Ayer, a las once y media de la noche, hurtándole minutos al sueño y pensando que necesitaba distraerme leyendo algo, pensar en otras cosas distintas a la preocupación de estos días, Father Brown se me representó en carne mortal con su inseparable Flambeau:
-Padre -dijo Flambeau, con aquella voz grave e infantil que tan raras veces se le oía- ¿Qué hacemos?
La respuesta de su amigo fue tan rápida como un disparo:
-Dormir -dijo el padre Brown- Dormir. Hemos llegado al termino del camino. ¿Sabe usted lo que es el sueño? ¿Sabe usted que todo el que duerme cree en Dios? El sueño es un sacramento, porque es un acto de fe y es un acto de nutrición. Y necesitamos un sacramento, aunque sea de orden natural.
Y, ya fuera de guión, mirándome con cierta sorna:
-“Que me hagas venir expresamente a recordártelo…”.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
¿Creamos el club de fans del Padre BRown?
Pero que me gusta esta cita y que verdad más grande dice. Gracias por compartirla