Con Adaldrida en la parada del 1.
-Pues eso que te digo, que no sé qué me pasa que no puedo escribir y no es porque no me pasen cosas.
–¿Qué autobús viene?
-No sé, no veo. No llevo las gafas puestas.
-¿Pero tú tienes gafas? ¡Nunca te he visto con gafas!
-Pues las llevo siempre… en el bolso.
¿Y por qué no te las pones?
–Porque no me gusto con gafas.
–Ya, pero no ves.
–Da igual. Sólo uso las gafas para leer los nombres de las calles de las ciudades que no conozco y ver los números de los autobuses que nunca cojo.
–¡Ah! Pues está muy bien. Escribe en el blog sobre eso.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Buen consejo, qué bien.
y para conduciiirrr!!!
¡¡Y para ver pelis!! Y ya está.