• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Érase que se era

Érase otra vez un pueblo y en el pueblo, un alto que daba a la vega de un río.

Un pueblo de los de toda la vida, con su torre y sus casas blancas. Y la torre que se alzaba en el alto era de una iglesia, y en la iglesia había un cura, un sacristán y dos tontas.

El pueblo tenía sus calles como dédalo para confundir a los sabios que venían de la gran ciudad a dar lecciones, pero siempre terminaban en la iglesia por misericordia divina y condescendencia vecinal.

Allí no sobraba nadie y todos cumplían su papel: el alcalde, el boticario y la pareja de guardias civiles.

Pero las que mejor lo hacían eran las tontas, que en el fondo sabían latín, y por eso el cura las ponía a vigilar para que todo estuviera a punto en la iglesia aquella mañana reluciente de sábado que érase que se era como la de otros sábados pero no.

3 comentarios

  1. qué misteriosos… un poco surrealista, y por eso muy bueno. Digo,

  2. JA! Que buena descripción…para los que estuvimos alli, es absolutamente realista, como la vida misma. Rocio, nuestra Cris, ha clavado su descripción.

  3. Ro, el motivo de la entrada lo tienes tres entradas más abajo.

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