Elegía a un galgo

18 Feb

Ocurrió ayer diez metros antes de llegar a la curva más peligrosa de la autovía. Venía de casa de mis padres y el trayecto, a buena velocidad y sin tráfico, no dura más de siete minutos.

De pronto algo -un cartón pensé- impactó en mi coche después de chocar contra otro vehículo que circulaba en el carril contiguo. Un segundo antes distinguí que era un perro.

La curva se cerraba frente a mí y al instante supe que sólo me quedaba agarrar el volante y no aminorar ni acelerar la marcha: hacer como si aquello me fuera ajeno, como si no me importara una mierda atropellar a un perro. En esos segundos larguísimos noté el golpe delante, sentí su cuerpo bajo las ruedas y lo oí aullar de dolor, mientras yo miraba al frente impávida.

Antes de girar el volante y perder de vista la carretera tuve la necesidad de rendirle, desde el retrovisor, el tributo de una mirada compasiva. Me preparé para ver al animal aplastado contra el suelo, pero vi con alivio que salía como una exhalación hacia el talud, cojeando asustado.

Supongo que le partí una pata o varias. Ya en la avenida de acceso a la ciudad, me invadió una congoja enorme y necesité soltar a hipidos toda aquella lástima que sentía: por mi indiferencia impostada, por tener que elegir entre él o yo, porque me tocara a mí atropellarlo, por no poder parar, porque otros, en circunstancias similares se han matado, y porque, al fin, aquel perro con el que crucé por un instante una mirada noble y tristísima era un galgo, un perro destinado a las carreras y a la caza, con frecuencia abandonado y vejado cruelmente por los hombres. Y tuvo la mala fortuna de cruzarse en mi camino. 

12 comentarios to “Elegía a un galgo”

  1. Jose Luis González febrero 19, 2008 a 14:00 #

    No te sientas mal, Cris. No tenías otra. Qué penita.

  2. Carlos RM febrero 19, 2008 a 14:00 #

    Qué historia más triste. Pero entre el galgo y tú, tú cien mil millones de veces. Aunque pobre perrito… Ánimo.

  3. AnaCó febrero 20, 2008 a 14:00 #

    Te entiendo, yo llevo unos cuantos en mi haber, pero ahora que lo pienso, a ninguno le hice una elegía. Elegía olvidar el suceso, supongo…

  4. Pilar febrero 20, 2008 a 14:00 #

    Ozú, que intriga hasta el final. Ese perro debe tener más de 7 vida, una día si y otro también aparece andado por ese trocito de autopista y entrada en tablada, en fin… Gracias a Dios todo se ha quedado en un gran susto.

  5. batiscafo febrero 20, 2008 a 14:00 #

    Gracias a todos. Aunque el mensaje más consolador es el tuyo, Pilar. Me alivia muchísimo saber que ese perro es reincidente o tiene instintos suicidas. Me descarga de culpabilidad. Eso sí, ahora se merece no una entrada sino una novela a lo Tombuctú de Auster.

  6. Jose Luis González febrero 21, 2008 a 14:00 #

    Igual es un fantasma de un perro que se mató, como la leyenda urbana de la autoestopista.

  7. batiscafo febrero 21, 2008 a 14:00 #

    Puf, ¡qué yuyu! Ya me contarás la leyenda. No la conozco.

  8. Qamar febrero 21, 2008 a 14:00 #

    ¿No conoces la leyenda urbana de la autoestopista de la curva que avisa a los conductores? ja ja ja

    ^_^

    En fin, yo no te dije nada… Porque creo que las palabras sobran. Creo que eres suficientemente razonable para saber que tomaste la mejor decisión al volante (antes que arriesgar tu vida y la de otros conductores con los que pudieras chocar)…

    Y también me pareció muy delicado el detalle de dedicarle esta entrada ^_^

  9. rocío arana febrero 21, 2008 a 14:00 #

    Yo sí conozco la leyenda… ya te la contaré.

  10. Jara mayo 27, 2008 a 14:00 #

    Y no pensaste en parar y ver qué le había pasado? quizá en un primer instante salió corriendo, pero luego abatido, se dejó morir en la cuneta. Y tú, al igual que muchos, lo dejaste morir, pensando que sólo le habías roto una pata.
    Qué más pensaste? total, sólo es un galgo.
    Y te sientes bien por dedicarle una entrada en tu blog?

  11. batiscafo mayo 27, 2008 a 14:00 #

    Hola Jara, gracias por pasarte por aquí y dejar tu opinión.

    No, no me sentí bien por dedicarle esta entrada. Se ve que tu amor por los animales es grande y eso es bueno, se ve también que debes ser joven y se ve que no conoces la curva de la que hablo.

    Es posible pensar en parar pero no es posible parar en ella sin exponerse a perder la propia vida.

    Deberías leer mejor lo que he escrito. Entonces te darías cuenta de lo que sentí lo ocurrido. No creo que me ganes en aprecio a los perros.

  12. Jara mayo 30, 2008 a 14:00 #

    Hola,
    por suerte o por desgracia, no conozco la curva de la que hablas, por lo que no sé si se puede o no parar en ese sitio exacto, o unos metros antes, o unos metros después, o si hay la posibilidad de volver andando… es lógico que si al parar pones en riesgo tu vida, no lo hayas hecho. (Joven? depende de lo que entiendas por joven. Me considero joven, pero mayor a la vez).

    Aprecio por los perros? Yo no les tengo aprecio. Yo, amo a los animales. Por supuesto que no te voy a decir si más o menos que tú, pero amor, les tengo muchísimo. Creo que sólo se puede llegar a valorar con acciones.

    Realmente, por mucho que lea el texto no le encuentro el sentimiento del que hablas. Lo que yo interpreto es que te sabe mal, claro, te hechaste a llorar, pero continuaste tu camino.

    De todos modos, gracias por apreciar a los perros y espero que no tengas que volver a pasar por esta situación nunca más.

    Un saludo.

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