Pickwick, pura masa de luz

29 Ene

Ayer almorcé en casa de mis padres, como cada domingo. Siempre que voy a verlos regreso bien nutrida en el cuerpo y en el espíritu, casi oronda. En el cuerpo, por esos arroces que me retrotraen a mi infancia valenciana, y en el espíritu, por el derroche de amor paterno y materno y por los tesoros que albergan la biblioteca del cuarto de estar y los alrededores del sillón del mirador, donde suele sentarse mi madre a devorar libros con frenesí adolescente.

Da igual que haya repasado cientos de veces las estanterías y los montones que se apilan por el suelo. Cada vez que voy, mis dedos recorren morosos los lomos tocando la vieja sinfonía que siempre suena distinta.

A veces, la tecla que da la nota clave es una nueva adquisición que mi progenitora A me muestra como un trofeo, y otras, alguna vieja gloria en la que no había reparado antes. Ayer, por ejemplo, me traje Tierra baldía, de Eliot; Por qué leer los clásicos, de Calvino; y Los documentos póstumos del Club Pickwick, de Dickens, en una edición de 1956 que perteneció a mi abuelo materno y que “robé” con temblor de estudiante de arqueología en prácticas.

Hace unos día hablaba con alguien que admira a Dickens y a otros escritores ingleses sobre el proceso de creación literaria. Discutíamos acerca de la génesis de una historia, del nacimiento de los personajes… Anoche, al leer el prólogo que Chesterton le dedica a Los documentos póstumos del Club Pickwick hallé una respuesta luminosa:

Pickwick es en la carrera de Dickens la pura masa de luz antes de la creación del sol y de la luna. Es la espléndida e informe substancia de que han salido después todas las estrellas. Podéis dividir Pickwick en innumerables novelas, como podéis dividir la luz primitiva en innumerables sistemas solares. Los Documentos de Pickwick constituyen ante todo una viva promesa, una visión prenatal de todos los hijos de Dickens. Todavía no ha adquirido el hábito sencillo y profesional de trazar una intriga y un argumento, de atender a cada cosa a su tiempo, de escribir una novela discreta e independiente y mandarla a los editores. Aún está en el juvenil caos del mundo que le gustaría crear. Aún no ha decidido qué novela escribirá, pero sí la clase de la misma. Trata de contar diez historias a un tiempo, tira a la olla todas las fantasías caóticas y crudas experiencias de su infancia, prende, desatinadamente y sin vergüenza alguna, relatos breves, como en un álbum de estampas; adopta diseños y los abandona, empieza episodios que no termina; pero desde la primera a la ultima página hay un indescriptible y elemental encanto; el de un hombre que está haciendo lo que sabe hacer. Dickens, como todo escritor honrado y eficaz, llegó por fin a cierto grado de cautela y freno. Aprendió a poner a sus personales al servicio de su drama, aprendió a escribir historias llenas de divagaciones y malicias, pero que eran historias. Mas antes de escribir una sola historia, tenía una cierta visión. Era la visión de un mundo de Dickens: un laberinto de caminos polvorientos, un mapa lleno de fantásticas ciudades, carruajes estrepitosos, bulliciosos mercados, posadas ruidosas y tipos fanfarrones. Esta visión es Pickwick”.

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6 comentarios to “Pickwick, pura masa de luz”

  1. Agus enero 29, 2007 a 14:00 #

    Este verano, leí ese prólogo de Chesterton en una versión inglesa de sus “Essays on Dickens” y me encantó estar una vez más de acuerdo con él. Para mí Los papeles de Pickwick son bestiales, una maravilla, el mejor Dickens de lo leído hasta ahora. Después me parece mucho más de laboratorio. Lo pickwickano existe.

    Ánimo y al toro. La mejor edición que conozco en español es una de Alianza Editorial en tres tomos con una preciosa traducción de… no recuerdo, pero alguien de la generación del 27.

  2. Terzio enero 29, 2007 a 14:00 #

    Bien. Coincidimos, menos mal, en cosas fundamentales: Ser pickwickiano es fundamental, definitivo.

    Además, como se leen bien ya sea verano, ya otoño, o invierno o primavera, Los Papeles Póstumos del Club P. están siempre activos y leidos.

    Tres escenas preferidas:

    – Las elecciones en Eatanswill

    – Las cosas de El Marqués de Granby, la taberna del padre de Sam, Mr.Weller (Bueno, y el clérigo y sus damas de la liga de la templanza!!).

    – El juicio/tribunal del caso de Bardell contra Pickwick (y los tremendos Dodson & Fogg).

    Los tres o cuatro cuentos mechados en la trama, son auténticas piezas…y me pone nervioso Mr. Jingle, cada vez que sale.

    En suma, The Papers me siguen afectando como el primer día que los leí; incluso, cada vez, más y mejor.

    +T.

  3. j.m peñalba enero 29, 2007 a 14:00 #

    guau!!!!que diría un perro sorprendido!!!me estáis descubriendo un nuevo mundo.y yo que pesé que había leido algo de Dickens…me tengo que meter con esta tal Pickwick.no me hago mucho a la idea de cómo es,sólo espero que ciertamente sea más luminosa que Great Expectations y Hard Times, empecé David Copperfield, que dicen que es genial, pero la sacrifiqué por libros de poesía contemporánea y otras cosas, no se puede llevar todo palante.el caso es que los papeles póstumos del tal club me estan esperando en la estantería, en una edición antiquísima que llegó a mis manos por herencia vecinil, como yo la llamo, de libros en piel roja (como los indios), las obras completas de nuestro amigo!!!nada menos.me encantan estas sorpresas, dadme más.
    p.d. batiscafo, tu entrada anterior es tambien genial, me ha enternecido, tienes un don para las descripciones.por último , perdón por el tamaño de mi comentario.

  4. batiscafo enero 30, 2007 a 14:00 #

    Ya iré comentando mis impresiones. Aún estoy en el zaguán de Pickwick. Gracias por los ánimos.

  5. Jesús Sanz Rioja enero 30, 2007 a 14:00 #

    Me gustó Pickwick. Me pareció el nuevo modelo de héroe, una vez que los caballeros andantes habían muerto. Pero(todo hay que decirlo) siempre que no le separemos de su admirable criado, cuyo nombre ahora se me niega. Sam algo, creo.

  6. j.m. peñalba enero 30, 2007 a 14:00 #

    pues no es por nada, pero qué coincidencia esto último con el Señor de los Anillos, no?ya digo que no la he leido, pero lo de el héroe que lo es con la ayuda de su admirable criado…y encima cabe la posibilidad de que se llamen igual, no?qué cosas! un saludo.

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