Minuto de Teozoología, de d’Ors

28 Dic

(…)

Pero, con mi respeto

para la Teología, aquí no acaba todo;

aquí falta

un minuto de lo que se debiera,

con todo mi respeto, llamar Teozoología.

Sí, que al buey y a la mula que allí estaban, oscuros,

alguien debió de darles también algún aviso,

pues ya veis – caso raro de veras – que, en lugar

de alborotarse trompicando en la penumbra,

todo pezuñas, costaladas y bufidos,

ante aquella invasión de su tibio descanso,

se quedaron echados, rindieron los testuces

y con algo que era casi amor, enfocaron

el vaho de sus morros hacia aquel puñadito

de carne sonrosada y llorona.

Si pienso

qué hubiera sucedido si a Dios aquella noche

le falta aquel aliento, que fue como una manta

de ternura gaseosa; lo distinta que pudo

haber sido la vida de los hombres, 

concluyo

que la mula y el buey – benditos para siempre

ellos y sus estirpes-, a su modo, sabían

lo que estaban haciendo. Lo que estaba naciendo.

 

D’ORS, M., Sol de Noviembre, Sevilla 2005, pp. 70 – 71.

 

(y a pie de página de esta teozoología digo yo que qué bueno es Dios que quiere que aun los más testarudos tengamos nuestro hueco y nuestra misión en el Portal).
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2 comentarios to “Minuto de Teozoología, de d’Ors”

  1. Enrique diciembre 28, 2009 a 14:00 #

    Amén.

  2. batiscafo diciembre 29, 2009 a 14:00 #

    Gracias. Espero que ya estés recuperado del ataque de la ostra asesina.

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