• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Los límites de la sinrazón

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Iluminador el enfoque del profesor Wael Farouq en su comentario al discurso del Papa en Ratisbona que recoge Dios salve la razón:

“La necesidad humana de racionalidad y la crisis del racionalismo contemporáneo no están limitadas a una sola cultura y no son propias de los seguidores de una sola religión. A pesar de la gran diferencia en torno a las causas y a la naturaleza de esta crisis en toda cultura, se trata de una crisis general de la humanidad, de la que se deriva únicamente violencia, en diversas formas: la violencia cognoscitiva contra la vida humana encarnada por el espíritu nihilista dominante en Occidente y la violencia física contra la vida humana encarnada en el espíritu del extremismo y del terrorismo en el mundo árabe”.

Wael Farouq, En las raíces de la razón árabe.

El texto continúa muy interesante sobre la diferencia a la hora de abordar las relaciones entre fe y razón en los mundos musulmán y cristiano, el conflicto tradición-modernidad que se vive en los países islámicos y todos los problemas que genera.

Pero, volviendo a la cita y al lugar que nos ocupa por alusiones -esto lo añado yo, no Farouq-, es de esperar que dentro de x años quienes nos sucedan en este primer mundo recuerden con horror el holocausto perpetrado por las generaciones precedentes, y se pregunten espantados lo que nosotros ante las campos de concentración nazis: ¿cómo fue posible tanta sinrazón en nombre del intelecto y del progreso?, ¿cómo ningún gobierno condenó tal deshumanización?, ¿cómo nadie frenó aquella barbarie? 

Es de desear que esa nueva sociedad más racional que la nuestra aprenda de los fallos e incluso dedique un día del calendario y ponga monumentos en las plazas al niño no nacido, al embrión desechado, al anciano víctima de la eutanasia, para no olvidar lo que la desmemoria y la condición humana son capaces de repetir hasta mil veces.

Y es de suponer que la llegada de esas nuevas generaciones más lúcidas depende en algo de nosotros: de unas letras garabateadas en un periódico, o transformadas en onda radiofónica, en señal digital, en sistema binario; de una oración aparentemente extraviada en el limbo laicista; de un ejemplo, de un gesto de rebeldía, por débil que parezca ante los poderosos intentos de sofocarla. Así ha sido siempre: como el Ave Fénix.  

 

(Wael Farouq es profesor de lengua árabe en la American University de El Cairo y de Ciencias Islámicas en la facultad copto-católica. Es un exponente destacado de la cultura egipcia contemporánea).


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