Tropezar con estilo

16 May

Más que andar, lo meritorio es tropezar con estilo. Tengo ya mucha experiencia en esto y no pienso renunciar a los tacones aunque tenga sobrada altura. Los caballeros nunca lo entenderán –ni falta que les hace- pero hay muchas otras razones por las que una mujer decide llevar zapatos altos aunque de vez en cuando trastabille y le duelan los pies horrores.

 

Admiro a las féminas que nunca dan un resbalón ni un cojetazo –como se dice por aquí-  pero me parecen poco humanos esos andares descoyuntados de pasarela que convierten a las mujeres en inaccesibles damas del séquito de Cleopatra.

 

Dadas mis circunstancias, he hecho un perfecto estudio de mi promedio de traspiés al día, que suele estar en torno a seis, y he investigado también las condiciones del pavimento de mi trayecto habitual. El mayor índice de trompicones se lo lleva la calle Gaspar Alonso, donde el año pasado pusieron un acerado nuevo que es el terror de los tacones finos. También he profundizado en las variantes del género y me he pasado a las cuñas que parecen más estables, pero, aunque he conseguido reducir el número de resbalones, no logro un andar suficientemente digno.

 

Visto lo inevitable, y puesto que no me pasaré al zapato plano así me maten, procuro tropezar con gracia. El estilo en esta actividad es la antítesis del disimulo. Tratar de hacer que los demás no han visto lo que han visto es tan ridículo como mirarse el zapato con extrañeza o patear las losas con indignación como si tuvieran la culpa. Lo mejor –según mi análisis- es inclinar la cabeza, chasquear la lengua y sonreírse, pero de lo que entran verdaderas ganas es de volverse al respetable para saludar con efusividad.

 

Hoy, en la entrada de Valparaíso, he dado un cojetazo de los buenos. Detrás de mí iban dos señoras algo menos jóvenes que yo a las que acababa de sobrepasar. He seguido mi táctica habitual –inclinación y chasqueo- y he podido oír con gran satisfacción que le decía una a otra: “a mí me pasa hasta con los planos”. Así que me he vuelto y les he dedicado mi mejor sonrisa.

Anuncios

11 comentarios to “Tropezar con estilo”

  1. Jose Luis González mayo 16, 2008 a 14:00 #

    Me encantan los tacones, aunque, evidentemente, yo no los use ;). Quiero decir, es claro, que me encantan en las mujeres. Seguro que sus tropiezos sin divinales, Mlle. Batiscafo.

  2. batiscafo mayo 16, 2008 a 14:00 #

    “Sin divinales” no, con protección celestial en grado de alerta roja… 🙂

  3. Jose Luis González mayo 16, 2008 a 14:00 #

    Vaya, quise decir son. Igual, el subconsciente…

  4. chiqui mayo 16, 2008 a 14:00 #

    que bueno qué bueno…

  5. Carlos RM mayo 18, 2008 a 14:00 #

    Los caballeros sí lo entendemos, claro que sí. Las mujeres no se ponen tacones para ser más altas (lo necesiten o no); se los ponen para ser inalcanzables. Y lo mejor del caso es que con un leve cojetazo de esos de los tuyos suben más, y más, y más…

  6. Passy mayo 19, 2008 a 14:00 #

    Estimada Cristina:

    Qué entrada tan divertida y qué poco de acuerdo con Carlos RM: basta recordar el calzado de la Bruni en su visita a Londres Y finalmente, es cierto que a los hombres nos trae sin cuidado las razones por las que las mujeres deciden ponerse zapatos de tacón, aunque estoy seguro de que usted no puede citar más de dos. Conste que esto no es, de ninguna manera, un intento de que las exponga.

    Atentamente,

    p.d. hay otra cosa aún. En la entrada del sr. González lo divertido no es el lapsus calami sino el uso del adverbio “evidentemente”.

  7. Carlos RM mayo 19, 2008 a 14:00 #

    Querida Cristina, estimado Passy:

    me mantengo (a duras penas) sobre los tacones de mi opinión. Confirmo mi admiración por la elegancia del tacón, del taconeo y de la graciosa ondulación que cada passyto femenino genera. Eso no significa que no me pueda gustar un tacón bajo, incluso un no tacón; pongamos por ejemplo un pie desnudo, aunque yo no sea fetichista de la cosa. He buscado a la Bruni (que, por cierto, me encanta como canta desde antes que a Sarko le gustaran sus andares) y veo que en Londres ante the Queen llevaba un zapato bajo, supongo que por cortesía. Y le quedaba bien, claro que sí. Igual no he entendido bien el comentario de Passy (cuyo blog visitaré ahora mismo) así que por si acaso pido disculpas por “protestar.

  8. batiscafo mayo 20, 2008 a 14:00 #

    “Evidentemente” no he logrado suscitar ni la connivencia ni la discrepancia entre las féminas, que era lo que pretendía -con la excepción de chiqui que no defrauda. Y lo que es peor: hasta los caballeros se han subido en los tacones. ¡Qué despropósito!

    Gracias, Carlos, por llamar la atención sobre el blog de Passy y perdón Passy por no haber devuelto sus atentas visitas a este patio. José Luis, se agradecen los traspiés semánticos.

  9. Carlos RM mayo 22, 2008 a 14:00 #

    Mis tacones eran metafóricos… Pero la acogida masculina a la entrada podría interpretarse como un signo de admiración: los tacones, justamente, son como signos de admiración bajo los pies…

  10. batiscafo mayo 22, 2008 a 14:00 #

    Qué bueno lo de los signos de admiración.

  11. Juan mayo 26, 2008 a 14:00 #

    ¿Por qué he recordado ese dicho “multiusos” que tanto jugo tiene…?:

    “QUIEN TROPIEZA Y NO CAE…
    ADELANTA DOS PASOS”.

    (Enhorabuena por este blog… ¡¡¡ES FENOMANAL, quilla!!!)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: