Balance bibliocinéfilo

31 Dic

Este año me propuse leer más y por poco llego a la meta, pero aflojé los últimos meses por lo que Jiménez Lozano llama en Agua de Noria “imponderables, imprevistos e intercesiones”. Lo cual es bueno para mi humildad y porque, como dice Pennac -autor del recientemente publicado y leído Mal de escuela- en otro de sus libros “el verbo leer no soporta el imperativo”.

La lectura del primero del año no duró Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Hacía tiempo que no devoraba un libro con tanta ansiedad.

Lo que aquí dejo por si a alguien le sirve es una autobiografía de lo que fue Una educación incompleta. A estos y a otros muchos libros dediqué Los restos del día y algún resto de noche, todo hay que decirlo. Lo cual tuvo su Expiación correspondiente. 

Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Stefan Zweig. Lúcida confesión de un arrebato pasional. “—¿Usted no encuentra, pues, odioso, despreciable, que una mujer abandone a su marido y a sus hijas para seguir a un hombre cualquiera, del que nada sabe, ni siquiera si es digno de su amor?”.

 Una educación incompleta. Evelyn Waugh. “Sólo cuando se ha perdido toda curiosidad hacia el futuro se ha alcanzado la edad de escribir una autobiografía”. Para disfrutar de recuerdos de Oxford y de la prosa de Waugh. 

 Los restos del día. Kazuo Ishiguro. El honor, el sentido del deber y la contención ‘british’ en esencia. En este caso, no perjudica la película al libro, sino que lo engrandece. Difícil imaginar otro rostro distinto para el mayordomo Stevens que el de Hopkins.

 Expiación. Ian McEwan. El autor es buen narrador y dibuja bien las tramas. Mejor el libro que la película, aunque sigo sin encontrarle el sentido al título. Una pena.

 Martin Eden. Jack London. Novela casi autobiográfica. Superación por amor desde una perspectiva del superhombre con un final romántico en el sentido más genuino del término.

 Una pantera en el sótano. Amos Oz. Ambientada en 1947, en la Jerusalén de finales del Mandato británico en Palestina, narra la relación que surge entre un niño judío y un sargento de la policía británica muy interesado por el Israel bíblico y la lengua hebrea. El mejor de los tres que me he leído de Oz este año.

 Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental. Thomas Woods. La Iglesia en el origen de la ciencia moderna, la economía libre, la seguridad del imperio de la ley, los derechos humanos, la libertad, el esplendor del arte y la música, y la filosofía fundada en la razón. Para apologetas. Lo malo es mi mala memoria para recordar datos que necesito.

 Cultura y pasión. Alejandro Llano.Toda una cultura, empeñada en la búsqueda apasionada de la verdad se enfrenta con el relativismo escéptico, para el cual los únicos valores son lo útil y lo placentero. De regalo, un buen puñado de referencias filosóficas y literarias que conviene tener en cuenta.

 Transformación del mundo. La actualidad del Opus Dei. Martin Rhonheimmer. Libertad y responsabilidad de los cristianos en la vida pública, amor a la verdad, pluralismo, construcción de las estructuras temporales. Características del espíritu del Opus Dei que aún hoy sobrepasan a algunas mentes pequeñas.

 El colombre. Dino Buzzati. Un descubrimiento. Cuentos de los de verdad, con todos sus ingredientes en su justa dosis.

 Nosotros, los modernos. Alain Finkielkraut. Imprescindible para entendernos como postmodernos hijos del Modernismo.

 Suite francesa. Irène Némirovski. Otro descubrimiento, por su talento narrativo y por su vida de ucraniana judía residente en Francia víctima de los campos de concentración nazis. No se sabe qué es más apasionante. 

 La comedia humana. William Saroyan. Como el de Amos Oz, otro libro para disfrutar del paso de la infancia a la adolescencia.

 Vida y destino. Vasili Grossman. Relato coral de la batalla de Stalingrado. Compleja de seguimiento pero necesaria. El Guerra y Paz del siglo XXI. tremenda la escena de la cámara de gas.

 Ética de la autenticidad. Charles Taylor. Breve y sustancioso ensayo. Otro imprescindible. El filósofo canadiense descubre el sinsentido de la libertad cuando la elección se basa en el subjetivismo y el relativismo. Contiene una tesis esperanzadora: “la naturaleza de una sociedad libre estriba en que será siempre escenario de una lucha entre formas superiores e inferiores de libertad”.

Guía para sobrevivir intelectualmente al siglo XXI. Leonardo Castellani. No deja indiferente. Atrabiliario, sensato, profético…

Dios salve la razón. Benedicto XVI y otros autores. En el que estoy. Recopilación de artículos de pensadores contemporáneos sobre la intervención de Benedicto XVI en Ratisbona.

 

——- 

En cuanto al cine, traté de ver buenas películas de ahora y de siempre. Cito las que para mí tienen más de tres estrellas y hago algunas observaciones:

Mataharis (2007). Icíar Bollaín.

El velo pintado (2006). John Curran.

Después de la boda (2006). Susanne Bier. Si me tengo que quedar con una sola de las películas vistas este año, me quedo con ésta.

El manantial y la doncella (1960). Ingmar Bergman.

La vida de los otros (2006). Florian Henckel von Donnersmarck

Babel. Alejandro González Iñárritu.

No es país para viejos (2007). Joel Coen y Ethan Coen con Tommy Lee Jones y Javier Bardem. Los buenos son buenos y los malos, malos.

Once (2006). John Carney. Dos veces, en la segunda disfruté más de las canciones. Me alegra que triunfen estas películas.

Juno (2007). Jason Reitman. Magnífico guión de Diablo Cody y genial interpretación de Ellen Page. Me gustó ese enfoque que, seguro, lleva un mensaje vital a los adolescentes de instituto menos sensibles y más adoctrinados.  

En América (2002). Jim Sheridan. Un moderno Matar a un ruiseñor.

Matar a un ruiseñor (1962). Robert Mulligan (de estas tres últimas comenté algo en el enlace anterior). 

Retorno a Brideshead (la serie de la BBC. 1981). ¡Por fin!

Cometas en el cielo (2007). Marc Forster. Una historia de perdón en el corazón de Afganistán.

La reina de África (1951). dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart, Katharine Hepburn. Un guión y un reparto de lujo. Una de las películas que hay que volver a ver de vez en cuando.

Buenas noches y buena suerte (2005) Dirigida y protagonizada por George Clooney y galardonada con seis oscars. Una deuda saldada. Nostalgia de un periodismo responsable y limpio.

Dos en la carretera (1967). dirigida por Stanley Donen y protagonizada por Audrey Hepburn, Albert Finney. El reto de aceptarse mutuamente y recomenzar a amar, más fácil con la encantadora y siempre sorpresiva Audrey, desde luego.

 

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

Una respuesta to “Balance bibliocinéfilo”

  1. MilPuertas diciembre 31, 2008 a 14:00 #

    Feliz Año nuevo a ti también….un balance bibliocinéfilo muy positivo ¿no?

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