Ladrones

14 Ago

Mira que llevaba meses anhelando este momento. Me decía: “en agosto lo conseguiré”.

Llegó el día 1, inspeccioné mi cuenta, y sonreí satisfecha. Había treinta. Con ese total podía resolver todos los problemas, cubrir los retrasos, saldar las deudas pendientes.

El día 7 repasé mi contabilidad. No tenía conciencia de haberlo empleado en nada. ¡Menudo disgusto! En la cuenta ya no quedaban más que veintitrés. Resolví que tenía que vigilarlo mejor.

La siguiente semana fui especialmente cuidadosa. Cuando llegó el momento convenido sumé con temor y descubrí que sólo restaban dieciséis. Pasé las noches siguientes en vela estudiando qué podría hacer con tan poco ahora que se aproximaba el final.

Siete días después  no me quedaban más que nueve. Extremé la atención y en todo el día no le quité el ojo de encima. Pronto sólo tuve cinco, y luego dos, y luego…, cuando llegó el 31 de agosto, nada.

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