Los límites de la sinrazón

15 Ene

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Iluminador el enfoque del profesor Wael Farouq en su comentario al discurso del Papa en Ratisbona que recoge Dios salve la razón:

“La necesidad humana de racionalidad y la crisis del racionalismo contemporáneo no están limitadas a una sola cultura y no son propias de los seguidores de una sola religión. A pesar de la gran diferencia en torno a las causas y a la naturaleza de esta crisis en toda cultura, se trata de una crisis general de la humanidad, de la que se deriva únicamente violencia, en diversas formas: la violencia cognoscitiva contra la vida humana encarnada por el espíritu nihilista dominante en Occidente y la violencia física contra la vida humana encarnada en el espíritu del extremismo y del terrorismo en el mundo árabe”.

Wael Farouq, En las raíces de la razón árabe.

El texto continúa muy interesante sobre la diferencia a la hora de abordar las relaciones entre fe y razón en los mundos musulmán y cristiano, el conflicto tradición-modernidad que se vive en los países islámicos y todos los problemas que genera.

Pero, volviendo a la cita y al lugar que nos ocupa por alusiones -esto lo añado yo, no Farouq-, es de esperar que dentro de x años quienes nos sucedan en este primer mundo recuerden con horror el holocausto perpetrado por las generaciones precedentes, y se pregunten espantados lo que nosotros ante las campos de concentración nazis: ¿cómo fue posible tanta sinrazón en nombre del intelecto y del progreso?, ¿cómo ningún gobierno condenó tal deshumanización?, ¿cómo nadie frenó aquella barbarie? 

Es de desear que esa nueva sociedad más racional que la nuestra aprenda de los fallos e incluso dedique un día del calendario y ponga monumentos en las plazas al niño no nacido, al embrión desechado, al anciano víctima de la eutanasia, para no olvidar lo que la desmemoria y la condición humana son capaces de repetir hasta mil veces.

Y es de suponer que la llegada de esas nuevas generaciones más lúcidas depende en algo de nosotros: de unas letras garabateadas en un periódico, o transformadas en onda radiofónica, en señal digital, en sistema binario; de una oración aparentemente extraviada en el limbo laicista; de un ejemplo, de un gesto de rebeldía, por débil que parezca ante los poderosos intentos de sofocarla. Así ha sido siempre: como el Ave Fénix.  

 

(Wael Farouq es profesor de lengua árabe en la American University de El Cairo y de Ciencias Islámicas en la facultad copto-católica. Es un exponente destacado de la cultura egipcia contemporánea).

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