Una capa mágica

28 Sep

Es curioso. El tópico dice que una mujer nerviosa o preocupada no necesita que le solucionen los problemas sino sencillamente que la escuchen.

A mí me ocurre lo contrario. En esas circunstancias entro en estado de mutismo (mi ausencia del blog es testigo) y agradezco que me ignoren cuanto más mejor.

Quisiera tener una capa de desaparecer para llegar a casa, al trabajo, hacer todas esas cosas ingratas sin que nadie me mire ni me pregunte gentilmente, y volver a la consistencia física con todo resuelto y una sonrisa en los labios. (Esto de la capa es una de esas ficciones de la infancia que más deseo que la técnica haga posible).

Probablemente porque verbalizar lo que me ocurre supone una inversión de tiempo demasiado precioso, no resuelve el problema y me pone de peor humor al dejar patente mi dificultad para hacer varias cosas a la vez.

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4 comentarios to “Una capa mágica”

  1. Pilar septiembre 28, 2009 a 14:00 #

    Mucho animo, son epocas solo luego pasa y te leeremos más.

    Y la capa puedes pedirse a J. Potter jejeje

  2. María Victoria septiembre 28, 2009 a 14:00 #

    Pues si que estas bien… !! he abierto el blog pensando que iba a encontrar algo de ese don que tienes para sacar punta a cualquier cosa..

    Si no encuetras a J.Potter, siempre queda hacerte un poquito autista, a mi me funciona …

    He vuelto a encontrarme con Suite francesa, a ver si esta vez, entre cuento y cuento, puedo llegar al final sin muchas interrupciones y decirte lo que me parece Irene

  3. adaldrida septiembre 28, 2009 a 14:00 #

    ¡¡¡Eso se soluciona en Mercadona!!! ¡¡¡Yuuuuupi!!!
    (Vale, vale, y en la Casa del libro también:Sursum corda…)

  4. batiscafo septiembre 29, 2009 a 14:00 #

    No os preocupéis que estoy bien de ánimo. Lo que necesitaba era tiempo, silencio interior y exterior…y dormir, en esta avalancha de hospitales, traslados, viajes y atenciones varias que han sido las últimas dos semanas.

    Una no quiere ni puede desligarse de las necesidades de su alrededor pero a veces desearía tener esa capa para desaparecer y hacer también otras cosas para las que no hay energías ni corazón ni cabeza. (Y no me refiero a la lectura, al cine, al blog, benditas rutinas a las que espero volver pronto). Sin que nadie te pregunte qué quieres, qué haces, qué necesitas…

    La intención del post era irónica. Me sorprendo de mis reacciones y de mis escapes autistas y huraños. Vosotras, queridas mías, habéis cumplido con el tópico a la perfección :-). Y yo constato una vez más lo ingrata que soy.

    Aunque me alegra mucho que estéis ahí. Supongo que en fondo se me puede “acusar” de ultrafemenina. Ay, las contradicciones.

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