Se creerán que la han echado en nombre de la Sacrosanta Laicidad, pero no. La Madre Maravillas se ha ido porque ha querido.
Pero antes de bendecir a los leones de las Cortes se ha paseado por su antigua casa y se ha contagiado del espíritu juguetón de su niñez confundiendo un poco a Bono y, de remate -aunque no estaba allí-, a Garzón, que, después de treinta y tres años y de tanto tangai a cuenta de las fosas, ha recordado de pronto la frase de Arias Navarro: ‘Españoles, Franco ha muerto’.
La monjita, que de la Guerra Civil sabe tanto como de congresos y senados, ha montado un revuelo más fenomenal que una discreta placa de honor en algún lugar del hemiciclo. Parece que se la oye reír bajito por el número 36 de la Carrera de San Jerónimo.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Un singular ejemplo de solidaridad femenina
http://www.elpais.com/articulo/opinion/madre/Maravillas/Pasionaria/elpepiopi/20081121elpepiopi_9/Tes
Un saludo
Pues sí, realmente. Esa memoria histórica llena de pequeños y grandes actos de magnanimidad sí que merece la pena.