“Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo”. Y donde el refranero dice agua, vale toro, vale hombre, o cualquier criatura que por lo templado de su actitud habitual nos tenga engañados o nos sorprenda un día con un vuelco imprevisible de carácter.
Carmen Posadas recordaba en una ocasión un remedo de aquella sentencia que decía su madre cuando ella era chica y que no entendió hasta mayor: «Líbreme Dios de los malos tontos que de los malos listos ya me libro yo».
De entre los malos tontos y mansos, los más perniciosos son los que ostentan poder. Se le escapó a Sarkozy, aunque luego se apresuró a intercambiar apretones de manos, sonrisas y arqueos cómplices de zeja en un paripé indignante. Dime con quien andas y te diré quién eres…
Los políticos malos tontos, y en especial los mansos, o son marionetas de un listo que permanece oculto en su altura inaccesible o más que nescientes son ignorantes culpables, cosa que no tiene perdón de Dios ni de la sociedad, a menos que ésta haya sido previamente idiotizada, en cuyo caso la situación se torna casi irremediable.
Al mal gobernante de ademanes mansos e inofensivos no se le puede achacar nada. Está blindado. Sonreirá beatíficamente, mostrará su empatía con pesar, titubeará, cabeceará, alzará los hombros y hablará en términos religiosos de esperanza, fe y compasión a quienes muerden los amargos frutos de su negligencia. Mentirá con talante y sellará con el marchamo de fundamentalista a quien trate de oponerse a su tiranía. Y arrancará, con los silbos persuasivos de la flauta, la adhesión sofronizada de todas las ratas de alcantarilla prestas a hundirse con sumo gusto en las aguas del río.
Aunque las últimas encuestan sean más optimistas, yo no. No creo en el programa de una alternativa hueca que sólo me consuela como mal menor y no creo en el futuro de una democracia que sólo se mueve a golpe de cataclismo económico.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."