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La verdad es la verdad, lo diga Llamazares o su partido

19 jun

Antonio Machado comienza su Juan de Mairena con la siguiente sentencia dialogada:

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

Agamenón.- Conforme.

El porquero.- No me convence.

Con ella expresa que la verdad tiene su propia voz por encima de lo que piense y diga alguien tan sublime como el rey de Micenas y jefe de las fuerzas griegas en la guerra de Troya o alguien tan humilde, e incluso abyecto, como pueda ser considerado el cuidador de sus cerdos.

Llamazares trajo a colación el texto al castigarnos ayer con su versión cutre y vil en el Congreso de los Diputados:

“El aborto es un derecho, lo diga Agamenón o su porquero”.

Además de asestarle un navajazo trapero disfrazado de bisturí quirúrgico a la literatura, Gaspar -que no es ni héroe griego, ni coordinador general ni tan siquiera porquero-, se atreve a manchar de sangre las luminosas vestes de la verdad.

Diga lo que diga uno de los dos únicos representantes nacionales de esa especie política en extinción a la que algunos llaman con sorna Izquierda Hundida, la verdad es que el aborto es un crimen, un drama social y un delito.

No lo digo yo. Lo dice el mismo Machado al que cita:

¿Tu verdad? No, la Verdad,

y ven conmigo a buscarla.

La tuya, guárdatela.

Y aunque no lo dijera.

Abuelita, qué boca tan grande tienes

10 jun

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado el proyecto de Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de las Personas en el Proceso de la Muerte. La norma de título largo y eufemístico no regula, según la consejera, “ni la eutanasia ni un suicidio asistido”, actos que reconoce catalogados como delitos en el Código Penal, sino el respeto a la voluntad y dignidad de los pacientes durante su última etapa de vida, cosas muy loables que todos suscribimos.

Luego, dice la consejera que aunque esto ya está incluido en la Ley Estatal de Autonomía del Paciente no se regula adecuadamente y que el motivo de la ley es impulsar los cuidados paliativos y evitar el encarnizamiento terapéutico. “El derecho a una vida humana digna no se puede truncar con una muerte indigna”, reza la oración de Perogrullo.

Nos creeríamos el cuento de Caperucita si no fuera porque ya llueve sobre mojado. A Mª Jesús Montero se le sale un colmillo y se le ven las orejas cuando mezcla casos tan variopintos como el de Inmaculada Echevarría y las sospechosas sedaciones de Leganés, cuando dice que habrá que evitar que los médicos “impongan sus creencias morales y religiosas”, y cuando sabemos como sabemos que Andalucía es la probeta de los experimentos nacionales de quienes nos otorgan el marchamo de seres humanos, seres vivos o meros despojos cuando y como les place.  

Es para comerte mejor.

Los malos tontos

14 may

“Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo”. Y donde el refranero dice agua, vale toro, vale hombre, o cualquier criatura que por lo templado de su actitud habitual nos tenga engañados o nos sorprenda un día con un vuelco imprevisible de carácter.

Carmen Posadas recordaba en una ocasión un remedo de aquella sentencia que decía su madre cuando ella era chica y que no entendió hasta mayor: «Líbreme Dios de los malos tontos que de los malos listos ya me libro yo».

De entre los malos tontos y mansos, los más perniciosos son los que ostentan poder. Se le escapó a Sarkozy, aunque luego se apresuró a intercambiar apretones de manos, sonrisas y arqueos cómplices de zeja en un paripé indignante. Dime con quien andas y te diré quién eres…

Los políticos malos tontos, y en especial los mansos, o son marionetas de un listo que permanece oculto en su altura inaccesible o más que nescientes son ignorantes culpables, cosa que no tiene perdón de Dios ni de la sociedad, a menos que ésta haya sido previamente idiotizada, en cuyo caso la situación se torna casi irremediable.

Al mal gobernante de ademanes mansos e inofensivos no se le puede achacar nada. Está blindado. Sonreirá beatíficamente, mostrará su empatía con pesar, titubeará, cabeceará, alzará los hombros y hablará en términos religiosos de esperanza, fe y compasión a quienes muerden los amargos frutos de su negligencia. Mentirá con talante y sellará con el marchamo de fundamentalista a quien trate de oponerse a su tiranía. Y arrancará, con los silbos persuasivos de la flauta, la adhesión sofronizada de todas las ratas de alcantarilla prestas a hundirse con sumo gusto en las aguas del río.

Aunque las últimas encuestan sean más optimistas, yo no. No creo en el programa de una alternativa hueca que sólo me consuela como mal menor y no creo en el futuro de una democracia que sólo se mueve a golpe de cataclismo económico.

Bombay bien vale una misa

3 dic

Lo malo de la ignorancia es su atrevimiento, pero peor aún es la vergüenza ajena que despierta. Más que unos calcetines blancos.

Si los que se rasgan las vestiduras por la misa que Esperanza Aguirre ha encargado supieran que la Eucaristía -pública, privada o incluso privada de feligresía- es un acto cósmico en el que los méritos de aquel que murió en la cruz -esa de Belloch-, y que resucitó al tercer día, se aplican por vivos y difuntos e incluso por ellos mismos por más que protesten…  

si supieran quién era San Francisco Javier, patrón de la India, y cuántas de las labores sociales que invocan escandalizados -ya se podría dar ese dinero a los pobres, dijo Judas- en aquella y en otras partes de Oriente nacieron bajo su impulso… 

…otro gallo cantaría: el de la casa de Anás.

Pero no. Hay que cumplir otra vez las Escrituras: “Conviene que un hombre muera”, y acallar con toda la fanfarria la voz de las 112.000 víctimas del aborto, o los tres millones de parados, o lo que sea, aun a costa de hacer el ridículo más espantoso. Siempre que tenemos materia pasa igual. 

El tema en sí no da para mucho. Con tanta polémica ocurre lo de siempre: la religión ocupa las portadas y al final sale el culo por la tirata, que decía aquel. Nunca se ha hablado tanto de la religión como ahora. ¡Jesús, qué obsesión!

Lo verdaderamente significativo, ojo al toro, es que gentes con posiciones tan dispares en el arco político como Belloch o Aguirre se pongan el laicismo beligerante por montera y se atrevan a salir del burladero de la corrección política para mostrar sin complejo su cristianismo y/o su sentido común. Como la Reina.  

Para hacer eso con los tiempos que corren en el coso político hay que tener un par… de calcetines. 

Huracán Palin

9 oct

Me gusta Palin. No tanto como a Sánchez Dragó que estaría dispuesto a entregarle sus ahorros y dejarle poner el cepillo de dientes en su lavabo; no hasta el aturulle, el embeleso y la hipnosis, ni como Dante a Beatriz en el Puente del Arno, pero me gusta esta hockey mom, alaskiana y madre de cinco hijos. Por su estilo, etiquetado de puritano-sexy, y por la frescura con que defiende sus ideas hasta el punto de sumir en la perplejidad a las feministas, que ya no saben si han de temblar por que una mujer así pueda convertirse en vicepresidenta o aplaudirle por romper el techo de cristal.

La admiro porque se fugó para casarse con su novio a los veinticuatro años, lleva veinte años felizmente casada y la vida no le ha ahorrado sinsabores; porque está en contra de equiparar las uniones homosexuales al matrimonio y reconoce que su mejor amiga es lesbiana; porque se autodenomina feminista y está en contra del aborto y porque no es pro-life de las que luego, cuando el problema llama a su puerta, aborta a escondidas, sino que se siente –y lo dice- “bendecida por Dios por tener un hijo Síndrome de Down” -¡toma ya!-, y es la primera en salir a los leones de la opinión pública para anunciar que su hija de 17 años está embarazada, que le tocará madurar antes de tiempo pero que contará con todo el apoyo familiar. Y por muchas cosas más, entre las que no se encuentran ni su posición favorable a la pena de muerte y a la guerra de Irak ni sus insultos a Obama. Pero nadie es perfecto. Tampoco los candidatos demócratas a la presidencia y a la vicepresidencia.

Creo que lo que más me gusta de Sarah Palin es que acierta en la línea de flotación de lo que Taylor denomina “el relativismo débil”, al apuntar en su discurso y en su vida hacia ese “horizonte de significado por el que algunas cosas valen la pena y otras algo menos y otras no valen en absoluto la pena”. 

Que muestra que, lo bueno de nuestra sociedad, es que “siempre habrá un escenario de lucha entre formas superiores e inferiores de libertad”. Que “por medio de la acción social, el cambio político y la captación de corazones y mentes, pueden ganar terreno formas mejores, al menos durante algún tiempo”. Y, lo mejor, que esta forma de autenticidad es capaz de despertar pasiones en un ambiente cansado de principios descafeinados y egocéntricos.

Por eso entiendo que muchas mujeres americanas, al ver a Sarah Palin, se sientan identificadas y digan: “Es como si yo pudiera mandar en la Casa Blanca”; que alcen sus pintalabios en los mítines como si fueran mecheros y concluyan que la mejor cualidad para dirigir el país es el sentido común de cualquier madre de familia. Aunque no sea perfecta.

Cuestiones semánticas

14 jun

Lo de Zapatero y la crisis se parece a lo que presencié el lunes en la puerta de Urgencias de un hospital de Sevilla.

 

Un matrimonio empujaba con garbo hacia la salida una silla de ruedas donde descansaba muy bien vestida, con su pernera, su calcetín y su zapato de cordones, una pierna.

 

Lo más inaudito es que a la altura del muslo donde debía encajar la cadera, lucía un sombrero de paja, rematando con gracia y un punto de inclinación coquetael conjunto surreal.

 

De urgencias puede uno salir de muchas maneras: por su propio pie, con los pies por delante o poniendo pies en polvorosa, que fue lo que hicimos E. y yo, a las dos de la madrugada después de cuatro horas en observación –ella- con la cara como una calabaza por culpa de una alergia.

 

De la crisis también se puede salir de muchas maneras, por superación o por claudicación. Una de ellas, la peor, es disfrazada de desaceleración transitoria. Lo fundamental para empezar a superarla, en cambio, es llamarla por su nombre. Una crisis es una crisis. Y una pierna, una pierna, con sombrero o sin él.

Como si nada

13 jun

El matrimonio Sarkozy-Bruni puede ser una bomba de fusión o de fisión, cualquiera sabe. Pero bomba al fin y al cabo. Carla, con sus cuarenta años, sus treinta amantes, su condición feminista, hedonista y libertina, es la reencarnación de mayo del 68. Y Nicolás –que representa el pensamiento anti-68- prometió que, de ser elegido presidente, “pasaría la página de la revolución estudiantil”, “acabaría con su espíritu”, y “liquidaría su herencia”.

 

“En estas elecciones, se trata de saber si la herencia de mayo del 68 debe perpetuarse o si debe ser eliminada de una vez por todas”, dijo Sarkozy en abril de 2007.  En mayo ganó las elecciones, pero en diciembre los rotativos publicaban los rumores de noviazgo con la Bruni y en febrero de 2008 sonaban campanas de boda. Cualquiera diría que con aquella frase, el entonces candidato deshojaba margaritas.

 

L’amour! Todo es posible. Para Nicolas Sarkozy, el “Mayo del 68″ francés es la fuente de prácticamente todos los problemas del país. Y en esa fuente ha ido él a beber con ansia adolescente.  

 

“Tú eres mi droga. Más letal que la heroína de Afganistán y más peligroso que la cocaína colombiana”, dice una de las canciones del último álbum de Carla Bruni. Según la primera dama no pensaba en Sarkozy al escribirla. Es más que probable. Pero lo seguro es que bien podría decirlo de ella el presidente galo.

 

Para empezar, la canción ya ha generado el malestar del canciller colombiano. No quiero ni pensar en la reacción de Al Qaida desde Afganistán.

 

Je suis une enfant/ Malgré mes quarante ans/ Malgré mes trente amants/ Je suis un enfant (Soy una niña/ A pesar de mis 40 años/ A pesar de mis 30 amantes, / Soy una niña).

 

Y todo “comme si de rien n’était”.

 

 

 

 

 

El lío padre y el lío madre

11 jun

Esto de los géneros genera confusión. Luchamos por la igualdad pero no hacemos más que fomentar la diferencia. Y pasa lo que le ocurrió ayer al cura en misa empeñado en distinguir a los niños que pasan hambre de las niñas que pasan hambre, a los feligreses de las feligresas, a los enfermos de las enfermas: que se hizo ( ) un lío.

 

La culpa la tienen los 100 millones de euros que guarda la cartera de Igualdad. La ministra Chacón ha parido un hijo cuyos cuidados comparten su marido y ella en paridad perfecta y la ministra gaditana de nombre confuso ha parido dos ideas ella solita, ‘in vitro’ con denominación de origen y dentro de los cien primeros días de gobierno: el teléfono de la agresividad y el consejo de ministros y ministras, compuesto por miembros y miembras respectivamente.

 

La RAE ha puesto los puntos sobre las íes y los mariquitas de Cádiz el grito en el cielo, me figuro, porque con la nueva ley de identidad de género y con los cinco géneros existentes no debe ser tan fácil encasillarse como pretende la ministra Aído.

 

La cuestión de fondo es que no se puede ser de Cádiz y ministra de Igualdad. Es una contradicción in terminis. Cádiz, cuna de los sarasas, es el lugar de España donde más definida está la identidad sexual.

 

Y es que hay poner las cosas claras, ‘pisha’, no vaya a pasarnos lo que a las habitantes de Lesbos. Esas sí que deberían tener acceso al teléfono de la agresividad.

 

 

 

P.D: Por cierto, hablando de diferencia, recomiendo la lectura de El Principio de Eva de brava autora. Ésa sí es “supermujer, vanguardia de una nueva feminidad”, Counter. 

Pepiño Blanco y el agujero negro

6 jun

Había una vez una galaxia; y en la galaxia, un sistema llamado solar, donde todos los planetas –que eran nueve hasta que fueron ocho- giraban en torno a una estrella denominada Sol. Y en el sistema, un planeta pequeño y azul que se llamaba Tierra que hasta hace unos siglos pensaba que era el centro del Universo.

 

Entre los espacios de líquido azul del planeta que no se vertía gracias a la gravedad, había bloques enormes, marrones y sólidos de roca –los continentes- que estaban llenos de plantas, animales y hombres.

 

En la parte norte de uno de esos continentes, los seres humanos o personas llamados norteamericanos, estadounidenses o yanquis, pensaban que cualquier cosa que hicieran tenía repercusión en el resto del planeta. En parte era verdad y en otra parte no. Los terrícolas siempre han creído esto aun cuando se desconocía la existencia de territorios inmensos, como la propia América sin ir más lejos.

 

Pero esas cosas, como digo, pasan: pasó el imperio romano, pasaron los hunos y creció la hierba, y pasaron todos los demás: el imperio donde no se ponía el sol, el imperio austro-húngaro, el imperio napoleónico, el imperio marxista, el imperio nazi…

 

A la sombra de los imperios siempre hay lacayos que viven de la gloria pasajera de sus señores, como la luna recibe la luz del sol, como los parásitos se alimentan de la sangre de otros animales más sanos y poderosos. Y en su demencia pueden llegar a creer que no son parásitos y que, incluso, son causa del éxito de aquellos de quienes viven.

 

Y dicen cosas muy extrañas que todos menos ellos ven y saben. Cosas que provocan la hilaridad y un poco de vergüenza ajena, cosas que se convierten en conversación de café y que son verdaderos hallazgos de la miseria humana, como por ejemplo -así, al azar- ésta que leo en los titulares de los periódicos de España, un país que los americanos del norte no acaban de situar muy bien en el mapa:

 

“Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata”.

 

Nada hay más ridículo que creer que el centro del universo es el agujero negro del propio ombligo, aunque sea muy pequeño.

 

Pero bueno, eso son las cosas que pasan en este pequeño país de un continente de un planeta de un sistema de una galaxia entre miles.

Que San Gil nos proteja

13 may

“Yo no estoy en el PP por el cambio climático. Aquí hay un problema de suicidio colectivo”, sentenció ayer la presidenta del PP vasco.

 

El partido, como barco desarbolado, sin capitán ni carta de navegación, va a la deriva. Es triste pero es el fruto amargo de nuestra cultura cainita.

 

Su situación me evoca ciertas reflexiones de Jiménez Lozano en Advenimientos:

 

“Europa, sin una sola convicción seria, cansada de sí misma, odiando lo que ha sido y que refleja su estúpido rostro de ahora mismo, encuentra gran placer en suicidarse como sea. La da igual. Es el nihilismo alegre y desaprensivo, la irresistible pulsión de una experiencia de servidumbre y muerte, tras haber averiguado que ‘la carne es triste y habiendo leído ya todos los libros’, que decía Mallarmé. Una sociedad, y una cultura de esta clase están irresistiblemente atraídas por la nada”.

 

“Noticias de que la idea misma, no ya la realidad de España, vuelve a ponerse en juego. España es quizás el único país, la única nación del mundo, en la que una parte de ella nunca está conforme con que la Historia la haya hecho como la ha hecho, y pretende su refundición, borrando antes esa misma Historia. Y tales irracionalismos son para muchos españoles ideas salvadoras. Estamos siempre en la metahistoria, o en una historia de las salvaciones, y, especialmente ahora, en la hora que dicen de la laicidad. Es chusco, pero es, sobre todo, desolador e inquietante”.

 

“Todos necesitan la corrección política, y, para ellos, no ya la diferencia en el pensar y sentir, sino el hecho de no adherirse ardientemente a lo políticamente correcto en cada caso es lo que constituye la herejía intolerable que hay que liquidar.

 

Lo que no sé es si ya estamos ineluctablemente destinados a esta Granja, en la que solamente unas cuantas ocas más o menos pintorescas –fool people- graznan por su cuenta, pero sin significación alguna, y son condescendientemente toleradas, porque este tipo de condescendencia se llama tolerancia, y también forma parte del escaparate virtual de la corrección política”.

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