“The good shepherd” versión galega (II)

18 Abr

La aparición de Ducks por aquellos contornos fue recibida con frenesí.

El pobre perro oscilaba entre la excitación y la indiferencia ante tanta provocación canina y ladraba bajito, sometido a la libertad condicional de la correa extensible, como quejándose de tanto fanatismo. Desde aquel día, el husky y yo dimos buenos paseos matinales entre los pinares entreverados de azul y plata.

Tres días antes de mi regreso volvimos a salir, pero esta vez a las cinco de la tarde. Estábamos en el jardín y yo me aburría mortalmente a causa de mi manía anti-piscinas.

Las manías son como los principios: hay que tener pocos y ser fiel a ellos hasta la muerte. Conocí a una persona que decía: yo no tengo manías, yo tengo costumbres que me gustan. Bien, pues yo, además, colecciono costumbres que no me gustan. Y en el caso que nos ocupa, tengo aversión a las bañeras comunitarias, me molesta el sol, no me importa no estar morena y me espanta el traje de baño.

A lo que íbamos. Eran las cinco de la tarde y el sol aplastaba las casas contra el Morrazo, así que decidí ponerme a salvo con unas bermudas, una gorra y una camiseta de algodón y fui a buscar a Ducks que me recibió con zalamería festiva. Al abrir el portón, la salmodia monocorde de las cigarras fue interrumpida por la jauría vecinal.

Como siempre, Ducks tiraba de mí y yo tiraba de Ducks en un pulso terco. A lo lejos se divisaba la praderita festoneada de matorrales por donde solíamos pasear por las mañanas.

No sé cómo ocurrió porque no tuve tiempo de reaccionar pero de pronto desaparecieron el perro y la correa, que golpeteó tras él como una retahíla de latas atada a un coche de boda.

Eché a correr yo también, como harían los amigos de los novios con la diferencia de que, en lugar de gritar vivas, iba mentando todo el pedigrí del perrazo.

Cuando llegué al borde de la hondonada la estampa bucólica había cobrado tintes sanguinolentos de película gore.

(continuará)

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5 comentarios to ““The good shepherd” versión galega (II)”

  1. Valea abril 18, 2007 a 14:00 #

    ¡¡¡Por Dioooooooooos!!! Eres malaaaaaaaaa… ¿no te das cuenta lo malo que es dejarnos con estas dudas?

    Espero que nos cuentes el final antes de irnos a la camita, porque si no no va a haber quien concilie el sueño… :mrgreen:

    “tintes sanguinolentos de película gore”… prubitín…

  2. Terzio abril 18, 2007 a 14:00 #

    Lo de correr tras el can insumuso, vale: Eso es media escena de 101 Dálmatas, lo que intuyo que sigue…Ay! ay!

    Espero que el levantar ansiosa expectación por entregas, no será también manía…¿o sí?

    +T.

  3. Terzio abril 18, 2007 a 14:00 #

    Por cierto, no olvides la ilustración (si hubieran fotos del caso; si no, algo que pueda servir).

    +T.

  4. batiscafo abril 18, 2007 a 14:00 #

    Valea, vete preparando la tila porque la tercera entrega tendrá que esperar hasta mañana. Mi productividad no da para tanto y además, qué quieres, disfruto muchísimo con este suspense. Quizá sea manía, Terzio.

    Lástima. No tengo ilustración ad hoc. Trataré de buscar una aproximada, pero adelanto que puede herir sensibilidades…

  5. Terzio abril 18, 2007 a 14:00 #

    Me espero lo peor…

    Pero un buen serial por entregas deben ser así: Atroz!

    +T.

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