A medianoche, de regreso del aeropuerto adonde había llegado procedente de Tel Aviv, Mª Luisa me hablaba de la alegría de los cristianos de Tierra Santa por la visita del Papa y de la generosidad de musulmanes sencillos de corazón que no vacilaron–perteneciendo a credo tan dispar- a la hora de aportar su óbolo para la palia que querían regalarle al Santo Padre las del Opus Dei de Jerusalén.
Y también de las férreas medidas de seguridad, la escasez de invitaciones y el empeño de la comunidad cristiana porque el Papa pudiera celebrar con dignidad la Santa Misa junto a los santos lugares.
Y de la incomprensión de algunos sectores radicales, y de los medios de comunicación de Israel y de todo el mundo. “Quieren que Benedicto XVI se posicione -me decía-. Toda declaración les parece insuficiente. No entienden que el Papa sólo pueda estar de lado de todos los que sufren injusticia”.
Lo explica en Zenit el padre Thomas D. Williams, L.C., teólogo estadounidense, profesor de la Universidad “Regina Apostolorum” de Roma.
“Benedicto habla en nombre de los judíos, alabando su herencia religiosa y defendiendo su derecho a la seguridad y autonomía. Habla en nombre de los palestinos y su derecho a la soberanía y libertad. Habla en nombre de los musulmanes, recordándoles lo mejor de su tradición religiosa con sus profundas convicciones y sentido culto al único Dios. Habla por los cristianos en su difícil estatuto de pequeña y sufrida minoría. En una palabra, habla a todos y para todos”.
Parece nada, pero es la receta que ofrece el Cristianismo en la tierra sufriente de Cristo desde hace más de 2000 años: amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Sigue el padre Williams:
“Paradójicamente, en medio de toda la manipulación del mensaje de Benedicto XVI y de todas las protestas por que no se alinea lo suficiente con ningún grupo, vemos la grandeza y singularidad de su presencia aquí. Ningún otro líder en el mundo puede hablar con la misma autoridad moral o imparcialidad. Su verdadero rechazo a ejercer la política partidista es la causa de que a menudo su mensaje sea rechazado y por eso es tan desesperadamente importante”.
El Papa, en su empeño por “ser un puente de diálogo y cooperación constructiva en la edificación de una cultura de paz que reemplace el presente punto muerto de temor, agresión y frustración” sufre en carne propia la infamia, el descrédito, la injuria.
Tu es Petrus. No es el discípulo más que su Maestro.
Archivado bajo: Benedicto XVI, Cristianismo, Paz
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."