Conciertos y desconciertos. Elcható

24 Ago

En un pueblo de la Vega del Guadalquivir llamado Brenes hay un pequeño y antiguo colegio con cierto aire de castillo francés al que la gracia andaluza bautizó como Elcható. Por él han pasado generaciones y generaciones de jóvenes del campo a las que la sociedad del momento en que nació –principio de los sesenta- y del lugar –el ámbito rural- les negaba el derecho a estudiar algo más que la enseñanza básica obligatoria.

Las  mujeres que pusieron en marcha aquel centro escolar fueron pioneras en la defensa de los derechos de la mujer, que hoy día están tan arraigados. Las gentes del pueblo y de los pueblos vecinos pueden dar fe de cómo esa labor de roturar las inteligencias femeninas tuvo su fruto no sólo en las estudiantes sino en el desarrollo social y empresarial de la zona.

A la vuelta de los años, los estudios evolucionaron y también la mujer andaluza y rural, pero Elcható, siguió adaptándose a los cambios y continuó formando mujeres, mujeres del campo y sin recursos. Para hacerlo contaba con la sensibilidad de las instituciones públicas que le ofrecían la ayuda económica necesaria.

Pero llegó un día en que las instituciones dejaron de ver con buenos ojos Elcható y ya no quisieron apoyarlo. La razón que esgrimían era que sólo escolarizaba a alumnas y eso era injusto para los varones. Lo llamaban segregación, discriminación, elitismo, injusticia. Y eso a pesar de que cerca había otro centro escolar para chicos que ofrecía las mismas oportunidades.

Era muy curioso que esas instituciones que habían puesto en marcha centros para la mujer, y que en muchos sectores  -política, empresa, etc.-, habían propugnado lo que llaman discriminación positiva -es decir que hubiera una presencia femenina paritaria en los órganos de gobierno- no entendieran la existencia de centros escolares donde se volcara todo el esfuerzo en la formación y desarrollo de la mujer.

Esto hacía pensar que quizá la razón fuera otra. Pero da lo mismo, fuera cual fuera, la cuestión es que muchas chicas de Brenes y de la comarca de la Vega del Guadalquivir se encontraron con que, a diferencia de otros jóvenes del lugar, corrían el peligro de tener que costearse por completo sus estudios. Y todo por ser mujeres, de campo y con pocos recursos, y por estudiar en un colegio que pretende fomentar el desarrollo y la inserción laboral femenina. Y en plena crisis. Y se preguntaban, claro está: ¿No es esto lo discriminatorio?

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Una respuesta to “Conciertos y desconciertos. Elcható”

  1. adaldrida agosto 31, 2012 a 14:00 #

    Aaaay Elcható. ¡¡¡Qué recuerdos!!!

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