Un tirón del hilo

26 Ago

Tengo muy fresca la conversación de Cordelia a Charles, tras la muerte de Lady Marchmain:

 

“La gente reacciona ante la religión de maneras diferentes. Al menos, en la familia no han sido muy constantes ¿verdad? El la ha dejado, Sebastián la ha dejado y Julia la ha dejado. Pero Dios no permitirá que la dejen por mucho tiempo ¿sabes? Me pregunto si te acuerdas de la historia que nos leyó mamá la primera noche que Sebastián se emborrachó…; quiero decir la noche mala. El padre Brown dijo algo así como “le cogí (al ladrón) con una caña y un anzuelo invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo”.

Retorno a Brideshead, Evelyn Waugh.

 

La referencia a La inocencia del Padre Brown, de Gilbert K. Chesterton, otro converso y gran amigo, es un guiño que no pasa desapercibido. ¡Qué bien capta Waugh a lo largo de toda la novela esa conjunción de gracia y libertad! Él, que, como Chesterton, recorrió un largo camino hasta la fe para descubrir al llegar a ella que la aventura no había hecho más que empezar.

Lo retrata también de forma certera lo que Waugh contestó a una mujer que le reprochaba su comportamiento excesivo en el transcurso de una fiesta y le “recordaba” su condición de prominente católico converso: “Señora, si no fuera por mi fe, yo apenas sería humano”.

No es una respuesta sobrada -aunque a simple vista lo parezca-, ni fideísta, ni tampoco ofensiva para los no creyentes. Ayer, X lo decía de su marido, cuando fuimos a visitarla con motivo de su reciente alumbramiento. Él es un hombre de gran bondad natural pero sin fe ni inquietud religiosa. “Él tan bueno y sin fe -decía X- y yo toda la vida luchando y pidiendo a Dios ser buena sin conseguirlo”. Yo también lo he constatado muchas veces entre compañeros de profesión y familiares que me dan cien vueltas.

Que la fe cristiana mueve a un comportamiento bueno y moral es una evidencia. Que el hombre, sin dimensión trascendente y dejado a su naturaleza herida, tiende a la horizontal, otra. Que, pese a todos los intentos de “matar” a Dios, aún nos movemos en un marco social y cultural cristiano, otra más.

Es posible que existan unos pocos elegidos a los que Dios dota de una inocencia natural, pese a los daños estructurales de nuestra condición. También para demostrarnos que Él es capaz de “ponerlo todo”. Pero la mayoría necesitamos sentir la fortaleza de Dios actuando en y a través de nuestra debilidad reconocida y doliente, como decía el propio Waugh a su amiga conversa Edith Sitwell:

 

“Creo que conoces el mundo lo suficiente para esperar encontrarte con católicos pelmazos, mojigatos, granujas y canallas. Yo siempre pienso: “Sé que soy un horror. ¡Pero cuánto más horroroso sería si no fuera por la fe! Una de las alegrías de la vida del católico es reconocer por todas partes pequeños chispazos de bien junto al fuego encendido de los santos…”

Es lo que hace atractivos, imperecederos y polémicos libros como Retorno a Brideshead, o -salvando las distancias- como el Evangelio, donde, no sólo entre la estirpe de David, sino entre los propios coetáneos y sucesores de Cristo hay muestras de error, maldad y debilidad junto a signos evidentes de grandeza y santidad.

10 comentarios to “Un tirón del hilo”

  1. Passy agosto 26, 2008 a 14:00 #

    Querida Cristina:

    ¡Qué ganas de hablar de cada frase de esta entrada!

    Me conformaré con una y su consecuencia:

    “Que la fe cristiana mueve a un comportamiento bueno y moral es una evidencia.”

    ¿Cómo es esto? ¿Existe alguna demostración? ¿No la hay de lo contrario? ¿Qué dirán los creyentes de otras religiones? ¿Puede decirse que la fe (en cualquier monoteisomo) mueve a un comportamiento bueno y moral? ¿Qué sucede con quienes siguen preceptos morales que no tienen que ver con la religión?

    Me temo que las referencias a la “horizontalidad”y la “naturaleza herida” sí pueden resultar ofensivas para los no creyentes.

    Atentamente

  2. batiscafo agosto 26, 2008 a 14:00 #

    Hola, Passy.

    No veo que se pueda objetar nada a esa frase. Se puede verificar leyendo en el Evangelio el mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

    O el de amar a los enemigos y rezar por los perseguidores. O en el imperativo de Cristo de “sed perfectos como mi Padre Celestial es perfecto”. O en la recomendación de poner la otra mejilla y prestar la capa. Y en tantos, tantos pasajes que hablan de una dimensión de la caridad insospechada para los judíos y que no abolen sino que dan cumplimiento a la antigua ley.

    ¿No mueve todo esto a un comportamiento bueno, o sea a un comportamiento moral?

    No creo que los creyentes de otras religiones puedan sentirse mal por esto que digo. Yo no he contrapuesto la fe cristiana a otras creencias, ni siquiera a la mera increencia.

    Ahora bien, cuando el hombre se enfrenta a Dios como a un enemigo, entonces, sin quererlo, acaba enfrentándose al propio hombre. Porque es que resulta que Dios no está contra el hombre, resulta que Dios se ha hecho hombre.

    Y, en cuanto a las referencias a la horizontalidad o a la naturaleza herida, querido Passy, me temo que si es ofensiva para los no creyentes, entonces también lo debe ser para los creyentes. Yo, al menos, constato la tendencia cada día.

    En ese sentido, quizá la frase esté mal expresada. La tendencia la padecen creyentes y no creyentes. Pero, en términos generales -no digo que no pueda haber alguien con tendencia natural a actuar bien-, si no hay nada más allá de lo presente, si todo acaba con la muerte, si aquí progresa el que pisa al de abajo, si no hay remuneración para los buenos ni castigo para los malos, excepto cuando se vulnera una ley… ¿no se hace costoso y sin sentido ser siempre bueno?

    Realmente -y lo digo sin ironía- lo encuentro muy meritorio y estoy segura de la herencia eterna para esas personas. Yo, francamente, no sería capaz. Yo sería mucho peor sin fe.

    Pero voy más allá: ¿Y ese ser siempre bueno -si se da- no está reclamando una explicación trascendente? ¿Por qué ser siempre bueno si eso no me hace ser más rico ni más aclamado? Y, si acaso ese comportamiento me permite amar y ser amado por los míos, servir a la sociedad, etc., ¿no es lamentable que todo eso acabe enterrado o disperso en cenizas?

  3. Passy agosto 26, 2008 a 14:00 #

    Querida Cristina:

    Aunque sólo sea por el placer de charlar:

    De los amigos a quienes más admiro por su comportamiento uno es judío y el otro ateo.

    ¿Crees de verdad que a cualquiera de ambos se le hace “costoso” ser honrado en los negocios, sincero en sus opiniones, generoso con los demás a pesar de no ser cristiano o no creer en Dios?

    ¡Ah! y eso de que serías mucho peor sin fe, no cuela. No cuela en absoluto: Déjame que dé la vuelta a la frase de Juan Pablo II “No tengáis miedo”.

    Gracias por tu tiempo.

  4. batiscafo agosto 26, 2008 a 14:00 #

    Gracias a ti.

    Perdón, me he dado cuenta de que antes me dejé una pregunta tuya sin contestar que ahora viene al caso. Decías: “¿qué sucede con quienes siguen preceptos morales que no tienen que ver con la religión?”.

    Pues que si su intención es recta, si tienen buena voluntad y siguen los dictados de su conciencia, se irán al Cielo. Eso es lo que enseña la Iglesia (por cierto, que esto me recuerda a la discusión teológica a propósito de la agonía del lord en Retorno a B.).

    Pero no busques oposiciones. Lo cristiano comprende lo humano y lo enaltece. Llevamos muchos siglos de cristianismo y, seamos o no cristianos en una sociedad descristianizada, consideramos un valor moral muchas de sus herencias. Así que es probable que algunos de esos preceptos morales que no tienen que ver con la religión tengan bastante que ver.

    De verdad creo que seguir preceptos morales en ocasiones es costoso y aparentemente poco rentable. Y supongo que tu amigo judío y tu amigo ateo (un creyente -un hermano mayor- y un no creyente, ¡ojo!) en ocasiones tendrán tentaciones de claudicar, como todos.

    Pienso que incluso es probable que sea más costoso sin fe que con fe.

    Al fin y al cabo saber que el Señor nuestro Dios es el único Señor (Shemá Israel…, para tu amigo judío), saber que se hizo hombre y encarnó y superó esos preceptos morales con su entrega en la cruz (para los cristianos) siempre es un consuelo y un acicate para colaborar con la propia libertad en la Redención, luchando por hacer el bien.

  5. batiscafo agosto 26, 2008 a 14:00 #

    PD: La frase de Juan Pablo II… ¿no está derecha?

    No sé si colará o no lo de “peor”, pero yo, que me conozco de toda la vida, lo sé a ciencia cierta. Los demás, no sé, pero yo sí. Tengo datos empíricos, pero tampoco me voy a poner a demostrarlos así en público. 🙂

  6. Passy agosto 27, 2008 a 14:00 #

    La frase sí está derecha. Me refería a su sentido.

    Y en cuanto a la salvación: «Id por todo el mundo y anunciad a todos el mensaje de la salvación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, será condenado» [Mc 16, 16] (Véase también el catecismo)

    Saludos.

  7. batiscafo agosto 27, 2008 a 14:00 #

    OK, si vamos al Catecismo…:

    “La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer “renacer del agua y del espíritu” a todos los que pueden ser bautizados”. (1257).

    “Cristo murió por todos y la vocación última del hombre en realmente una sola, es decir, la vocación divina. En consecuencia, debemos mantener que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual” (GS 22; cf LG 16; AG 7). Todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad”. (1260)

    Es decir, “la Iglesia no conoce otro medio”, pues Cristo se lo ha otorgado como camino de Salvación. Por lo tanto, cuida que ese medio sea suministrado.

    Para creer es preciso tener fe. Hay quien no conoce la religión; hay quien, conociéndola, no tiene fe para acogerla; y hay quien la conoce y la rechaza. A ese público es al que se refiere la cita del Evangelio que mencionas.

    Un saludo.

  8. Carlos RM agosto 28, 2008 a 14:00 #

    Oye, qué entradón. Para mí Brideshead es una palabra mágica, me predispone muy positivamente. Y Cordelia, qué grande. Pero lo tuyo está a la altura.

  9. batiscafo agosto 29, 2008 a 14:00 #

    nda ya…. Pero gracias.

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  1. Tras los pasos del padre Brown « batiscafo - marzo 2, 2009

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