Casiopea 2 y Ki han tenido un desencuentro esta mañana.
Al amanecer el gallo ha activado su estridente alarma y la tortuga ha pasado de él paraolímpicamente. Ki ha quiquiriqueado sin piedad junto al oído de Casio y ha sido obsequiado con un picotazo brutal en la tripa (es sabido que las tortugas tienen pico). Cuando el gallo ha querido corresponderle de la misma forma, Casiopea se ha replegado en su caparazón y Ki se ha estrellado de cabeza malográndose. En la concha podía leerse ¡JA!
A Ki lo compré para poner un poco de diligencia a bordo y a Casiopea 2 para no olvidar que a veces se llega antes a la meta caminando hacia atrás.
Resultado: hoy he comenzado más tarde el trabajo y con un enorme dolor de cabeza.


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