Esa mañana tuvo ocasión de comprobar la garantía de sus nuevos zapatos “C”.
Al entregarle la bolsa, la dependienta le previno: -Conserve su ticket. Sirve como garantía de su calzado “C” por dos años. -¡Pero si a mí no me duran jamás dos años los zapatos!, protestó. Estos sí- remató misteriosa la empleada.
Al amanecer se los calzó. Eran negros, sólidos, elegantes y de suela de goma incluido el tacón completo. Unos zapatos inteligentes, ergonómicos, adaptables, cómodos, resistentes a toda prueba, elección magnífica para un día de lluvia.
Antes de ir al trabajo dirigió sus pasos hacia la zona universitaria para un recado y al cruzar por los soportales repletos de estudiantes inanes y legañosos, recién salidos de la cama, la goma antideslizante de la suela patinó sobre las losas de mármol.
Hizo varios intentos de mantener una postura digna y vertical, dio unas cuantas brazadas como si quisiera nadar en los charquitos de agua, y se fue al suelo bajo la mirada reprobatoria de dos chicas.
Por un instante temió no poder incorporarse. Giró la cabeza para buscar un gesto de simpatía, de condolencia pero se encontró con la vergüenza ajena de las dos alumnas universitarias.
Una señora mayor se acercó sin prisa: -¿Te has hecho daño? El otro día me caí yo y pensé que me habría partido el brazo. Claro, con estas edades te puedes romper cualquier cosa con una caída así. Fui al médico pero me dijo que sólo estaba magullada. En realidad yo pensaba que me darían infiltraciones como en el otro. Pero al final no hizo falta, gracias a Dios.
Todavía con ardor en la rodilla y en el tobillo se miró los pies. Los zapatos permanecían flamantes, impolutos, sin un rasguño, como había asegurado la vendedora de aquel calzado inteligente.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."