• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Per víscera misericórdiae Dei nostri

Quinto día de la infraoctava de Navidad. Como en Pascua, es tal la bulla en el Cielo que la tierra se contagia de eternidad y los días en vez de tener 24 horas tienen 192. Y por ponerle un tope y no perder el carácter histórico de la Encarnación del Verbo, que si no estaríamos cantando villancicos todos los días del año, porque a ver si no nace Dios cada día en cada misa, en cada alma que se abre a la gracia, en cada niño que se bautiza, en cada obra bien hecha.

“Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos ha visitado el Sol que nace de lo alto” reza la antífona de Comunión de hoy. Es bonito, pero en latín es mucho más impresionante, más carnal, diría: “Per víscera misericórdiae Dei nostri, visitávit nos Oriens ex alto”.

Cuando Dios habla de su Amor por el hombre habla desde el corazón, las vísceras, los riñones. Al traducir, lo englobamos en el término entrañable y nos quedamos tan contentos con ese tono menor y sentimental. Pero el texto habla de las entrañas de Dios, del Logos, de la Palabra de Dios, de su Inteligencia creadora. Y eso es revolucionario y escandaloso.

“Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios”. Palabras de San Agustín que recordaba ayer el comentarista en la Misa de las familias de Colón. Qué distinto de aquel “Seréis como dioses” que sigue siendo la tentación del hombre moderno ante el árbol de la ciencia del bien y del mal, ante el árbol de la vida.

 

Javier Prades en Dios salve la razón dice:

 “la razón no puede reflexionar si no descubre su relación necesaria con la unidad e integridad de la experiencia humana. Existe un vínculo insoluble entre el orden de la razón, expresado en el lenguaje racional, y el orden del deseo que impulsa y provoca a la razón a su apertura a la realidad. Aquí aparecería el camino de reconciliación de la esfera de la razón, la esfera afectiva-volitiva (deseo) y la corporalidad, como primera instancia para salvar una verdadera reflexividad de la razón y una verdadera apertura de sus preguntas, más allá del encerramiento de la razón sobre sí misma. Si queremos salvar la razón lo primero que hay que recuperar es la unidad de la experiencia humana en todas sus dimensiones”.  

Ahí es todo. Ante la razón pura, encerrada en sí misma, consumida y ahogada, la Razón encarnada en un niño necesitado de cariño que tirita entre las pajas de un pesebre.

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