• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

II. Saldo positivo

Examino mis días, hoy que el Evangelio narra la parábola de los trabajadores llamados a la viña. Es posible que haya ganado algún denario de última o de primera hora, y me consuela aquello de que los últimos serán los primeros. 

En mi “haber” encuentro la tarde con Araceli, Pete y la pequeña Leyre que se ha transformado en mayor a cuenta de las mellizas recién nacidas; el rato con Luna y Víctor, a los que volveré a visitar para medir a Sofía; escapada a Málaga con una feliz María, que comenzó a la hora del almuerzo con pescaíto, mar y sangría, y acabó con 270 km. de cena al volante del crepúsculo contagiada de su alegría prenupcial; el relumbre de supernova de café y helado de cumpleaños con Sonia; unas cuantas penas apuñaladas con Mª Ángeles, otra comida relámpago con Ana en Jerez aprendiendo que aquí las canoas son recipientes que sirven para meter el vino en las botas. Y tardes con mis padres, y en casa, con Conchita, Mª Reyes y la vajilla de plástico para no tener que fregar.

Y noticias de Londres, que me sumen en la bruma de la nostalgia. Tal día como ayer hace un año escribía sobre “Ye Olde Chesire Cheese”, el viejo pub frecuentado por Chesterton en Fleet Street desde el ordenador de Ashwell House, aquella antigua fábrica que conoció Dickens y que me alojó durante un mes. Melancolía in crescendo estos días después de volver a “la ciudad de las agujas de ensueño” con Charles y Sebastian.

Amigos de cine también. Recomiendo En América, de Sheridan. Una auténtica joya emparentada con el cine de Capra y Kazan, que recrea la llegada del director irlandés a Estados Unidos. Una historia dura vista desde la mirada de fe de dos niñas sensacionales. También Juno, que me atrapó por la frescura de la protagonista –ese “¡tía, soy un planeta!-, la valentía de Diablo Cody en el tratamiento del tema, el acierto en las dosis de humor, profundidad, actualidad; y los personajes secundarios, en especial los padres (magnífica contestación la de la madre a la técnico del ecógrafo). Y algunos clásicos imprescindibles que vi con mis padres: Retorno al pasado, una de las mejores películas de los cuarenta, dirigida por Jacques Tourneur y protagonizada por Robert Mitchum, Jane Greer, y Kirk Douglas, y Matar a un ruiseñor, dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck.

…Y amigos también entre las páginas de los libros. Sigo en mi empeño de cuatro al mes y lo estoy consiguiendo. Estos últimos días acabé Sábado, de McEwan, que no me defraudó, y la tremenda Niels Lyhne, de Jacobsen. Entre las manos, Otro Mar, de Magris (me cuesta leer a Magris, y lo lamento) y la Historia del Cine de José Luis Sánchez Noriega, un manual muy completo, casi diría que imprescindible.

5 comentarios

  1. Hemos coincidido en el ruiseñor (qué añoranza de Anne Louis Finch!) y en “Sábado”, aunque a mí sábado sí que me defraudó. No así tu anterior entrada, no así.

  2. ¡Mil gracias, Paco!

    Jean Louise, “Scout”. ¡Qué personaje!

    Si ves “En América” es posible que encuentres cierto paralelismo, no sólo entre ellas y las hermanas del film irlandés sino entre los personajes de Mateo y Boo, el misterioso vecino de los Finch.

    Lo pensé al ver las dos películas sin intención, y me lo he encontrado en una pregunta que Alberto Fijo le hizo al director irlandés en Fila Siete (http://www.filasiete.com/entrevistas/jim-sheridan-director-de-en-america).

    Sábado me gustó. Sobre todo por el modo en que McEwan construye los personajes y las relaciones entre ellos. Aunque me gustó más Expiación.

    Aparte de todo esto, qué extraño y absurdo resulta hablar de cualquier otra cosa que no sea el desgraciado accidente de hoy en Barajas. Descansen en paz las víctimas y obtengan consuelo los familiares.

  3. En mi personal saldo positivo, tengo que apuntar sin dudarlo el haber encontrado por casualidad tu maravilloso batiscafo. No sabes lo que estoy disfrutando al releer tus post anteriores.

    Y no te olvides en tus “escapadas” Malagueñas de nosotros.

    Un fuerte saludo de Myriam y mío

  4. ¡¡Vaya sorpresaza!! Un abrazo a Myriam. Por Málaga hacía más de veinte años que no pasaba -quitando el congreso aquel en el que te conocí. Es más fácil que me deis un toque cuando vengáis a Sevilla. Me gustará veros.

  5. [...] En América (2002). Jim Sheridan. Un moderno Matar a un ruiseñor. [...]

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