Los evangélicos de Madrid han respondido a los piratas catalanes de eslóganes británicos con la leyenda inversa: “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo”.
Como diría Nietzsche, a la publicidad catalana le ha traicionado el lenguaje: “Me temo que no nos liberaremos de Dios porque creemos todavía en la gramática”, decía el filósofo alemán. Y la recomendación del ‘top-mantra’ reza: “Probablemente, Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”.
El papel -ya se sabe- lo aguanta todo, pero el ser humano no. No se puede ser feliz en estado de duda negativa y de razonada sinrazón. Sólo se puede alcanzar una moderada felicidad, incluso una envidiable felicidad, aceptando la existencia de Dios o, por el contrario, no planteándose siquiera. “No actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios” –diría Manuel II Paleólogo- y también a la naturaleza del hombre.
Ese ‘probablemente’, a la postre, es una invitación a plantearse su existencia aún peor que la que sugería el empeño en negar a Dios en los países de la órbita comunista cuando la URSS.
Para ser ateo de verdad hay que sufrir mucho. En todo caso, yo planteo a estos que tanto se empeñan la oración del ateo de Unamuno. Por lo menos es más noble:
…Qué grande
eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres
sino Idea;…
Sufro a tu costa, Dios no existente,
Pues si Tú existieras yo también
de veras.
(La reflexión viene al hilo de la lectura de Dios salve la razón, la recopilación de comentarios al discurso de Benedicto XVI en Ratisbona).
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Unamuno.. ojalá estuviera hoy vivo para cantarle las cuarenta a estos evangelizadores de la nada.
Si Dios no existiera, habría que inventarlo, como dijo Voltaire
¿Probablemente Dios no existe?… ¡ya lo verán!… ¡ya lo verán!…
Por el momento a los catalanes nos están poniendo en bandeja hablar de ese “probablemente”… ¡ja!
Ya sabes, a río revuelto…