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El Rey de la Publicidad

14 nov

Anda Chávez con incontinencia verbal estos días. El mandamás no quiere callarse y grita desde los periódicos que el monarca español le debe la corona a otro dictador y que “hace quinientos años salió del Madrid Imperial la orden: ¿Por qué no te callas, Indio Guaicaipuro?, ¡Cállate, Tupac Amarú! (…) y los callaron cuando les cortaron la garganta”.

Porque no puede ser y además es imposible por imposición de la Madre Naturaleza que si de su voluntad suprema dependiera no soltaba el tirano la corona en mil años gracias al procedimiento de reelección sin límite que él mismo ha instaurado.

Además del drama que vive el pueblo venezolano, del crimen que supone la pervivencia de reductos de injusticia marxista en aquella tierra hermana de Hispanoamérica y de lo déspota del discurso de Chávez -que es lo primero que hay que considerar- como comunicadora me llama la atención la frase de marras, que tiene sustancia tanto por el modo en que fue expresada como por su construcción sintáctica y el mensaje que sugiere.

No dijo Don Juan Carlos “¡cállate!”, ni tampoco “¡que te calles!”, lo cuál hubiera resultado demasiado impositivo para una soberanía popular como la nuestra donde el rey reina pero no gobierna, no; dijo “¿por qué no te callas?” y se lo soltó a un tirano en público y apuntándole con el dedo en la cara.

La verdad es que la oración rebosa gracia por los cuatro costados: la partícula interrogativa, el adverbio de negación, el pronombre “te” tan chocante en el habla americana, y el tiempo verbal. Así queda a medio camino entre reprimenda estudiantil, amenaza y anhelo de continuidad en la acción: “¿Por qué no te callas… para siempre, chico?”.

En este mundo nuestro oportunista hay quien ha hecho ya su agosto. La frase se ha convertido en todo un ‘hit’ y vale igual pa’un roto que pa’un descosío. Lo mismo la usa el Rey contra Chávez que Chávez contra el Rey. Los detractores del dictador la emplean como lema en sus pancartas y sus partidarios se bajan el politono al móvil para darse el gustazo de callar a Don Juan Carlos cada vez que descuelgan el celular.

Lo que está claro es que, con la expresión, nuestro monarca ha dado muestras de ser un gran creativo publicitario. Y ya se sabe que la palabra gobierna el mundo.

Sobredosis de horror

14 sep

La tragedia griega sometía al espectador a un cóctel de pasiones que le dejaban como resaca una provechosa catarsis.

Desde sus orígenes, el hombre encuentra en las historias que suscitan piedad y terror una fuente de entretenimiento a la par que sabias lecciones de humanidad. Pero, como todo, también la catársis debe suministrarse en su justa medida para no provocar sobredosis o adicción en lugar de la purgación deseada.

Los medios de comunicación cumplían antaño una función catártica, que tenía mucho que ver con su dimensión formativa, pero hace tiempo que los periodistas abdicamos de ella y decidimos reducirnos a cronistas de la cámara de los horrores so capa del derecho de la información. 

Olvidamos que este derecho no reside en nosotros -meros responsables del deber de informar- sino en la ciudadanía, y que, como todo derecho, debe ejercerse dentro de los márgenes de otros fundamentales, como el derecho a la vida, a la honra, a la fama, a la presunción de inocencia y al normal desarrollo de la justicia.

Dicho de otro modo, los comunicadores hemos dejado el tablero del periodismo tambaleándose peligrosamente sobre el inestable apoyo de dos únicas patas: la información y el entretenimiento.

Y a la postre no hemos logrado tampoco abdicar de la función formadora. La cámara de los horrores sabe dar sus lecciones y otorgar sus licenciaturas a quienes la frecuentan.

Lo que ocurre en estos días con el caso Madeleine es un penoso ejemplo.  

La vida, un reto para la ciencia

10 sep

El viernes conocí de primera mano el caso de la niña con espina bífida que fue operada en el útero de su madre en el mes de julio.

Su madre ha dado a luz hace unos días y María, que así se llama, se aferra a la vida como la mano de Samuel al dedo de su médico en aquella foto testimonio que dio la vuelta al mundo hace unos años.

Esta vez ha sido en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla gracias a un doctor que había practicado este tipo de operaciones en Brasil, donde no existe la despenalización del aborto.

Los sanitarios y sobre todo los políticos andaluces andan como locos de contentos con que Sevilla sea el primer lugar de Europa donde se ha salvado una vida mediante cirugía fetal abierta.

Pero nadie extrae la conclusión lógica de las premisas: ¿cuántas vidas se salvarían y cuánto avanzaría la ciencia si en lugar de darle la puñalada trapera a Hipócrates los galenos se ocuparan de cumplir con su vocación de profesionales de la salud y de la vida?

Para que los políticos andaluces se cuelguen hoy la medalla, esta madre, como tantas, ha tenido que enfrentarse al coro de buitres desesperados que graznaba por el cuerpo de su hijo, ha tenido que negarse a aprender la lección de los niños con síndrome de espina bífida sin más armas que esta frase: “No necesito verlos. Mi hijo tendrá las puertas de su casa abiertas, venga como venga”.

Ella lo tenía claro, pero ¿cuántas madres y cuántos hijos inocentes son conducidos suavemente al corredor de una muerte aparentemente indolora, inodora e insípida por verdugos disfrazados de médicos en aras del bien común y del progreso?

Segunda vida, doble vida y esquizofrenia colectiva

22 may

Que hay mucha gente insatisfecha con su vida, es evidente. Y que esto constituye el caldo de cultivo idóneo para negocios lucrativos como Second Life que comercian con la ilusión de reinventarse a uno mismo, también. Siempre ha habido chamarileros del triunfo fácil, vendedores de áureos destinos, intérpretes de confluencias planetarias favorables.

Visto así, nada nuevo bajo el sol desde los tiempos del Eclesiastés. Pero encuentro signos alarmantes:

La patraña virtual de Liden Lab y Philip Rosedale cuenta a día de hoy con cinco millones de usuarios, ya tenemos sedes políticas -la de la candidata por el PSOE a la Alcaldía de Oviedo, Paloma Sainz; la de la delegación del PP en Castilla-La Mancha y la de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía-; y políticos como Llamazares han creado su propio personaje en 3D. Nadie se sustrae a los encantos de la virtualidad.

En un mes escaso hemos visto distribuir sus mítines por Internet a dos políticos franceses y convocar una manifestación irreal frente a la irreal sede del PSOE en protesta por la política (realísima) del Gobierno de España de conceder la excarcelación al etarra De Juan Chaos. Incluso la policía alemana investiga a Second Life por la denuncia que realizo un periodista en una cadena de televisión de que algunos de sus miembros están pagando para mantener relaciones sexuales con niños virtuales.

Pero lo peor de todo, lo que más me aterra, es que los medios de comunicación dediquen sus codiciados espacios a comentar los sucesos de este submundo. No porque la influencia del videojuego no me parezca noticiable –que lo es- sino por la confusión que establece entre vida real y vida virtual, por el éxito fácil que propugna y, sobre todo, por la vulnerabilidad que genera.

No pasarán muchos soles -o quizá ninguno- sin que las fuerzas poderosas utilicen este subterfugio para influir en la primera vida, la única vida, como el cumplimiento espeluznante de aquel experimento que hizo Orson Welles en La Guerra de los Mundos.

Almuerzo amistoso

16 mar

Anteayer, almuerzo de comunicadores con el cardenal Amigo organizado por la Asociación para el Progreso de la Comunicación (APC). 
 
Iba con reticencias por doble partida: por periodista y por anticlerical. Esperaba un encuentro bien diseñado y cortado, próximo en sus maneras pero calculadamente distante, cordial mas no amistoso, de puños bien ajustados. 

El cardenal hizo honor a su apellido y me pareció menos alto que otras veces. Nos sentamos a la mesa y se abrió la veda. Las preguntas remontaban la corriente, directas y pertinaces como los salmones antes de estar en nuestros platos. Curioso: casi todos pedimos ensalada de salmón de primero. Habría que analizarlo.   

No hubo preguntas entendidas en clave de ataque ni respuestas tibias, aunque sí cierta queja legítima para quienes pretenden que dice lo que quieren que diga, lo cual me hace pensar.Mientras se enfría su pisto, el cardenal habla de su llegada a Sevilla, de las impresiones de la ciudad, de la visita de Juan Pablo II en 1982 para beatificar a Sor Ángela, de los papas conocidos, el libro de fotos blasfemas de Montoya prologado por el consejero de Cultura de la Junta de Extremadura, las hermandades, el mundo musulmán, la libertad de enseñanza, la crispación política, la COPE; el Sevilla, el Betis y el botellazo a Juande, el cónclave. 

Resultado en mi batalla interna: uno a cero para el cardenal y la convicción de que, pese al laicismo imperante, todos miran a Pedro y a su barca, bien para escucharlo, para arrimar el ascua a la sardina o para robarle los peces. Que el mensaje de la Iglesia “vende” pero no se vende, ni a unos ni a otros.  

Salí del encuentro satisfecha de haber asistido. Ayer había conferencia de Mons. Cañizares por la tarde, pero no fui: soy anticlerical y ya he cubierto mi cupo de cardenales.

La escritura como modo de vida

8 mar

Ando a estas horas inmersa en una revisión de mis principios. Esta tarde me enfrento a un público joven ansioso por descubrir el secreto del buen comunicador.

La situación me coloca frente al espejo y me obliga a mirar la imagen que se refleja en él –espejito, espejito mágico- con el pánico que da conocer cómo se resolvió el episodio en el cuento de Blancanieves. No porque albergue alguna esperanza de ser la mejor comunicadora del universo –algo de cordura y conocimiento personal queda todavía- sino porque al calcular el ancho porvenir en esos rostros rosados y tersos no puedo evitar pensar en qué ha quedado lo aprendido tras algo más de una década de ejercicio profesional, qué hay de aquellas ilusiones, de aquel brillo en los ojos, y cuántas cataratas y esclerosis de rutina y resabio habré acumulado en el alma, etc., etc. (Sí, sí, ya. Eso es la teoría, pero la práctica profesional… El hombre es un lobo para el hombre, recuerda. No dejes que la verdad te estropee una buena noticia).

Rebuscando entre mis apuntes, encuentro una conferencia pronunciada por Paco Sánchez, un querido profesor mío de la Universidad de Navarra, que en su momento fue iluminadora y que mantiene intacta su virtud. La he buscado en la red y, voilà!, la he encontrado:

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