Flower power

30 Ago

Desde el Aljarafe sevillano, arrastrada por E hasta el borde de una cornisa próxima al mítico cerro del Carambolo, vi Sevilla anochecer.

Confieso que me resistía al plan sorpresa con aquella canícula, pero valió la pena. Para cualquiera que nos viera desde alguna casa de Gelves, nada bueno podíamos estar haciendo en aquel solar de jaramagos crecidos a la vera del cementario.

Colocamos dos sillas de playa junto al precipicio, una tentación próxima para cualquier desaprensivo, y contemplamos cómo la ciudad se vestía de etiqueta y se adornaba con aquel collar de brillantes en el que refulgían con más intensidad las torres de Plaza de España, la Giralda, los puentes.

A ratos charlamos, otras guardamos silencio esperando que el Guadalquivir saliera como un áspid de su escondrijo. “De día parece una serpiente de plata”. Después nos comimos unos bocadillos mientras la flor del anís nos hacía cosquillas en la nuca.

De regreso, en el coche, “The mamas and the papas”. Flower power.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: