Ut iumentum

13 Feb

Me decido a compartir con vosotros esta instantánea, aunque antes he tenido que vencer mi aversión a mostrar fotografías personales en el blog y la resistencia de la técnica a subir imágenes del tipo que sean -gracias, Alejo.

Es una foto insólita que tomó mi amiga Pilipa el sábado durante un paseo por los campos de Villanueva Mesía (Granada), junto al Molino de Don Felipe, donde celebramos su redondo cumpleaños con una barbacoa memorable sobre una rueda de molino igualmente redonda. Cada vez que la miro, siento como si me hubieran sorprendido en una mirada furtiva al espejo. Tanto que aún dudo si llamarla fotografía o radiografía.

Caminábamos a la caída de la tarde entre ejércitos de chopos desnudos y enhiestos, bien formados, como extras de una película de guerra, con el telón de Sierra Nevada de decorado. Delante, menudeaban las casas.

Frente a una cochera, atados a una barandilla, dos jumentos: la madre, con aire ausente y grave, y el borriquillo joven y crispado.

El burrito sin doma trotaba lo que le daba de sí la cuerda, ansiando los campos mullidos, la chopera y el blanco horizonte. Quizá el dueño lo colocó allí para templar su orgullo insolente y terco antes de asignarle una labor.

Nos acercamos sorprendidas por la estampa, aunque menos que el pobre burro que encontró de inmediato en quién descargar su furia. 

Ora tomaba carrerilla y se lanzaba contra nosotras,  ora se acercaba con disimulo y nos daba la popa con aviesas intenciones.

Mientras, la madre pacía indiferente; y el dueño, quizá había desesperado ya del aprendizaje del jumento.

Lo llamé suavemente y ensayó varias coces que salvé con habilidad. Me fui a él de frente. Le acaricié la testuz y se encabritó asustado, pero yo, en lugar de quitar la mano, la acerqué a su hocico retadora.

Alzó los belfos e intentó morderme. Me reí y me miró con desconcierto. Clave en sus ojos una mirada confiada, y, entonces, relajó el gesto, se amansó y nos regaló esa imagen, que es como una reconciliación con uno mismo y con el mundo.

4 comentarios to “Ut iumentum”

  1. Enrique febrero 13, 2007 a 14:00 #

    Qué bien que hayas vencido las resistencias. La entrada es memorable.

  2. maryan febrero 22, 2007 a 14:00 #

    Una simple anecdota campestre se transforma ,con el amor ,en ensaje de reconciliaciòn Universal
    Absolutamente maravilloso

  3. batiscafo febrero 23, 2007 a 14:00 #

    Esta visita de la bella Italia sí que es absolutamente maravillosa. ¡Qué gratísima sorpresa! ¡Benvenutta!

Trackbacks/Pingbacks

  1. Toma de Granada « batiscafo - febrero 5, 2008

    […] baranda donde el año pasado ataron al burrito estaba vacía, pero los almendros lucían en flor y la casa continuaba siendo el paraíso infantil […]

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