El gusto por lo bueno

19 Jun

“No soy en absoluto partidario del divorcio. Sólo quisiera que desaparezca de las costumbres antes de desaparecer de las leyes, porque las victorias de la legislación sobre las costumbres me han parecido siempre muy precarias. Es posible que unas malas instituciones corrompan a los hombres, aunque ellas mismas no son, por lo general, sino una consecuencia de esa corrupción. Pero una vez que los hombres se han corrompido, la legislación es impotente para hacer otra cosa que no sea el disimular unos males que, al no poderse desarrollar a la luz, se desarrollan en profundidad. Vale mil veces más un pueblo disoluto que un pueblo hipócrita”.  (Georges Bernanos. La ley y las costumbres).

 Si bien nos encontramos en una situación radicalmente opuesta a la que Bernanos critica en su artículo -la prohibición de la ley del divorcio por parte del gobierno del mariscal Petain en 1941- valga esta píldora como medicina preventiva para los espíritus débiles de pensamiento pseudocatólico único y como recordatorio para no tropezar de nuevo en los errores paternalistas del pasado.

Desengañémonos. No habrá prohombres que nos saquen de este atolladero sin meternos en uno peor al otro lado del péndulo.

La única esperanza estriba en ser capaces de transmitir el gusto por lo bueno en tiempos de exaltación embriagadora del vicio. Nos beneficia el fruto cainita de la mediocridad: sobre este humus maloliente aún puede crecer el árbol de una verdadera cultura. No sería la primera vez.

Para ello es preciso confiar en la capacidad del ser humano para reconocer y amar el bien, perseverar en el esfuerzo del ingenio y no errar el objetivo. Es decir, no empeñarse en que desaparezca a toda costa la inmundicia sino lograr que se transforme en abono en el que arraigue alguna poderosa simiente.

Y esto sólo cabe siendo buen sembrador, conociendo a fondo el lodo que se pisa y eligiendo un árbol que dé buen cobijo.

O sea, siendo buen sembrador.

O sea, siendo bueno

…en el único sentido de la palabra.

 (*) Recomiendo vivamente la lectura del artículo completo de Bernanos.

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5 comentarios to “El gusto por lo bueno”

  1. jmn junio 19, 2007 a 14:00 #

    O sea, vince in bono malum.

  2. rocío arana junio 20, 2007 a 14:00 #

    Vaya vaya. ¡Muy bien!

  3. Agus junio 20, 2007 a 14:00 #

    ¿Cainano? Mejor cainita, ¿no? De todas maneras muy bien expresada la reflexión.

  4. batiscafo junio 20, 2007 a 14:00 #

    ¡Cierto! Cainita. Gracias por la corrección.

  5. MacGregor junio 20, 2007 a 14:00 #

    Cuando día a día se palpa que esa inmundicia de la que hablas, ha arraigado en cabezas de preadolescentes, adolescentes… No queda más recurso que llenarse de esperanza y pensar que “solo el bien es capaz de vencer al mal”, de lo contrario se puede caer en el desanimo y eso… ¡nunca!.

    Convertir “…la inmundicia… en abono…”. Una idea tan brillante, como apasionante es el reto que encierra. ¡A por ello!

    Genial entrada. Gracias

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