanto se ha desarrollado, justamente en el ámbito secular, la llamada teoría ABC, que significa: “Abstinence -Be faithful- Condom!” [Abstinencia-Fidelidad-Preservativo], en la que no se entiende el preservativo solamente como punto de escape cuando los otros dos puntos no resultan efectivos. Es decir, la mera fijación en el preservativo significa una banalización de la sexualidad, y tal banalización es precisamente el origen peligroso de que tantas personas no encuentren ya en la sexualidad la expresión del amor, sino sólo una suerte de droga que se administran a sí mismas. Por eso, la lucha contra la banalización de la sexualidad forma parte de la lucha porque la sexualidad sea valorada positivamente y pueda desplegar su acción positiva en la totalidad de la condición humana.

Podría haber casos fundados de carácter aislado, por ejemplo, cuando un prostituido utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una consciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Pero ésta no es la auténtica modalidad para abordar el mal de la infección con el VIH. Tal modalidad ha de consistir realmente en la humanización de la sexualidad.

El Papa que nos enseñó a razonar

24 Nov

Sigo dándole vueltas al libro del Papa, leo reacciones, declaraciones, explicaciones, aclaraciones. No sólo las que aplauden la puesta al día de la Iglesia, ni las que consideran este paso insuficiente. Sino las católicas bienpensantes, las que se preguntan con la mejor intención si esta actuación papal –entre otras- ha sido o no prudente, las que consideran arriesgado que Benedicto XVI conteste a preguntas de un periodista como si no advirtiera –y mira que es inteligente- que ya no es sólo Ratzinger (como cuando La sal de la tierra y Dios y el mundo), como si no conociera las leyes de la opinión pública: que Ud. no sabe Santidad, cómo nos las gastamos los periodistas. El propio Seewald está sorprendido y dolido por la simplificación de su libro.

Al margen de que la dirección de la comunicación actual del Vaticano deja mucho que desear, cosa que pienso, estoy convencida de que todo esto es muy bueno.
Este Papa reservado y discreto, ama tanto la verdad –cooperatores veritates, es su lema-, y confía tanto en la capacidad de la razón humana para alcanzarla, que no teme poner el dedo en la espina de la cuestión.

No va a decirnos que las cosas tienen una solución mágica, a golpe de declaración dogmática. El Papa, como buen profesor que ha sido y que es –recuérdese que los ministerios son tres: enseñar, gobernar y santificar-, quiere enseñarnos a pensar, a pensar la fe y a ponerla en la encrucijada de los dilemas éticos. Porque entiende que sólo redimiendo la racionalidad –machacada por el pensamiento postmoderno- puede el hombre encontrar a Dios.

Para ello, utiliza por palestra los dolores, zozobras y gozos del hombre y por micrófono los medios de difusión. Su auditorio está formado por todos los hombres del mundo, a quienes propone sus enseñanzas y con quienes mantiene un diálogo abierto y amistoso, personalizado en el periodista Peter Seewald.

En esa aparente debilidad e ingenuidad reside su fortaleza. Todo el orbe habla estos días de las palabras del Papa, muchos buscan su ganancia en el río revuelto, pero los sencillos de corazón perciben la autenticidad, humanidad y belleza de su mensaje. El libro –ya sin reduccionismos ni tergiversaciones- será, sin duda, y gracias a tanto jaleo, un bestseller. Será realmente Luz del Mundo.

El Papa que nos enseñó a razonar. Podría ser una de las señas de identidad de este pontificado.

El Papa, sí. El Papa, no

22 Nov

Benedicto XVI dice algo que gusta a la progresía, por ejemplo que casos excepcionales como el uso de preservativos por parte de una prostituta puede ser un primer acto de responsabilidad, y ¡qué bueno es el Papa! Benedicto XVI dice algo que le disgusta a la progresía, por ejemplo que en España vivimos un anticlericalismo beligerante similar al de los años treinta, y ¡qué malo es el Papa!

Se sesgan sus palabras, se sacan de contexto, se arrima al ascua a la sardina, se manipula, se amplifica, se eleva a la categoría de magisterio infalible, se difunde, y se acaba haciendo decir al Papa lo que no ha dicho. Opinan la ONU y Bibiana Aído y otros más.

Sobre otras cosas que el Papa ha dicho a Sewald en su entrevista, silencio sepulcral. Por ejemplo, lo mismo que dijo en Camerún, y que fue muy criticado: “concentrarse sólo en el preservativo quiere decir banalizar la sexualidad” o “éste no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH”.

Es innegable que en la forma hay algunas cuestiones periodísticamente reseñables. Pero el Papa no ha dicho nada nuevo. Podemos discutir sobre la oportunidad o no de que un pontífice hable en contextos y formatos mundanos pero creo que la cuestión no es esa.

La doctrina es muy clara. Ese caso excepcional al que se refiere el Papa Ratzinger (la prostitución) es una estructura de pecado cuya redención puede precisar de un plano inclinado. Obviamente es peor prostituirse sin preocuparse de contagiar que preocupándose. Eso ya es algo.

El Papa se acerca al hombre y al mundo con todo su saber humano y espiritual, con ojos limpios, no vende su compromiso con la verdad y la dignidad humana, no admite componendas. No teme a la verdad, aunque le acarree el desprecio.

Otros, esos que manipulan sus palabras, sí la temen. Son los que repiten eso de “la libertad os hará verdaderos”. Al final el más libre es el Papa, que dice lo que quiere. Ellos, en cambio, están todo el tiempo obsesionados con lo que dice o deja de decir.

(Aquí, Lo que el Papa ha dicho y lo que el Vaticano ha explicado).

El verdadero progreso

10 Nov

El carpe diem postmoderno que vivimos, con toda su apariencia de espontaneidad y vitalidad, esconde una ausencia de imaginación y una apatía por proyectar el futuro directamente proporcional a la voluntad de no tener hijos.

Cuando no hay nadie a quien dejar un mundo mejor se pierde el interés por hacer algo más que disfrutar de él ahora, si acaso un barniz de ecologismo y solidaridad que alivie la conciencia, lo cual acaba generando un hastío de vaciedad que desemboca en el aburrimiento e incluso el odio hacia la vida propia y ajena, sobre todo si no es placentera.

La familia debe ser objeto de protección de los gobiernos entre otras cosas para evitar el suicidio social.

El Papa, que lo sabe y lo dice mejor que yo, nos lo recordaba en Barcelona, cosa que también ha picado a los novios de la muerte (y no me refiero al himno de La Legión):

Desde siempre, el hogar formado por Jesús, María y José ha sido considerado como escuela de amor, oración y trabajo. Los patrocinadores de este templo querían mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivió la Sagrada Familia de Nazaret. Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormemente en ámbitos técnicos, sociales y culturales.

No podemos contentarnos con estos progresos. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural.

Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”.

El Papa confía en España

9 Nov

De la estancia del Papa en Barcelona me cuenta quien fue que el ambiente era poco acogedor en las calles, que hubo que importar la alegría de otras latitudes de España. Y no por voluntad de los catalanes de bien sino de los políticos que no entienden de libertad y que, so capa de garantizar la seguridad, tratando con injusta equidad a los pacíficos ciudadanos y visitantes y a los provocadores manifestantes, confinaron a la juventud a la Monumental, como reses bravas; y al público al fondo de las calles, vigilados por cadenas de mossos d’Esquadra como delincuentes.

Luego decían los periódicos que las calles por donde pasaba el Papa estaban vacías…

No hay que asustarse ni molestarse demasiado por los titulares tramposos y mezquinos de determinada prensa. Manifiestan que el Papa ha dicho lo que quería decir, desde el cariño y la confianza que tiene por los españoles. Y eso, a los políticamente tolerantes, les resulta intolerable.

El Papa vino a hablarnos de dos temas: “el tema de la peregrinación, estar en camino; y el tema de la belleza, la expresión de la verdad en la belleza, la continuidad entre tradición y renovación”; que son también un mensaje: “estar en camino, no perder el camino de la fe, buscar la belleza de la fe, la novedad y la tradición de la fe que sabe expresarse y sabe encontrarse con la belleza moderna, con el mundo de hoy”.

Y como expresión de esos dos temas, dos lugares: Santiago, cuyos caminos “son un elemento en la formación de la unidad espiritual del continente europeo”, donde se fragua “la común identidad europea”; y Barcelona, cuya basílica de la Sagrada Familia es una “síntesis entre continuidad y novedad, tradición y creatividad”.

“Debemos hacer todo lo posible -dijo el Papa a los periodistas durante el vuelo- para que también hoy la fe se exprese en arte auténtico, como Gaudí, en la continuidad y en la novedad, y para que el arte no pierda el contacto con la fe”.

Tenemos tarea.

El haz y el envés

13 Abr

No se me había ocurrido considerar la duda y la fe como el haz y el envés de una hoja hasta que el arzobispo de Sevilla calificó de “unamuniano” el pregón de Antonio García Barbeito y le ofreció amistoso su báculo para dispersar incertidumbres.

En Sevilla se montó el zipi-zape con que si el pregón era o no pregón y si era o no cristiano. Como si la iniciativa hubiera partido de él. Barbeito es Barbeito y todo el mundo lo sabe. Pues no habérselo encargado.

A mí me gustó precisamente por no ser un pregón al uso, porque se dirigía a otro sector de la población que no es cofrade pero es Sevilla, y porque era profundamente cristiano en sus tientos de claroscuro. Que nadie escapa a la misericordia divina y hay que hacerse todo para todos.

De esto hace ya tres semanas y ha estallado la Pascua Florida, pero ahora viene Ratzinger, en una lectura tardía que hago de Introducción al Cristianismo a hermosear con su rayo de luz teológica el haz y el envés de esa hoja:

Tanto el creyente como el no creyente participan, cada uno a su modo, en la duda y en la fe, siempre y cuando no se oculten a sí mismos y a la verdad de su ser. Nadie puede sustraerse totalmente a la duda o a la fe. Para uno la fe estará presente a pesar de la duda, para el otro mediante la duda o en forma de duda.

La duda impide que ambos se encierren herméticamente en su yo y tiende al mismo tiempo un puente que los comunica. Impide a ambos que se cierren en sí mismos: al creyente lo acerca al que duda y al que duda lo lleva al creyente; para uno es participar en el destino del no creyente; para el otro la duda es la forma en la que la fe, a pesar de todo, subsiste en él como exigencia.

La primera y la última palabra del credo -“creo” y “amén”- se entrelazan mutuamente, encierran todas las demás expresiones y constituyen el contexto de todo lo que se halla entre ellas. (…) Ya dijimos antes que la palabra “amén” pertenece a la misma raíz que la palabra “fe”.”Amén” dice, a su modo, lo que significa creer: permanecer firme y confiadamente en el fundamento que nos sostiene, no porque yo lo he hecho o lo he examinado, sino precisamente porque no lo he hecho ni lo he examinado.

(…) Esto no quiere decir que lo que aquí sucede sea un entregarse a lo irracional. Es, por el contrario, un acercarse al logos, a la ratio, a la inteligencia, y así a la verdad misma, ya que el fundamento sobre el que se sostiene el hombre no puede ni debe ser a fin de cuentas sino la verdad.

Do you know Pope Benedict XVI?

22 Mar

A falta de pan, buenas son tortas. O del recurso a la creatividad ajena para ahuyentar la falta de imaginación propia.

Es un vídeo al estilo “stop-motion” (ahí tienes una nueva búsqueda para Google, Luna) que muestra quién es el Papa Benedicto XVI de un modo fresco, joven, contemporáneo.

Realizado por un grupo de universitarios de la Universidad de Navarra. En ese original recorrido por su vida y pontificado falta este último gesto de Buen Pastor que se compadece de las ovejas y no teme cargar la mano sobre quienes, teniéndolas confiadas a su recaudo, las han maltratado y humillado.

He aquí algunos párrafos de esa carta pastoral a los católicos de Irlanda. ¿Qué más esperan? ¿Que además de someterse a la justicia humana y divina, y poner los medios para que algo así no vuelva a suceder, desesperen de la misericordia de Dios? Ni en mano de Dios está la cuadratura del círculo.

Ciertamente, entre los factores que han contribuido a ella (a la crisis actual), podemos enumerar: los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona. Es necesaria una acción urgente para contrarrestar estos factores, que han tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias y han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución”.

(…) A los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños

Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes. Aquellos de vosotros que son sacerdotes han violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa”.