Doble muerte

25 Abr

“Doctora, usted no se da cuenta de lo que supone para una madre perder a un hijo.
La hija que pierde a su padre se convierte en huérfana,
la esposa que pierde al esposo se transforma en viuda,
pero la madre que pierde a su hijo…, la madre que pierda a su hijo no es nada”.

Contaba este suceso una pediatra argentina asistente a unas jornadas sobre tratamientos fútiles, limitación del esfuerzo terapéutico y cuidados al final de la vida, organizadas por la Fundación Bioética el pasado fin de semana. Y preguntaba cómo podía ella explicar a esa madre el sentido de la muerte de su hijo.

La pregunta salió de sus labios con la cadencia propia de esas latitudes, circuló por el auditorio, alcanzó suavemente los peldaños del estrado, revoloteó como una mariposa negra por los ojos y por los labios de los sesudos ponentes, se posó en la pantalla y regresó a su dueña por donde había venido, aquella médico presuntamente habituada a dar esta clase de veredictos.

La muerte como una puerta, la muerte maestra de vida, sí, sí, la muerte tan natural. Pero, ¿acaso esta clase de muerte no supone una doble pérdida: la del hijo y la de la madre? Debería tener, pues, dos funerales.

Cristo lloró ante el cádaver del hijo de la viuda de Naím, Cristo fue hijo muerto y resucitó y resucitará a los hijos de todas las madres, y a los esposos de todas las viudas y a los padres de todos los hijos, pero ¿no es cruel que nuestra sociedad ni siquiera brinde a una madre el consuelo de un estado propio y definitorio de su soledad?

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4 comentarios to “Doble muerte”

  1. Terzio abril 25, 2007 a 14:00 #

    Sí: Atinas mucho.

    Hace un año coincidimos en un funeralito tristísimo: Un inocente que volaba a lo alto sin apenas saber de aquí abajo, y su madre probando el desconsuelo de aquella muerte que era parte de su misma vida.

    Tremendo el misterio; y con la mujer implicada en él desde el Edén y aquel “…parirás con dolor” acompañado del “…volverás a la tierra…porque eres polvo…”

    Por eso es tan “radical”, tan inmensa la bendición:”…Bendito el Fruto de tu vientre…”

    +T.

  2. Jmn abril 25, 2007 a 14:00 #

    La madre que pierde a un hijo es la madre de un santo ¡Toma título! (Ojo, y el padre también)

    El sentido de la muerte de un hijo, y más de un hijo pequeño, si no es desde la fe, lo que se dice sentido, sentido,… tiene poco.

    Ah, pero desde la fe…

    Y desde luego, Él murió primero (y de qué manera) para que al menos esa madre pueda mirar a Ese Hijo.

  3. batiscafo abril 25, 2007 a 14:00 #

    Recuerdo aquel funeralito, Terzio. No había leído la frase del Avemaría desde esa perspectiva redentora. Gracias.

    Por cierto que a ver si algún día coincidimos en circunstancias más felices.

  4. Terzio abril 26, 2007 a 14:00 #

    Lo mismo te digo y deseo: A ver si nos convidan a una Cruz de Mayo!

    +T.

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