Cuestión de ecología

18 Mar

Ayer lo pensé. Verás tú mañana los ecologistas… Sobre todo por estos lares de Doñana.  

Pero, ¿qué criticarán? ¿Acaso la campaña de la Iglesia ataca a los linces? ¿No dice a la sociedad, y no tanto a ellos: protejamos, nosotros humanos, al bebé al menos tan bien como protegemos al cachorro felino?

La respuesta además de desquiciada contiene dos apuntes interesantes, de agradecer a los verdes: primero, el recordatorio de que la campaña coincide en el tiempo con el atropello de una lince hembra preñada –embarazada, dicen-, lo que pone más de manifiesto la evidencia de la desprotección de la maternidad humana (al parecer, los fetos de lince son linces, los del ser humano son mórulas, blástulas, células desechables, al cabo); y, segundo, la idea de que los linces son protegidos porque están en vías de extinción.

Queda flotando en el aire la conclusión lógica fundamental: “Claro, ¡y el hombre no está en vias de extinción! ¡Al contrario! ¡El mundo está superpoblado de hombres!

Aparte de que esto de la superpoblación es una falacia, vamos a ver: ¿quién cuidará de los linces y de todos los demás seres cuando desaparezca el hombre? Y, ¿significa esto que son los ecologistas partidarios de exterminar las especies que se reproducen en número suficiente? ¿Acaso no hay una injusta desproporción entre matar y proteger?

Me recuerda todo esto a otras cuestiones como la pretensión de dar estatus humano al mono. Muy democrático esto de todos iguales: animales y humanos. Siendo lince sinónimo de listo e inteligente, no me extrañaría que alguien comenzara a reivindicar la categoría humana del felino.

Sólo cabe en la cabeza de alguien que se avergüenza de ser hombre. Y mira que a veces dan ganas de arrepentirse de serlo viendo cosas tan salvajes como las matanzas de inocentes: linces, ballenas… niños. Cuestión de ecologismo.

 

Para quien dude de lo que la Iglesia piensa de la naturaleza:

 

El respeto de la integridad de la creación (Catecismo de la Iglesia Católica)

2415 El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (cf Gn 1, 28-31). El uso de los recursos minerales, vegetales y animales del universo no puede ser separado del respeto a las exigencias morales. El dominio concedido por el Creador al hombre sobre los seres inanimados y los seres vivos no es absoluto; está regulado por el cuidado de la calidad de la vida del prójimo incluyendo la de las generaciones venideras; exige un respeto religioso de la integridad de la creación (cf CA 37-38).

2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri.

2417 Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen (cf Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.

2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

 

 

 

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Una respuesta to “Cuestión de ecología”

  1. Qamar marzo 19, 2009 a 14:00 #

    Lo más triste es que la conclusión “no queda flotando en el aire”, algunos la han dicho en voz alta (pone los pelos de punta):

    El director de la Estación Biológica de Doñana mostró su perplejidad por que los obispos hayan comparado la exigua población del lince ibérico con la humana, “que probablemente sufre un problema de superpoblación”, y precisó que los científicos “no trabajamos por conservar individuos sino poblaciones”
    Efe /sevilla | Actualizado 18.03.2009 – 08:53

    Por cierto, que vi una llamada perdida el otro día… a ver si te cuento!! Que últimamente no paro!! BESITOS ^_^

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