No soy avispada para la vida práctica, la verdad. No me gusta colarme en los sitios ni suplantar la personalidad de nadie, aunque sea en cosas de poca monta como buscar una buena esquina en Semana Santa, pasar por socia en el videoclub o saltar una valla prohibida.
Tampoco se me daban bien los cambiazos en el colegio ni en la universidad. Echar una miradica al folio del vecino o sacar una chuletita discreta, pase, pero no más. Me sudan las manos, tiemblo y se me pone una cara de culpable que me delata al instante.
En este tipo de cosas no cumplo el tópico hispano del Lazarillo de Tormes -injusto por otra parte. El otro día se lo dijo a X cuando fui a recoger sus pruebas del preoperatorio a una hora en que ella tenía otro médico.
-No te prometo nada.
–Que sí, mujer, y si te dicen que necesitas mi autorización, te das la vuelta y escribes en un folio la fórmula con un garabato que se parezca al mío.
En el camino ensayé. Llegué a la consulta y dije con naturalidad:
-Buenos días, vengo a por los resultados de un estudio preanestésico.
-Muy bien, ¿nombre?
-Fulanita de Tal y Cual. (Hasta aquí bien y sin trolas).
El médico se acercó a un archivador, rebuscó un poco y sacó una carpeta. Antes de volverse tomó un fonendoscopio y lo colocó sobre la carpeta y puso todo sobre la mesa. Después tecleó en el ordenador y levantó la mirada:
–Muy bien. Pues ya lo tenemos. Ahora, póngase de pie ahí que la voy a auscultar.
Al salir llamé a X:
-Oye, yo por ti hago lo que sea… menos operarme.
Archivado bajo: la locura no tiene cura
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
jeje eso es una amiga!!muchos recuerdos desde El Escorial
yo me hubiera muerrrrrto…
Fue muy ridículo.
Yo: ¡A mí no!
El doctor, desconcertado (se supone que estaba dispuesta a operarme): ¿Y por qué no?
Yo: Pues porque no son Fulanita de Tal y Cual.
El doctor (ya un poco mosca): ¿Y entonces tú quién eres?
En fin…
Ja,ja,ja…Avisame si te operan
Jajaja