Emboscada

17 Oct

El día “D” a la hora “H” sufrí una emboscada, que aún me mantiene en estado de alerta.

Mientras me rendía al descanso, minúsculas y concurridas autopistas se extendían bajo mis pies como una amenaza.

El error táctico no tiene perdón: en medio del desenfreno más total cientos de hormigas se entregaban a la bacanal de los restos de almíbar de un pastel  argelino que arrojé a la papelera.

Mi única salida fue provocar un exterminio del que ahora me siento culpable.

Y me asalta el insomnio metafísico: ¿cuál es la hormiga centinela que avisa al resto?, ¿cuántos parásitos viven de nuestro descuido?, ¿cuándo duermen los insectos?, ¿por qué no chocan en sus frenéticas carreras?,  ¿cómo es posible vivir ajeno a la traición y al enredo?

¿Y, el origen de todas mis aprensiones, ¿qué día seré yo el objeto del banquete?

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4 comentarios to “Emboscada”

  1. rocioarana octubre 18, 2006 a 14:00 #

    ES GENIAL!!! Mi madre odial las hormigas, no sé por qué

  2. batiscafo octubre 18, 2006 a 14:00 #

    Pregúntale si no será por la siniestra razón que apunto al final… 😉

  3. piliap octubre 21, 2006 a 14:00 #

    Muy bueno, batiscafo!!provoca un asensación de vértigo total… con un punto de ironía que me encanta.

  4. batiscafo octubre 23, 2006 a 14:00 #

    A ver cuándo me dejas entrar en tu blog, bribona.

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