Cine de verano

27 Ago

No esperaba un the end cinematográfico para esta tarde de horas agónicas que no terminan de apagarse.

Pensaba pasar el rato enfriando su rescoldo con la asepsia un poco mortuoria del gas. Cenar en casa fresquita, charlar, leer un poco, irme a la cama a destaparme, a taparme, a seguir mirando en lo oscuro el punto rojo de las brasas del día, hasta cuándo.

Una llamada. Estoy a unos kilómetros de aquí. Pensaba verte un día de estos. Hoy no, supongo, sin avisar, tan de repente. Pero iba a acercarme a la ciudad y pensé.

Sí, hoy, sí, perfecto, rescátame con un caluroso abrazo de estas horas mortecinas de agosto. Vamos a apagarlas con espuma de cerveza, lágrimas de risas y penas compartidas, raudales de libros y buen cine.

Vamos a dejar que este día acabe con nuestros créditos lloviendo sobre una mesa lejana del Trinity Iris Pub, o sobre la estampa de la Giralda llameando su tópico frente a la terraza de Doña María donde nos aguardan con caipirinha Carmen, Esperanza, Mª Eugenia.

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