Pocas veces recuerdo que sueño y menos qué sueño.
De niña me perseguían pesadillas con fauces de cocodrilos y cuando ya estaban a un tris de alcanzarme, me despertaba sudorosa y aterrada buscando un haz de realidad en medio de la tiniebla. En otras ocasiones disfrutaba de visiones más placenteras a las que me aferraba en esa delgada línea que es el despertar.
El sueño más recurrente, y que todavía me acompaña, es que vuelo. Pero no como un superhéroe o un ángel sino como si fuera lo más acorde a mi naturaleza. Tanto que cuando despierto he de convencerme de lo insensato que sería intentar desplazarme al trabajo varios metros por encima de los mortales.
En mis sueños camino por la calle con los demás viandantes y cuando me canso tomo carrerilla, me concentro, pienso en la idea de subir, junto los brazos y me lanzo de cabeza a la piscina celeste.
No uso capa, ni alas ni ningún otro artilugio. Para mantenerme en lo alto aparto a brazadas el aire y arqueo las piernas como si fueran ancas de rana. Avanzo a impulsos de felicidad.
Jamás me cruzo con otras personas voladoras. Intuyo que volar es natural para mí pero no para los demás. A veces la gente me pregunta cómo lo hago y entonces me desdoblo y me veo explicando el método y extrañándome de que nadie consiga hacer algo tan sencillo.
No sé si es una manera de contrarrestar mi torpeza acuático-natatoria o es que he desarrollado esta rara capacidad a fuerza de huir de los cocodrilos infantiles.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Tambien tengo ese tipo de sueño recurrente!! pensaba que era el único que volaba al mejor estilo braza y ¡toma sorpresa!
¡Qué envidia! yo nunca he soñado que vuelo, y mira que debe estar bien, con lo perezosa que soy para andar, eso de llegar a los sitios prescindiendo de tanto pasito…Abrazo!
Con este calor, últimamente no sueño nada.