Pathos deportivo

17 Sep

No me resta el sueño pero me inquieta ligeramente esa impasibilidad mía para con el mundo deportivo.

Anoche veíamos la final de Eurobasket. Llegamos a la segunda parte del encuentro, justo cuando entrevistaban a ZP. Mal augurio conociendo sus dotes adivinatorias.

A los dos minutos andaba todo el mundo inmerso en el juego y a los quince me percaté yo de que aún no sabía con quién se las veía España. No quise decir nada entonces porque reconocer este tipo de deficiencias provoca pensamientos del tipo: “te creerás muy intelectual”, pero en algún momento alguien exclamó: ¡por Dios! ¡qué nervios! y tuve que confesar.

A mi alrededor bullía el pathos. E. se había marchado incapaz de soportar más la tensión, J. retrepaba por el sofá, M.J. profería insultos…y yo no acertaba a distinguir lo que ocurría entre que el jugador tomaba el balón e intentaba encestarlo sin éxito. Me fui a la cama cuatro minutos antes de acabar el partido, fracasado mi intento de provocar algún tipo de reacción emocional en mi interior.

Esta mañana he conocido el resultado patético, en su justa definición, del encuentro y lo he sentido por los aficionados y por España.

Haciendo un poco de psicoanálisis doméstico llego  a la conclusión de que mi apatía se puede deber a varias razones:  

1. La escasa cultura deportiva de mi infancia. Apenas vimos un partido en familia, si acaso de baloncesto y en contadísimas ocasiones, y de vez en cuando los mundiales de atletismo que acababan con mi cuarto lleno de cintas, aros, e incluso canastas improvisadas con un bombo de detergente agujereado. Aun hoy soy capaz de emocionarme hasta el forofismo en los mundiales de fútbol, por ejemplo, pero más por contagio patriótico que por otra cosa.

2. Mi condición de hija única no favoreció el juego en equipo, aunque guardo buenos recuerdos de los partidos de “matar” con los vecinos del patio de casa, en los que solía resistir hasta aburrir al equipo contrario, y los de voley en el colegio. Esto hace que mis máximas aspiraciones deportivas hayan desembocado en el footing y el frontón, con la sufrida pared como única contrincante y confidente de mis pésimos golpes.

3. Mi natural anárquico, que me hace abominar de los juegos de reglas. Bastantes normas tiene ya la vida.

 Contaros todas estas cosas es parte de la sesión de psicoanálisis de andar por casa. A ver si compartiendo mi indolencia logro abrir un resquicio al interés. Me da tanta envidia ver cómo sufren los demás.

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7 comentarios to “Pathos deportivo”

  1. jose luis gonzález septiembre 17, 2007 a 14:00 #

    Si te sirve de consuelo yo también jugaba al frontón, con mi padre, y en el colegio en fútbol siempre me ponían de defensa, que era donde se ponía a quien no sabía jugar. En todo caso, seguro que tampoco tengo que consolarte de nada.

  2. Bego septiembre 17, 2007 a 14:00 #

    ¿como es posible que la jugada imposible de los dos últimos segundos no te provocara por lo menos una taquicardia? ¿y la cantidad de canastas fallidas o la gran muralla rusa? ¡Arriba España!!

  3. Bego septiembre 17, 2007 a 14:00 #

    PD: confieso que lo que más me gusta es que España es catalana, vasca, de Burgos, de Madrid y juega en equipo a la perfeccion …por lo menos deportivamente hablando

  4. Agus septiembre 17, 2007 a 14:00 #

    Yo vi del partido los últimos 30 segundos. Llegué justo a tiempo para sufrir y cagarme en tó. Aunque reconozco que el baloncesto nunca me ha llamado la atención. El deporte me encanta, pero he logrado que, en caso de derrota, no me afecte más de cinco minutos. En caso de victoria, eso sí, lo disfruto como un enano, especialmente el fútbol. (Véase el final de Liga del año pasado, especialmente delicioso cuando luego pasas el verano en Cataluña).

    En mi vida hubo un antes y un después del España-Corea en el Mundial de 2002. Aquel robo a mano armada por parte de los árbitros precisamente el año que todo apuntaba al triunfo me desengañó de la presunta profesionalidad (honradez)del deporte profesional.

    Ah, el deporte… Poder perder el tiempo leyendo el MARCA es uno de mis pasatiempos favoritos, en verano o tras una sonada victoria.

  5. AnaCó septiembre 18, 2007 a 14:00 #

    ¡Muy bueno, Cris! me he sentido identificada con tu falta de pathos, salvo -claro está- en los mundiales de fútbol. Lo mío es el albero, allí se vuelca todo el pathos con profusión, y como el Sr. Polanco se llevó las corridas a canal+, de pathos ya poco.
    En todo caso, me quedo con la razón final, ya bastantes reglas tiene la vida… ¡un abrazo!

  6. Enrique septiembre 18, 2007 a 14:00 #

    Chestertoniano y rotundo final de entrada. Emocionante como un triple en el último segundo.

  7. batiscafo septiembre 18, 2007 a 14:00 #

    Para ser sincera, lo rematé fuera de tiempo -había escrito otro final-, pero los jueces han hecho la vista gorda y ha valido.

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