Tal y como está el patio hay que ir pensando en invertir el refrán para conservar el ánimo. Todas las irrazones de “LA” ministra ponen el dedo en la llaga del problema, y eso es positivo.
La pregunta del millón se formula así: ¿el embrión es un qué o un quién? Es decir, ¿hablamos de un cotiledón de haba o de un ser humano?
La verdad es que no recuerdo que la cuestión haya tenido tanto eco mediático como ahora. En segundo plano, aunque omnipresente en la intención, está el derecho de la mujer a hacer con su cuerpo lo que quiera… o a que otros hagan con su cuerpo lo que quieran sin impunidad, abogando por su libertad -tan desinteresados ellos- y ahorrándose la co-responsabilidad.
Eso permite que los pocos que aún no hemos abdicado de la capacidad del hombre de razonar sobre las cosas que parece que existen dialoguemos acerca de ellas, en lugar de despachar, como Aído, a los científicos: “todo eso no es más que demagogia”.
En el fondo no hay que culpar tanto a la ministra de Igual Da (como la llama Burgos) sino a postmodernos como Vattimo, padre “intelectual” de esta generación de pensantes débiles, que al respecto dice: “No tiene sentido defender el derecho de cada concebido a la vida sin considerar cuáles son sus posibilidades concretas de tener una vida “digna de ser vivida” (…) La vida humana comienza cuando nace un objeto capaz de reivindicar derechos y cumplir deberes”.
Según esto, y a cuenta de la irresponsabilidad que nos circunda, ni la ministra a sus 32 años alcanza el estatus de ser humano. Lo que me lleva irremediablemente a sospechar de su condición de ministra.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
¡toma toma y toma! Más razón que un santo.
Ya tardabas!.