Cuando en un país no se respetan las libertades, pasa lo que le ocurre a la nueva letra del himno de España, que parece que va bien, pero al llegar al final se descubre que la democracia y la paz, frutos de la justicia y de la grandeza nacionales, se acaban antes de tiempo, mientras estas, en cambio, no tienen cabida ni con calzador.
Y al final, eso de la paz tan hermoso y necesario sobreviene brusco y poco convincente, y suena a algo así como a puñetazo en la mesa después de una disputa. Hay cosas que cantan demasiado y no se arreglan ni con literatura, ni con música ni con sonrisas.
Y si no, prueben…
¡Viva España!
Cantemos todos juntos
con distinta voz
y un solo corazón
¡Viva España!
desde los verdes valles
al inmenso mar,
un himno de hermandad
Ama a la Patria
pues sabe abrazar,
bajo su cielo azul,
pueblos en libertad
Gloria a los hijos
que a la Historia dan
justiciaygrandeza
de-mo-cra-ciay-paz
No sé cómo va a arreglar este Gobierno los problemas de ritmo de la nación, ni los de los sublimes conceptos mencionados. Ellos verán. Y tampoco sé qué me molesta más, si la zafiedad, el abuso y la incultura reinantes en torno a la cuestión de las relaciones Iglesia-Estado o los titulares de beata escandalizada del ABC de estos días.
Más que a defensa suena a táctica goebbeliana. Me resulta menos dañino leer los periódicos Público o El País, francamente.
De todas formas, como la letra del himno la han elegido el Comité Olímpico y la SGAE, no la cantaré, no sea que me apliquen el canon.


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