El pan nuestro de cada día

17 Oct

El pan nuestro de cada día nos lo da Dios, pero en el barrio donde trabajo lo reparte un panadero itinerante que debe ser su embajador en la tierra.

Cuando voy a cumplir con el deber primigenio de ganarme el pan con el sudor de la frente, me lo encuentro en la calle Valparaíso. Allí tiene su sede de operaciones la “fragoneta” en la que almacena el género. A eso de las doce oigo desde mi ventana, que está tres o cuatro calles más lejos, su grito de guerra que me recuerda aquella frase con que nos enseñaban la ortografía cuando éramos pequeños: “Ahí hay un hombre que dice ay”. Y a mediodía, casi a la hora en que salgo de trabajar, termina él su jornada por las traseras del Porvenir, repartiendo espaldarazos, saludos y piropos.

Al señuelo, la muchachada sudamericana, las rubicundas señoras, los obrerillos polvorientos, y los chavales de instituto, se lanzan a la calle en un prodigio de sufragio universal gozosísimo.

A él se le ve ir y venir de casa en casa, muy deprisa, combado y cabizbajo por el peso de las bolsas mascullando los pedidos, o pararse en medio de la calle, como si ya no hubiera quehacer, atento a la operación, al disgusto familiar, casi sacerdotal, porque ya se sabe que las penas con pan son menos penas.

Y yo paso de largo, lo saludo con un “hola” tímido, y me quedo con unas ganas enormes de saber su nombre, y de arrancar el pico de una barra de pan mientras me paro a charlar con él como hacen todos. Algún día lo haré. Mientras tanto me quedo con el hambre de un homenaje.

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4 comentarios to “El pan nuestro de cada día”

  1. Carlos RM octubre 17, 2007 a 14:00 #

    Oh, qué sabrosas noticias desde el Porvenir, con todo el encanto de lo cotidiano.

  2. jose luis gonzález octubre 19, 2007 a 14:00 #

    ¡Yo también arranco las puntitas! Bueno, hace tiempo que no me encargo de ir a por el pan, pero antes, que mi madre me lo encargaba siempre, no volvía a casa sin haber arrancado una, por lo menos. Con lo bueno que está el pan calentito, blandito, aaay, es una tentación.

  3. AnaCó octubre 19, 2007 a 14:00 #

    Si hambre, hija, que lo que merece homenaje -y en lo que está en mi mano, lo hago- es esta entrada. Está tan conseguida que me voy con la sensación de haberle dado un mordisco a un baguette recién horneado.

  4. batiscafo octubre 22, 2007 a 14:00 #

    Gracias a los tres. Ando sin internet en casa y acabo de leer vuestros animantes mensajes, justo a mediodía… ¡Qué hambre!

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