Marketing de la nostalgia

10 Oct

Leo en la prensa digital que el Piraña, de Verano Azul, se ha doctorado en Telemedicina.

El gordito al que qritaban “¡que te pesa el culo, Pi!” porque siempre quedaba el último en las carreras, ha culminado con éxito la académica y al parecer lleva buen ritmo en la familiar con dos hijos pequeños a los que les divierte contemplar las peripecias de su papá junto con Chanquete, Tito, Bea, Javi, Pancho y los demás personajes de la serie.

Ver a Piraña jurando ante un crucifijo en la Universidad Politécnica de Madrid me ha dejado en la retina de la memoria la impresión de un relámpago becqueriano (se ve que estoy romántica), cosa esta que se repite últimamente cada vez que oigo una canción de ayer o veo un juguete de mi infancia.

Decía mi amiga A. mientras le comprábamos a su hija un pichi de Hello Kitty que este revival de nuestros fetiches infantiles y adolescentes no es algo espontáneo sino pura  estrategia de marketing. “Somos un target muy goloso para las empresas: profesionales con poder adquisitivo y familia a su cargo”.

Se llama marketing nostálgico y consiste en lograr que los papás de hoy compren a sus churumbeles aquellos objetos que les hicieron felices cuando tenían su edad.

Un ejemplo paradigmático es el anuncio de Coca-Cola que salió hace unos meses en el que aparecían los iconos de los ochenta: Rafael Gordillo, Mayra Gómez Kemp, las referencias a Orzowei, a los vaqueros nevados, a las hombreras y los marcianitos, todo con el tema de fondo “Don’t You (Forget About me)” de los Simple Minds.

Digamos que es algo así como la “memoria histórica de toda una generación” en la que, para nuestra desgracia, apenas cabe recordar los años en que ETA no mataba.

Ojalá nuestros hijos, cuando tengan treinta años, puedan hacer anuncios que digan con fundamento: “Somos una generación de fuertes, sobrevivimos a ETA y la redujimos a la nada. Este pasado glorioso nos ha convertido en lo que hoy somos, gente con una inmensa capacidad para ser feliz, por eso no bebes para olvidar, bebes para disfrutar.”

Sería tan hermoso y resultaría tan rentable ese marketing de la nostalgia…

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4 comentarios to “Marketing de la nostalgia”

  1. jose luis gonzález octubre 10, 2007 a 14:00 #

    Sería hermoso reducir a ETA a la nada, sí, pero el marketing nunca lo es, nunca deja de ser una descarada manipulación

  2. batiscafo octubre 10, 2007 a 14:00 #

    Más que al marketing, me refiero a la verdadera memoria histórica de los que ahora son jóvenes. Que algún día puedan decir con verdad esa frase que se usa en el anuncio de Coca-cola para recordar las cosas buenas del pasado. Que el marketing nostálgico pueda recogerlo.

    No como procedimiento, eso es absurdo. Con anuncios sensibles no se vence a ETA.

  3. Terzio octubre 11, 2007 a 14:00 #

    Yo les regalo a mis sobrinos El Parvulito y la Enciclopedia Álvarez.

    Para que aprendan de verdad (por lo menos que no les falte la posibilidad).

    Aunque me recito a mí mismo lo de las golondrnas de Bécquer:”…esas, no volverán!”.

    +T.

  4. jose luis gonzález octubre 11, 2007 a 14:00 #

    Terzio, a mí me encantaba de pequeño, y hasta los 15 o 16, que no eran tan pequeño, leer los libros de cuando mi padre iba a la escuela. No por aprender nada, porque gracias a Dios siempre he recibido muy buena educación, sino porque me gustan esas buenas cosas antiguas.

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