San Jorge, Shakespeare y Cervantes

 

“No es extraño que en las grandes narrativas futuristas del siglo XX –Bradbury, Huxley, además de Orwell- aparezca, con lucidez coincidente, la destrucción de los libros como una de las armas de las nuevas dictaduras mentales. Porque leer es una forma de pensar. Y se sabe desde hace tiempo que el pensamiento suele ser considerado por los poderosos como una “funesta manía” que pone en peligro las modas caprichosas y las costumbres impuestas. Es la tremenda fuerza de la amistad y del silencio, que vienen a ser como el alma de la cultura.

 

(…) Cuando parece que nos acercamos a una cultura postliteraria, y la afición a la lectura parece disminuir alarmantemente entre los jóvenes, seducidos por la inmediatez de las imágenes y la rapidez de los mensajes, es preciso difundir con toda el alma el amor a los libros. Porque los libros son el cauce ordinario y común de la vida del espíritu. En ellos se abre el cosmos de lo no inmediatamente sensible, el mundo de los conceptos o ideas, que es lo inmaterial y universal, entreverado con lo material y concreto.

 

Decía Pascal que todos los conflictos y desarreglos provienen de que los hombres “no saben permanecer tranquilos en su aposento”, dedicados al cultivo de su inteligencia, al estudio y la lectura de los libros que guardan la mejor herencia de la humanidad y el fermento de toda innovación y progreso”.

 

(Cultura y Pasión. Alejandro Llano)

5 comentarios

  1. Me encantan los libros y suscribo todo.
    Me pregunto si Pascal habría sido menos tajante de haber conocido las presiones de la vida urbana del siglo XXI… Algunos de los conflictos de hoy vienen justo de “permanecer en los aposentos” y salir poco a caminar. ¿qué tal leer -y extraer la esencia de la humanidad- al aire libre?
    Saludos.

  2. O esta cita de Chesterton que recoge Enrique en su blog: “Un hombre puede convencerse de su filosofía, mejor que con cuatro libros, con un libro, una batalla, un viejo amigo y un paisaje”.

    ¿Te convence Angi? Batalla…dialéctica, incruenta, por supuesto.

    Aunque tengo que decir que, al menos por estas tierras sureñas, más que introversión hay exceso de extroversión. Aquí la gente no se “aposenta” mucho y eso no deja de ser un problema también.

  3. Pues sí, me quedo con ésta…
    Comprendo lo que dices; también yo viví en el Sur.
    ¡qué tiempos!

  4. Cris, gran cita, ¡gracias! Y enhorabuena, te he leído en Aceprensa, un reportaje amplio y muy bueno. Me parece que estás dispuesta a contribuir a que las buenas letras no se acaben;)

  5. Gracias a ti. ¡Y ojalá! Si llegara a la categoría de humildísima contribución me daría con un canto en los dientes. Estos últimos días se me han acabado las letras, por más que rebusco no sale nada. Que hablen otros, que lo hacen mejor.

    Se han ido como se le fueron a Sansón las fuerzas. Debe ser cosa del corte de pelo y del alisado. En venganza he vuelto a los rizos.

    Al margen de bobadas, todos los ensayos recogidos en “Cultura y pasión” son geniales. Te lo recomiendo.

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