• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

El belén de los niños

Cuando Pili, Bea, Mª José, Alejandra y yo llegamos ayer a la residencia Regina Mundi se estaba montando el belén.

Andaba una monja azacanada disponiendo la arena, las palmeras y las casitas, y otra preparando los papeles porque hoy esperan una inspección de Sanidad.

Hay que ver cómo han cambiado las cosas. Somos tan modernos que hasta el Gobierno quiere asegurarse de que el establo cumple los requisitos mínimos para que nazca en él el Niño Jesús.  

Pues lo dicho, llegamos nosotras y nos encontramos con todas las figuritas desparramadas por ahí: M. en su cama adornada con espumillón que sonríe y pregunta si soy la profe de las tres chicas que vienen con nosotras; R. que ha llegado de trabajar en su silla de ruedas y está tan cansada que no tiene ni ganas de hablar; I. que nos cuenta con media lengua que ha fregado esta mañana el suelo del pasillo; J. que extiende su mano y así, vuelto de espaldas, parece un niño pero es un adulto de casi treinta años; y M. que sólo tiene siete años pero parece mayor porque conduce su andador mejor que un corredor de Fórmula 1 por los pasillos del centro. 

Para cuando llegue hoy la inspección, ya estarán todas las figuritas colocadas en el Belén, incluso el Niño, que es el que da Vida y sentido hasta al vergel del patio. Todas excepto Herodes, porque aquí sus habitantes hace tiempo que lo han desterrado por unanimidad y le han expropiado el castillo y sus pertenencias.  

De tener al tetrarca cerca del portal, y habida cuenta de sus cada vez más refinados métodos de exterminación, aquí no quedaría nadie para atender al Niño cuando llegara. ¡Y está tan a gusto Jesús entre tantos niños!

5 comentarios

  1. Me has emocionado con algo tan sencillo…

  2. Yo… lo siento… :S pero supongo como no sé lo que es Regina Mundi, pues no me he enterado mucho… (ops)

  3. Un centro de acogida de enfermos sin familia de todas las edades, muchos de ellos discapacitados físicos y psíquicos.

    Un sitio a donde vas creyendo que das algo y resulta que es al revés.

  4. A propósito de Belenes… y a propósito de la emoción de Rocío.

    El otro día un compañero me dice: ¡ven!… ¡ven!… ¡mira!.. Me acerco a una de las clases de 1º de ESO y contemplo esta escena:

    Preside la clase una mesa de unos 3×1 m. encima de ella, el Belén tradicional con esas figuritas que tanto conocemos… Los chicos y chicas a su alrededor peleando por poner en firme al pastor, los camellos… los patos y gallinas… Mientras, otros esperan turno… ¡Ahora me toca a mi!… dice uno de ellos… Otro esconde al niño Jesús debajo de un carro y dice… y otro… y otro…

    El profesor me comenta al oído muy bajito: así se pasarían horas y horas…

    Yo… los miro y no me lo creo… ¡Es cierto ahí están!. ¡¡¡Que bueno!!!!

  5. ¡Qué gozada! Si es que al final lo bueno vende. Lo mismo pasa con los villancicos.

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