Tras un telón de lluvias torrenciales los actores ultimaban los ensayos. El lunes se encendieron por sorpresa las luces y comenzó la función primaveral. Una coreografía perfecta de nandumbus, azahares y flores de almendro que inundó Sevilla de aromas dulces y calientes.
Y yo, que me creía mera espectadora, descubro de pronto mi sitio en el escenario. El sábado me compré en H&M un pantalón negro, rémora del invierno, y una casaca amarillísima y muy coqueta para contrarrestar el luto. Alguien me ha debido de asignar el papel de abeja Maya. Y yo sin saberlo.
(Entrada dedicada a Adaldrida en su estreno como profesora).
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
GRACIAS!!!
Buaaa!!! Sevilla y primavera… saludos desde Pamplona e invierno.
¡Vente pa’cá, mujer!
¿Donde firmo?;)