Yo sé que esta gloria es pasajera, que vanitas vanitatis, tempus fugit, y mañana publicarán que fue un error de los científicos de las universidades de Pittsburg y California, que deberían haber considerado el factor “x” o “y”, ¡qué imperdonable! Ocurrirá como pasó con el aceite de oliva, el chocolate y el jamón de pata negra, pero al revés.
Entonces lo saludable será acumular flotadores en la cintura para proteger a los órganos, cincelarse en los gimnasios hasta alcanzar una musculatura hercúlea o imponerse regímenes totalitarios propios de un campo de concentración.
Pero mientras siga vigente La Noticia he decidido hacer cuatro cosas: darme un homenaje, comprarme un reloj de arena, reavivar mi confianza en el regreso del canon barroco y hacerle morisquetas todas las mañanas al tetrabrik de leche omega-3.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
¡¡¡Jajaja!!! Muy bueno, la semana que viene te invitaré a un pincho doble en Faustino para colaborar. Abrazo!
¿Pincho doble? Lo que no recuerdo bien es cómo saben los huevos con patatas y chistorra de allí… Pero la invitación corre de mi cuenta. ¡Jo, qué ganas de llegar! Acabo de sacar los billetes.
He de decir que hace algo más de dos semanas tuve la fortuna de conocer a Anacó en la vida real. Fue muy divertido.
Wowowow!
La única pena, Llir, es que faltes tú. ¿Cuándo entregas la tesis?